HACIA LO ALTO
Amor y compromiso con la Patria

<STRONG>HACIA LO ALTO<BR></STRONG>Amor y compromiso con la Patria

Agosto es el mes que conmemoramos la Restauración de la República Dominicana.

Esta gloriosa fecha representa un llamado a concientizarnos sobre  nuestro rol activo y participativo en la búsqueda del bien de la comunidad dominicana, cuyas raíces cristianas se confirman de forma evidente en nuestra bandera nacional. Hace falta que nos involucremos de forma mancomunada en la persecución de lograr lo mejor para el país en todas sus vertientes.

 Amar no es sólo una palabra bonita. Amar es comprometerse, es accionar.

Y esto no solamente es bueno y válido para nosotros como ciudadanos sino que es necesario y tal vez urgente.

Tomé notas de una interesante conferencia de un amigo legislador sobre nuestros retos  nacionales: “Cambio climático y el impacto esperado en la zona del Caribe”, según declaraciones del señor Kofi Annan antes de terminar su misión en las Naciones Unidas.

El daño gravísimo de un narcotráfico cuyas rutas se redefinen ampliando su presencia en la zona del Caribe. La consecuente ola de violencia que genera este flagelo en nuestra población.

Nuestro longevo desafío en el campo de la educación, la corrupción y la energía.  La presión internacional que recibimos para resolver el problema haitiano, por lo que debemos procurar la solidaridad internacional ante la precariedad de nuestro país vecino.

Hacemos un énfasis especial en el siguiente reto y desafío: la crisis de valores.

Resumiendo,  estamos viviendo tiempos difíciles como nación. Retos internos y externos nos llegan al encuentro. Es preciso no sólo identificarlos sino enfrentarlos. Nuestros imprescindibles aliados: la fe en Dios ante todo, la comunicación y cooperación entre Estado y sociedad civil y  unión en la acción.

Por más buenos que sean los recursos con que contemos (humanos como físicos), hace falta la humildad para establecer mecanismos de coordinación. Evoco otras anotaciones que tomamos de este tema de un ilustre y muy querido obispo, monseñor Francisco José Arnaiz: “Vivimos en una nación donde en todo culpamos al gobierno. Y esto no debe ser ya que el pueblo tiene a la vez el deber de corresponder a la Patria, actuando en consecuencia en busca del bien común”. Puso un gran ejemplo: Una orquesta suena sin director. En cambio, un director, no suena sin la orquesta. Ubicándonos en la posición de un gobernante, definió que mandar es hacer lo que te dejan hacer. Hay muchas formas de boicotear, de hacer huelgas, etc.. Las culpas no están todas en el director de orquesta. Es necesario un buen director de orquesta pero no es indispensable. Es también importante, quiénes son los músicos. En el caso de un presidente, sus funcionarios. Por eso es importante a la hora de las elecciones, saber con quienes iría el candidato presidencial. Hay que conocer la música antes que tocarla. Se debe imponer la Constitución y ni siquiera la conocemos. Debemos concientizarnos en que los derechos propios terminan donde empiezan los del otro. Finalmente, lo más importante, la política busca servir, no ser servida como nos dice Juan Pablo Duarte (Ideario).

Grito de Capotillo

Con el grito de Capotillo, el 16 de agosto de 1863, queda formalmente proclamada la segunda independencia. La gesta restauradora tomó más tiempo debido a diferencias políticas internas en el grupo de los restauradores.

El general Gregorio Luperón es uno de los principales héroes de esta gesta restauradora, debido a la forma organizada y decidida con que condujo a sus tropas. Su valentía en muchos enfrentamientos le dan un sitial privilegiado en el corazón dominicano.