Gobernantes incluyentes

Gobernantes incluyentes

WILL LAJARA
Durante un conclave de las autoridades de la Unión Europea el mes de junio pasado y ante la fuerte presencia de socialistas en la delegación francesa, el recién electo presidente Nicolás Sarkozy bromeó ante los presentes diciendo: «..de hecho, el único no socialista de la delegación francesa soy yo..».

La broma a costa de sí mismo es fruto de que el flamante presidente se ha allegado a su gabinete importantes figuras de la oposición socialista, franquicia que estrechamente derrotó en las recién pasadas elecciones.

La primera figura importante de las izquierdas que aceptó servir junto al nuevo presidente de centro derecha fue el doctor Bernard Kouchner, como Ministro de Relaciones Exteriores. Co-fundador de la ONG internacional Médicos Sin Fronteras y notable por su participación como jefe de las Naciones Unidas en Kosovo. A raíz del nombramiento el partido socialista francés lo expulsó de sus filas.

A esta designación siguieron otras de socialistas no menos prominentes: Alain Juppe, exprimer ministro socialista como nuevo ministro de ecología, energía y transporte; Dominique Strauss Kahn, nominado por el gobierno para encabezar el FMI. Luego vino el de Jack Lang, actual diputado a la asamblea por el Partido Socialista y quien servirá en una comisión de reforma constitucional. El señor Lang fue asesor de campaña de la candidata presidencial socialista derrotada señora Segolene Royal y durante la campaña fue un acerbo crítico del señor Sarkozy.

Otros nombramientos de socialistas fueron el del nuevo ministro para Europa, Jean Pierre Jouyet, amigo de familia de la señora Royal; Eric Besson, Ministro Adjunto para Políticas Públicas y ex jefe del equipo de asesores económicos de la campaña de la señora Royal; Jean Louis Borloo, ex ministro socialista de asuntos sociales quien va al ministerio de trabajo; Hubert Vedrine, ex ministro socialista de Relaciones Exteriores y Martin Hirsch, en funciones dentro del sector de lucha contra la pobreza.

La derecha también ha visto sus partidas. Una importante cantidad de diputados de la derecha ha aceptado cargos en el nuevo gobierno y su representación en la asamblea ha descendido de valores de dos cifras a cifras simples. La más notable de todas ha sido la del señor Herve Morin. Mano derecha del ex-candidato presidencial Francois Bayrou y quien es ahora el nuevo ministro de defensa.

El señor Francois Hollande, jefe de los Socialistas, ex compañero sentimental de la señora Royal y padre de sus cuatro hijos, ha acusado al presidente francés de tratar de desestabilizar el partido socialista. Pero el simbolismo de las acciones del actual presidente es poderoso. Al actuar como un gobernante incluyente, responde al deseo popular de que sea tomada en cuenta la agenda socialista. Estos, a pesar de la derrota que sufrieron, recibieron una importante votación. Al formar un gobierno de base amplia, el presidente francés también acalló acusaciones de sectarismo ideológico que le endilgaron al inicio de su gestión.

Todo esto que ocurre en una de las democracias más respetadas del mundo, tiene lecturas importantes para nosotros los dominicanos. Recientes cambios en el gabinete de gobierno del presidente Fernández incluyeron adhesiones importantes de figuras de partidos grandes y pequeños de oposición al oficialismo. Sectores de opinión pública han calificado las medidas de clientelistas, de circo y hasta de ser muestras de prostitución política (¡!).

Es evidente que opinar de esta forma evidencia una grave escasez de marcos de referencia y una inexcusable omisión de un serio ejercicio de política comparativa. No debería ser políticamente reprochable que un presidente dominicano actúe, como decía Ortega y Gasset, a la altura de sus tiempos. Mostrándose integrador con sus opositores, tal y como lo hacen sus homólogos de latitudes más avanzadas.

Pero los paralelismos no terminan ahí. Allá como aquí, las quejas por los nombramientos no han sido exclusivas del campo opositor. En Francia, los amigos más antiguos del presidente Sarkozy se quejan de marginación, aunque dicen los comentaristas que puede que estén encaminados a sufrir decepciones adicionales.

En el caso del presidente Fernández, algunas remociones también han afectado a algunos de sus hombres más cercanos; éstos han puesto a disposición del ejecutivo importantes incumbencias en aras de la conformación de una especie de gobierno de concentración nacional, tal y como lo visualizó en su momento uno de los grandes demócratas dominicanos, el doctor José Francisco Peña Gómez.

Cuestionado sobre la inclusión de opositores en su gabinete y la omisión de importantes figuras de su entorno tradicional, el jefe de gobierno francés dijo que hay que recordar lo siguiente: «…la lealtad, es un asunto de sentimientos». Para luego agregar: «Gobernar, es un asunto de eficiencia».