Guatapanal necesita agua

Guatapanal necesita agua

ENILDA TORRES
El agua es vida…es una frase muy popular, usada por compañías que comercializan el tan necesario líquido, así como por instituciones gubernamentales para llamar la atención de que no debemos malgastarla, ni darle mal uso.

Pues bien. Ciertamente el agua es vida y donde no la tienen, la vida es corta y tortuosa.

Muchas comunidades de nuestro país se mueren, precisamente, porque no tienen agua; y aquellas a las que suele llegarles un chin, como pasa en la comunidad de Guatapanal, distrito municipal de la provincia Valverde, reciben el agua sucia y cargada de óxido, porque imagine usted, tuberías con más de 45 años, con poco más de un mes sin que le pase una gota del tan preciado líquido, cuando lo reciben, no crea que es potable, no, es un líquido envenenado que quien se atreva a mojar aunque sea una mata, la elimina.

En esta comunidad, más de tres mil habitantes están condenados a sufrir y padecer permanentemente brotes de fiebre intestinal, erupciones de piel, diarrea y dengue por la falta de agua potable.

De acuerdo a dirigentes de la Asociación para el Desarrollo de Guatapanal, esta localidad recibe agua cada 20 ó 30 días, pero vaya a ver. El agua llega enlodada y hasta hedionda. No apta para el consumo doméstico. Familias con un mínimo de poder adquisitivo pagan entre 700 y mil pesos por un camión de agua, pero el que no tiene ni donde caerse muerto, tiene que conformarse con la que llega y como consecuencia exponerse a pescar cualquier tipo de enfermedad que podría llevarlo al lecho de muerte. Jhonny Grullón y Henry Moronta Trejo, presidente y secretario de la Asociación, respectivamente, me comentaban recientemente que el acueducto de la comunidad sólo hay que empalmarlo con el acueducto de la Línea Noroeste y que han hecho esfuerzos conjuntos con las autoridades del INAPA y el INDRHI del municipio de Mao para lograr el objetivo, sin embargo los días pasan y nada de nada.

Federico Andeliz Espinal, un defensor de la comunidad, está muy preocupado y con razón. Dice que el agua llega tal y como sale del río, sin recibir tratamiento, además de las malas condiciones en que se encuentran las líneas de expulsión y distribución del líquido tan dispensable para el sostenimiento de la vida humana.

El acueducto de Guatapanal data del año 1960 cuando la comunidad apenas llegaba a los 500 habitantes. Hoy supera los tres mil, mal contados, incluidos los pueblos aledaños que se sirven el agua de las mismas redes. Son estos Boruco, Ginamagao, Piedra Gorda y Hundidera.

La comunidad apela a la sensibilidad de las autoridades para que le conecten el agua del acueducto de la Línea que pasa por el poblado de Navarrete. Los dirigentes de la Asociación aseguran que el trabajo del cambio de tuberías, así como las acometidas están instaladas. Entonces, ¿por qué no actuar y llevar vida y futuro a esas comunidades?

Además de la falta de agua potable, Guatapanal es poco bendecida con la que cae del “cielo”. Los tiempos de sequía son largos, lo que hace aún más difícil la situación de sus pobladores. Los cultivos de ciclo corto, como siembras de ajíes, tomates, berenjenas, entre otros, son regados con agua del canal Mayor, halada a través de bombas agrícolas, porque con los años y por la falta de mantenimiento el Canal ha perdido caudal y el agua corre con un color chocolate, es decir, cargada de suciedad.

Pero lo más dramático pasa en uno de los tantos hogares humildes y lo cuenta Beatriz Moronta, otra defensora del pueblo de Guatapanal. Ella dice que en esos hogares, además de beberse el agua cruda, sin hervir, bañan a los niños en poncheras grandes para retenerla y que esa misma agua es reutilizada para desprender el sucio de un segundo miembro de la familia.

En varias ocasiones el agua de Guatapanal ha sido llevada a los laboratorios y todas las pruebas arrojan que no sirve para nada. Recuerdo, hace unos años, que una compañía de capital criollo y extranjero que se instaló allá, dedicada a la crianza de gallinas ponedoras, analizó el agua y comprobó que no estaba apta para el consumo de las aves, mucho menos para los humanos.

Grullón y Moronta apelan a las autoridades del INAPA en Mao para que Guatapanal sea tomado en cuenta en las reconexiones que se hacen a través del acueducto de la Línea Noroeste.

Tanto la comunidad como quien escribe estamos esperanzados en que esta vez seremos escuchados, porque conocemos y estamos convencidos de las intenciones del Gobierno que encabeza el doctor Leonel Fernández. Y sé que ese pueblo, de gente noble, estudiosa y trabajadora merece tener una mejor vida y un mejor futuro.