Glaucoma, una enfermedad que puede afectar a todos

Glaucoma, una enfermedad que puede afectar a todos

La mayoría de las personas creen que tienen glaucoma cuando aumenta la presión dentro del ojo. Esto no siempre es cierto. La presión alta las pone en riesgo de tener glaucoma, pero no siempre significa que tienen la enfermedad.

Una persona puede o no tener glaucoma dependiendo del nivel de presión que el nervio óptico pueda soportar sin dañarse. Este nivel es distinto en cada persona.

Aunque la presión normal se halla entre 12-21 mm Hg, una persona puede tener glaucoma aunque la presión se encuentre dentro de estos niveles. Por eso, el exámen de los ojos es muy importante.

Para detectar el glaucoma, el oculista realiza las siguientes pruebas:

Examen de agudeza visual: En este exámen se usa una tabla optométrica para evaluar cómo ve la persona a diversas distancias.

Examen de campo visual: Este exámen mide la visión lateral (periférica). Le sirve al oculista para saber si hay pérdida de visión lateral, una señal de glaucoma.

Dilatación de las pupilas: Este examen le permite al oculista ver mejor el nervio óptico y detectar si existe daño. Para dilatar las pupilas, el oculista le pondrá unas gotas en el ojo que agrandarán la pupila. Después del examen, su vista puede permanecer borrosa por varias horas.

Tonometría: Ésta es una prueba de rutina que mide la presión del líquido dentro del ojo. Existen distintos tipos de tonometrías: un tipo utiliza una luz violeta; otro tipo usa una pequeña descarga de aire.

Tratamiento

Aunque no se puede curar, el glaucoma puede controlarse mediante tratamiento. Esto significa que el diagnóstico y el tratamiento en una etapa temprana son muy importantes para proteger la visión. La mayoría de los oculistas utilizan medicamentos cuando el glaucoma es recién detectado; sin embargo, algunos resultados de investigación indican que la cirugía con láser es una alternativa segura y eficaz.

Los tratamientos incluyen:

Medicamentos: El tratamiento más común para el glaucoma recién diagnosticado es mediante medicamentos. Vienen en forma de gotas y píldoras. Algunos hacen que el ojo produzca menos líquido. Otros bajan la presión del ojo al mejorar el drenaje del líquido del ojo.

Algunos medicamentos deben tomarse varias veces al día. La mayoría de las personas no tienen problemas. Sin embargo, algunos medicamentos causan dolores de cabeza o tienen efectos secundarios que afectan otras partes del cuerpo. Las gotas pueden causar picazón, quemazón y enrojecimiento del ojo. Pida al oculista que le muestre cómo ponerse las gotas. Además, es importante que avise al oculista sobre cualquier otro medicamento que esté tomando antes de comenzar el tratamiento para el glaucoma.

Hay muchos medicamentos para tratar el glaucoma. Si tiene problemas con algún medicamento, avísele al oculista. Es posible que se pueda cambiar la dosis o usar otro medicamento.

Deberá usar las gotas o píldoras de forma continua mientras le ayuden a controlar la presión del ojo. Esto es muy importante. Dado que el glaucoma no suele mostrar síntomas, algunas personas tal vez piensen que pueden dejar de usar el medicamento o se olvidan de tomarlo.

Cirugía con láser (conocida también como trabeculoplastia con láser): La cirugía con láser facilita la salida del líquido del ojo. Si bien el oculista puede sugerir la cirugía láser en cualquier momento, se suele realizar después de haber probado el tratamiento con medicamentos. En muchos casos, es necesario continuar con los medicamentos para el glaucoma aún después de la cirugía con láser.

La cirugía con láser se puede hacer en un consultorio médico o clínica oftalmológica. Antes de la cirugía, le pondrán unas gotas para adormecer el ojo.

Estará sentado mirando hacia la máquina de láser y el oculista sostendrá un lente especial delante de su ojo. Un rayo de luz de alta intensidad se dirige al lente y se refleja en la malla trabecular del ojo. Es posible que vea destellos de luz verdes o rojos. El láser hace entre 50 y 100 quemaduras igualmente espaciadas. Estas quemaduras agrandan los orificios de filtración en la malla trabecular y ayudan a mejorar el drenaje del líquido del ojo.

El oculista medirá la presión del ojo y le dará unas gotas para que se lleve por si tiene dolor o se le hincha el ojo. Deberá regresar varias veces para controlar la presión del ojo.