Gaspar Mario Cruz: el hombre, la verdad y el mito

Gaspar Mario Cruz: el hombre, la verdad y el mito

POR JOSÉ SALDAÑA
En el marco de la 23 Bienal de Artes Visuales, el Museo de Arte Moderno rinde merecido homenaje a este “Imaginario Caribeño”. Tanto los entendidos como el público en general admiran las imágenes de Gaspar Mario Cruz, debido a su formidable fuerza motivadora. Una escultura es una unidad.

Alcanza una anatomía formal de la materia en la que el maestro manifiesta sus sentimientos más puros e íntimos, su naturaleza secreta y las emociones que acompañan al acto de la creación plástica.

Se trata de una escultura que enfrenta opuestos y al mismo tiempo los unifica de manera tangible: el hombre y la mujer, la verdad y el mito, la superficie y la esencia, la alegría y el dolor. Esa dualidad se hace presente en cada talla, concretizando además las culturas que nos conforman como pueblo.

Así, Gaspar Mario Cruz se convierte en un revelador, en un iniciador y nos acerca a su visión del hombre dominicano y, en una medida más abarcadora,  al hombre del Caribe.

Se ha tratado erróneamente de encasillar a Gaspar Mario Cruz en el orden de los artistas primitivos. Sin embargo, no tiene Mario Cruz la intención de imitar ese estilo. Él, aunque tiene una formación académica, reprueba la imitación. Como dijo una vez Azorín: “El estilo es el hombre”, de la misma manera el estilo de Mario Cruz proviene de sus lejanas reminiscencias, de su primera infancia y sólo admite el re-descubrimiento de las esencias hospedadas en el tema.

Advertimos como motivación de ese estilo una búsqueda ardiente de la realidad de su pueblo. Realidad interior, vista con los ojos anhelantes del sentir y trabajada minuciosamente con el corazón más que con las manos.

Gaspar Mario Cruz, es sin lugar a dudas, el más auténtico e impresionante de los escultores dominicanos. Tomó de todas las fuentes y corrientes creativas y esas influencias las absorbía él  y la refundía al crisol de su ardiente y apacible personalidad, de modo que aún la más pequeña de sus piezas lleva la impronta de su sello. Así, por ejemplo, la Gran Puerta de la Catedral de Santiago Apóstol, en Santiago de los Caballeros, es el resultado de un largo proceso creativo que empieza en los años de infancia de su natal San Francisco de Macorís. Numerosos estudios dan cuenta de esta historia que, a su vez, recuenta la historia de nuestra Restauración.

La anatomía de los personajes se amolda a la forma escultórica y los cuerpos humanos se adaptan al limitado espacio que los acoge y allí se retuercen y se encuentran o se tocan en infinita sucesión de ternuras de movimientos sugerido por los arrebatos de la imaginación. Los mitos sagrados, las leyendas, cobran cuerpo en las masas repujadas a golpe de cincel. Ya lo dijo Manolo Pascual: “Mario Cruz es lo que es porque es auténtico”. La autenticidad de la obra de este maestro de la escultura nació con él, puesto que desde sus primeros trabajos poca ha sido su formación estilística.

En esta muestra homenaje, que presenta el Museo de Arte Moderno, a Don Gaspar Mario Cruz, el espectador comprobará modalidades, actitudes, logros, aportaciones y huellas muy personales e inconfundibles. Lo que más gratamente sorprenderá al espectador es la identidad que logra Mario Cruz ante la obra de arte y nuestra cultura, es decir, el sincretismo que se aprecia en todas sus obras, costumbres, tradiciones, religión, de la cual se nutren los pueblos para expresar sus raíces a través del arte. Gaspar Mario Cruz procede del pueblo y esos sentimientos son profundos, sinceros, hondos.

Gaspar Mario Curz, junto a Luis Martínez Richiez y Domingo Liz conforman una trilogía de maestros vivientes de la escultura dominicana y hacemos bien en valorar y atesorar sus creaciones artísticas, porque ellas  revelan mucho más de lo que somos.

Esta muestra es muy significativa. En ella el espectador hallará y apreciará las diferentes etapas y las transformaciones en la obra del Maestro Cruz.