Frei Betto

Frei Betto

CHIQUI VICIOSO
Flaco, vestido deportivamente, informal, con una gran sencillez, hizo su entrada al auditorio donde le esperaban unas dos mil personas, el fray benedictino Carlos Alberto Libanio Christom,  alias Frei Betto, director de la campaña HAMBRE CERO en Brasil, el cual abarca en la actualidad unos cuatro millones de brasileros, y consiste en unos 60 programas en los cuales participa la sociedad civil,  y los pequeños productores agrícolas a quienes se les compra su producción, no a los grandes comercios,  para ayudar a la gente a salir de la exclusión social. 

«700 técnicos recorren el país para trabajar con las familias y que estas sacien su hambre de pan y belleza, recuperen su autoestima y sus derechos».

Betto deleito a la audiencia con un excelente sentido del humor, haciendo un monton de chistes en el debate sobre Comunicación, donde dijo que «los grandes medios, en especial la TV, secuestran la fantasía de los nov, quienes crecen con menos imaginación y ahora tienen amigos virtuales».

Frei Betto celebro el Foro Social de Quito, «porque hache esta la gente que tiene esperanza en un Nuevo mundo y en una nueva sociedad, es una cita abierta para quienes creen en el derecho a sonar dentro de una coyuntura neoliberal que quiere convencernos de que la historia ha terminado».

Fukuyama, dice Betto, «para un cristiano como yo es una herejía, porque niega la virtud teologal de la esperanza.  Estamos hache, porque no estamos satisfechos con este modelo de «globo colonización», ya que es la imposición de un solo modelo de sociedad que ha agravado las desigualdades. Hoy hay más concentración de riqueza en el mundo.  El 20% de la población que vive en el hemisferio norte concentra el 80 por ciento de la riqueza del planeta.  Y cuatro señores (!!!4!!!) del hemisferio norte:  Bill Gates, Warren Buffet, Lawrence Ellison y Paul Allen tienen una fortuna equivalente a la suma del PIB de 42 naciones con 600 millones de habitantes.  Así la humanidad no tiene futuro.  O vamos a la barbarie por ese camino o a la humanización».

Con cual América Latina suena Frei Betto?  «Con una que no tenga hambre ni injusticia, ni desigualdad social,  ni contaminación de la naturaleza,  ni neocolonialismo.  Una región en la cual  la gente pueda nacer sin miedo de morir antes de tiempo, como decía el padre Bartolomé de las Casas».

Con respecto a la «izquierda académica», super criticada en el continente por su alejamiento de las masas y de la cual se le considera miembro, declaro «no propongo otra izquierda.  Es la misma.  Primero debe hacer una autocrítica de sus errores y rescatar sus valores.  Mi posición es socialista.  No por los errores que se han cometido en las llamadas naciones del socialismo real voy a abandonar esta causa de justicia.  Confió en la raíz primordial de crear un mundo en el cual la gente pueda compartir los bienes de la naturaleza y del trabajo, como la familia, que cada uno tenga diferencias, pero todos tengan iguales oportunidades».

Para recuperar los valores de la izquierda, Betto plantea que «la izquierda debe caminar por la democracia y solucionar una ecuación compleja para la tendencia antigua:  armonizar la justicia y la libertad.  Una izquierda con rostro humano.  El capitalismo ha tenido la sabiduría de apropiar los bienes materiales y socializar los bienes simbólicos (por ejemplo, alguien en su casa pobre ve la TV y suena con Hollywood).  El socialismo socializo los bienes materiales, pero privatizo los simbólicos y muy pocos sonaban».  Como puede la izquierda acceder al poder?  Conquistándolo de a poco, para avanzar hacia la justicia social, como lo hacemos en Brasil.  La opción radical en América Latina solo interesa a dos sectores:  a los fabricantes de armas y a la extrema derecha, que quiere una vuelta a las dictaduras».

Las preguntas para Frei Betto no se hicieron esperar y abarcaron todos los ámbitos:  Ha bailado samba, bebido una caipirinha y se ha enamorado alguna vez?  Cuando no era fraile.  Ahora estoy enamorado de la justicia y de la lucha del pueblo.  Dios es mi causa de amor».