Guerra avisada no mata soldado

Guerra avisada no mata soldado

El DR-CAFTA ha puesto a prueba la capacidad de nuestros productores de bienes y prestadores de servicios para desenvolverse en un régimen comercial que, por un lado desmontó aranceles, pero por otro hizo más rigurosas las barreras técnicas. De todos era cosa sabida que ese acuerdo incluye períodos de desmonte arancelario que se han ido ejecutando como fue acordado. Sin embargo, a estas alturas hay quienes asumen una actitud como si acabaran de enterarse que en enero de 2015 pasan a cero arancel muchos bienes y servicios.

Salvo demostración en contrario, el Gobierno se preparó desde el principio para enfrentar las consecuencias fiscales de los sucesivos desmontes arancelarios. El ministro de Hacienda, Simón Lizardo, ha dicho que el impacto arancelario de la desgravación del 2015 será mínimo por las previsiones tomadas. ¿Cómo ha podido ocurrir, entonces, que en el sector empresarial haya gente alarmada por lo que se veía venir desde hace diez años?

A muchos empresarios, que se prepararon desde el principio, que actualizaron tecnología y mejoraron la calidad, que innovaron, les ha ido muy bien con la apertura de ese mercado de decenas de millones de consumidores que les abría las puertas a tasa cero. Los rezagados, que ven con sorpresa la llegada del desmonte, tendrán que asimilar la lección.

MEJOR ESTATUS  Y SUPERVISIÓN

Los cuerpos de bomberos son entidades de servicio que deberían tener un mejor estatus, pero también una supervisión rigurosa, para que no se aparten de sus importantes deberes. Como institución de socorro, los bomberos deberían estar bien equipados, contar con instalaciones adecuadas y tener mejores salarios. Su oficio implica riesgos permanentes para la vida, que deberían estar mejor cubiertos.

Los beneficios que genera la venta de pólizas de seguros contra incendio deberían derivar una proporción para el equipamiento de los cuerpos de bomberos. Eso fue así alguna vez, pero fue descontinuado. Ahora el debate es si los bomberos son mantenidos en los gobiernos municipales o si los asimila la Presidencia de la República. Creemos que deben dejarlos donde están, pero en mejor situación, bien equipados y bajo una supervisión bien rigurosa que vigile sus actos.