Gascue, un recuerdo amargo

Gascue, un recuerdo amargo

En la clase de urbanismo, teníamos con esa parte de la ciudad un ejemplo y un modelo del arte de vivir de ciertas elites, dominicana y no, modelos de casas, estilos arquitectónicos, modelos de jardines y arborización,  que podíamos asociar al inicio del urbanismo moderno fuera de las murallas coloniales. Expansión de la ciudad fuera de las murallas por la oligarquía, partición de los solares y chismes familiares para construir ese ensanche, era parte de la  historia del urbanismo,  era memoria histórica e identidad. Me  contó, todo eso,  Moncito Báez, una vez con mucho humor.

Pero ya no tenemos ese ejemplo, se perdió, solo queda ruinas y otro Gascue. Definitivamente desapareció lo que quedaba, con las estaciones del Metro en la Máximo Gómez, con el desinterés de los herederos de esas viviendas, todo se borró por muchos otros factores que no podemos enumerar, en tan corto espacio pero que debemos relacionar con la sociedad actual, la institucionalidad,  los gustos y  limitaciones económicas. La última en desaparecer, la casa de los Tolentino.

Lo que fue una vez Gascue,  quedó en fotos, en  proyectos de normativas, buenas intenciones y muchos recuerdos. La centralidad urbana, los grandes solares, con la anuencia de las autoridades municipales en particular, han hecho de ese sector de la ciudad un caos total. Comprendido entre las avenidas principales de la capital, con calles internas sin jerarquización, de dos vías todas, el sector se ha convertido en un atajo para el transporte público donde camiones, caballos y peatones conviven. La densificación del lugar se evidencia con el caos vehicular, con la falta de parqueos y el esquema siguiente que se repite en todos los cruces de calles: colmadones en una esquina, ventas de comestibles en otra, y en frente a Universidad privada o centro médico u oficina administrativa. Ruido, congestión vial, tensiones al manejar ayudan a esa sensación de saturación total donde la impunidad es la regla. Exceptuando el domingo, donde Gascue es por lo menos,  silencio. Creo que con Gascue y su destino, tenemos  una de las expresiones  de la  sociedad actual donde nada inspira respeto, y nada importa; por eso todo se vale.