Hacia un nuevo escenario político

Hacia un nuevo escenario político

TIRSO MEJIA-RICART
El pasado 16 de mayo  Leonel Fernández alcanzó la reelección presidencial, tras un claro triunfo electoral con el 53.80% de los votos, frente al candidato del PRD, Miguel Vargas Maldonado, quien alcanzó el 40.5%, y el PRSC de  Amable Aristy con  el 4.5%, mientras los  otros cuatro   candidatos en conjunto sacaron el 1% de los sufragios:

En un artículo mío publicado en este diario el pasado  12 de mayo resumí los “siete pecados capitales” del presente régimen.

Estos son los siguientes:

1- La mentira y la simulación,

2- El despotismo y el irrespeto institucional,

3- La corrupción rampante,

4- Generar la ruina y la miseria generalizadas,

5- La inseguridad y la delincuencia impunes.

6- La ineficiencia y la burocratización del Estado,

7- La inmoralidad pública y el cinismo gubernamental.

Esas observaciones las hice ante los resultados electorales previsibles por las encuestas publicadas, aunque las contradije  para que no se dudara de mi  lealtad partidaria, con una frase final de esperanza.

Pero, estas elecciones sacaron a luz también las siguientes realidades políticas:

a) La fortaleza del PLD y su  disciplina  como partido.

b) La capacidad de Leonel Fernández para seleccionar a sus colaboradores principales.

c) El buen uso que hace Leonel de los intelectuales para su gobierno e imagen.

d) El mayor arraigo del PLD con los jóvenes, la clase media superior y el sector femenino.

e) El desprecio  de Leonel por las instituciones de los recursos del Estado, aunque manteniendo la vigencia de los derechos humanos.

f) La capacidad de Vargas Maldonado de asumir un discurso coherente y progresista, así como  de unir voluntades hacia su proyecto político, aunque tardíamente.

g) La recuperación política del PRD como opción de poder en el país.

h) El continuado apoyo al PRD de amplios sectores de la baja pequeña burguesía y el proletariado urbano.

i) El virtual descalabro del PRSC como organización política y la reaparición del bipartidismo.

j) La dispersión política dentro de la zona rural.

k) La de prostitución de gran parte de la clase política, que asume el transfugismo como una práctica normal.

l) La ausencia de liderazgos emergentes capaces de representar  la renovación de la política dominicana.

m) La  crisis económica, social y política que debe enfrentar al país en los próximos meses.

Estas realidades tienden a crear las condiciones para la creación de un nuevo escenario político-social que comentaremos en un próximo artículo.