Gobiernos de Latinoamérica han estancado el progreso

Gobiernos de Latinoamérica han estancado el progreso

WASHINGTON (EFE).- La administración del Gobierno y la justicia no ha mejorado en América Latina en los últimos ocho años, lo que reduce su potencial de crecimiento económico, según señaló el Banco Mundial en un informe publicado hoy.  A pesar de constatar esta falta de progreso general, Daniel Kaufmann, director del programa sobre Buen Gobierno del Banco Mundial, enfatizó que hay grandes diferencias en el seno del continente.

Así, Chile, su país natal, tiene unos índices comparables a los de los países occidentales.

México y El Salvador también han logrado un mayor respeto a los derechos políticos y humanos, según muestra el informe, que estudia 209 países y basa sus conclusiones en encuestas y análisis realizados por 30 entidades.

No obstante, el empeoramiento en lugares como Venezuela y Cuba ha sido un lastre para la media del continente.

Venezuela está entre los países más corruptos del continente, un triste honor que también han ganado Paraguay y Haití, según el informe.

La culpa del poco avance en general en la región no recae en la tradición o el legado de las políticas coloniales, de acuerdo a Kaufmann, que destacó que los ejemplos de Chile, Suráfrica y Japón demuestran que se puede lograr buen gobierno en cualquier parte del mundo.

«Ningún país es prisionero de su historia o su cultura. Por supuesto, importan, pero un país puede escaparse de ellos», dijo el experto.

Tampoco es culpa de una falta de énfasis en el buen funcionamiento de las instituciones por parte de los países donantes y de agencias públicas como el Banco Mundial.

De hecho, la miríada de condiciones que éstos colocan a los préstamos que dan a las naciones en desarrollo, como si fuesen «un árbol de Navidad», no resultan necesariamente en la mejora de la administración pública.

Para ello es necesario un elemento clave: la «voluntad política» en los propios países para realizar cambios, a juicio de Kaufmann.

Aumentar el profesionalismo de los funcionarios públicos, simplificar la regulación de la economía y combatir el dominio del Estado por parte de oligarquías requiere medidas que perjudican a muchos intereses establecidos y que los políticos frecuentemente prefieren no tomar.

Los incentivos externos funcionan cuando estimulan la aparición de un consenso nacional en favor de las reformas.

El informe destaca el caso de los países del Este que entraron en la Unión Europea el año pasado, los cuales mejoraron la gestión pública para poder incorporarse a esa entidad.

El respeto a los derechos humanos y la efectividad del sistema de justicia y la policía -algunos de los factores incluidos en la definición de «buen gobierno» del Banco Mundial- no sólo benefician a la población, sino que también estimulan el crecimiento económico.

«A largo plazo, el aumento del buen gobierno produce un incremento de renta per cápita del 300 por ciento», señaló Kaufmann.

El Banco Mundial constató, por ejemplo, que la corrupción es un impedimento mayor para la apertura de un negocio que la lentitud de la burocracia o un alto número de trámites.

Los países que salen mejor parados en el informe son las naciones escandinavas y entre los peores están Somalia, Irak, Afganistán y Birmania.

El estudio no ofrece un ránking general de naciones, como sí elaboran Transparencia Internacional y otras organizaciones no gubernamentales, porque el margen de error de las estadísticas impide clasificar con certeza países que tienen índices similares, según Kaufmann.

Además, el Banco Mundial es una organización cuyos miembros son los propios países y un ránking de quién está mejor o peor que su vecino no sería recibido con simpatía por muchos, según reconocieron a EFE fuentes de la entidad.

No obstante, los datos en sí ofrecen argumentos para la comparación y el Banco espera que también para el cambio.