Grupos armados llaman a tregua por comicios

Grupos armados llaman a tregua por comicios

Puerto Príncipe, (EFE).- Los candidatos a las elecciones presidenciales y legislativas del próximo 7 de febrero han optado por la discreción en el cierre de sus campañas con el fin de evitar actos de violencia.

El ex primer ministro y ex presidente René García Preval, candidato por el partido La Esperanza y favorito del electorado según todas las encuestas, ha cancelado hoy todos su actos de campaña hasta el día de las elecciones.

Preval tenía previsto pronunciar un mitin, ahora suspendido, en la plaza de Champ de Mars, frente al Palacio Nacional, sede de la presidencia de la República, al que se esperaba una asistencia multitudinaria.

El líder de La Esperanza emitió una declaración a los medios de comunicación locales en la que explicó que la decisión de cancelar todos sus actos públicos responde a su temor de que sus adversarios provocaran algún tipo de incidente violento para desprestigiarle.

 Bandas en tregua

Líderes de las bandas armadas haitianas se declararon en tregua para los comicios presidenciales del próximo 7 de febrero y aseguraron a EFE que contribuirán a que la jornada electoral sea pacífica.

“Acudiremos a votar el próximo martes 7 de febrero pese a la exclusión social a la que nos han sometido al no instalar centros de votación en Cite Soleil”, aseguró hoy a EFE William Baptiste, alias “Ti Blanc”, uno de los líderes más destacados de este barrio.

Cite Soleil donde viven unas 300,000 personas, es el barrio de Puerto Príncipe donde se refugian y desde donde actúan diversas bandas armadas de delincuentes o que apoyan al ex presidente Jean Bertrand Aristide, exiliado en Sudáfrica.

 Marchas improvisadas

Sin embargo, como ha comprobado EFE en un recorrido por Puerto Príncipe, sus seguidores en los barrios más humildes y populosos de la ciudad han improvisado marchas callejeras en apoyo de su candidatura.

“Solo aceptaremos la victoria de Preval; si no es así, los ricos de este país nos van a tener enfrente de nuevo, con las armas si es necesario”, dijo a EFE un vecino del barrio de Bel Air al frente de un grupo de personas reunidas frente a un muro empapelado con carteles con el rostro del candidato de La Esperanza y otros con el del ex presidente Jean Bertrand Aristide, exiliado en Sudáfrica.

“Aristide tuvo un sueño y no le dejaron realizarlo, pero ahora nos queda Preval y nosotros no vamos a permitir que se le impida llegar al poder”, aseguró otro miembro de ese grupo.

Preval ha cancelado también todas sus entrevistas con medios de comunicación y su única declaración para explicar los motivos de la suspensión de sus actos de cierre de campaña la emitió a través de dos emisoras de radio consideradas afines a su candidatura y al ex presidente Arístide.

Los demás aspirantes también han renunciado a convocar grandes actos de cierre de campaña, que concluye, hoy, domingo, excepto el empresario Charles Baker, conocido como “Charlito”, quien ha mantenido la convocatoria de un mitin previsto hoy para en Puerto Príncipe.

Las encuestas sitúan en segundo lugar a este empresario, el único candidato blanco en un país donde el 90 por ciento de sus aproximadamente ocho millones de habitantes es de raza negra.

Si bien en los barrios que habitan las minoritarias clases media y alta el ambiente preelectoral es casi festivo, en zonas como Bel Air los ánimos están más que caldeados, en medio de un paisaje urbano desolador en el que resaltan los impactos de disparos en lo que queda de sus edificios.

Bel Air era hasta hace pocos meses unos de los barrios, junto a Cite Soleil, donde se refugiaban las bandas armadas de Puerto Príncipe.

La Misión Especial de Naciones Unidas para la Estabilización de Haiti (MINUSTAH) consiguió apaciguarlo con promesas de desarrollo de las que la única que ha cumplido es la retirada de la basura de las calles.

“Estamos a punto de que los habitantes de Bel Air se decepcionen y vuelva de nuevo la violencia al barrio”, admitió a EFE de forma anónima un funcionario de la MINUSTAH.

Cite Soleil, donde viven unas 300.000 personas, está bajo el control de las bandas armadas que impiden el acceso al barrio de la policía, mientras que la MINUSTAH tienen en su interior un único puesto de control del que sus soldados no se mueven sino es a tiros.

Unos 3,5 millones de haitianos están convocados a la urnas el próximo 7 de febrero para elegir al presidente de la república entre 33 candidatos, y a 30 senadores y 99 diputados entre 1.300 candidatos.

Estas elecciones fueron convocadas y aplazadas cuatro veces el pasado año por el gobierno interino que se instaló con la principal misión de preparar y celebrar estos comicios tras la revuelta popular que sacó del poder y del país a Aristide a principios del 2004. 

En horrendas condiciones
PUERTO PRíNCIPE, Haití (AP)
_ En medio de horrendas condiciones y de una disminución del respaldo internacional, Haití se apresta a celebrar el martes elecciones —postergadas en varias ocasiones— destinadas a reemplazar un débil gobierno interino.

Las condiciones van de mal en peor para los 8,3 millones de personas que viven en uno de los países más pobres del mundo. Se calcula que un 80% de los haitianos no tienen trabajo. La única industria que parece prosperar es la de secuestrar personas para cobrar rescate. Ricos y pobres se observan mutuamente con sospecha y odio. Las esperanzas son tan tenues como el humo de basura quemada que impregna esta capital.

Los problemas de Haití se han profundizado desde la rebelión de febrero del 2004 que derrocó al presidente electo Jean-Bertrand Aristide, quien fue acusado de corrupción y de usar matones para intimidar a sus opositores.

La votación del martes es considerada crucial para sacar a Haití de su pobreza y de su desesperación. Una fuerte concurrencia a las urnas y la instalación de un gobierno legítimo podría aumentar la estabilidad y alentar a los países ricos a donar más dinero para la ayuda y el desarrollo.

Pero con 33 candidatos a la jefatura de estado, desde un ex presidente hasta un ex comandante rebelde, y docenas de partidos tratando de capturar escaños en la legislatura de 129 bancas, es muy difícil que alguien pueda obtener un mandato para formar un gobierno unido.

Muchos temen que Haití está cerca del punto de no retorno.

«Si no frenamos la decadencia de las instituciones y no respaldamos un gobierno legítimo, podemos llegar a una situación en la cual podría registrarse un colapso total’’, dijo a The Associated Press el chileno Juan Gabriel Valdés, enviado especial de las Naciones Unidas a Haití. «La comunidad internacional no puede permitir que esto ocurra’’.

La expectativa de vida para los haitianos es de 52 años. Para aquellos que tienen la suerte de poseer un empleo, el salario promedio es de 1,07 dólares diarios. La mitad de los haitianos son analfabetos.

En el barrio marginal de Cite Soleil, en esta capital, bandas armadas se dedican a secuestrar personas para cobrar rescate. Y no todos sus integrantes son civiles.

El jefe de la policía nacional, Mario Andresol, admitió que tampoco las fuerzas de seguridad se libran de culpa. «Alrededor de una cuarta parte de la fuerza está involucrada en actos de corrupción, secuestros, o inclusive tráfico de armas’’, señaló.