Francia ignora suerte de periodistas secuestrados

Francia ignora suerte de periodistas secuestrados

PARIS (AFP).- La inquietud iba en aumento en Francia este miércoles debido a la falta de noticias sobre los dos periodistas secuestrados por un grupo radical islámico en Irak mientras el gobierno y la propia comunidad musulmana utilizaban todos los medios a su alcance para lograr un final feliz para esta angustiosa espera.

   La ausencia de informaciones sobre la suerte que corrieron Christian Chesnot y Georges Malbrunot después de que el martes por la noche expirara el plazo dado por los raptores, multiplicó rumores e informaciones contradictorias sobre una nueva prorroga en el ultimátum, una inminente liberación o incluso un desenlace fatal.

   Los secuestradores, miembros del «Ejército islámico en Irak», presuntamente ligados a la red Al Qaida, exigieron que el gobierno francés derogue una ley, que entre otros prohíbe el uso del velo islámico en las escuelas públicas y que comenzará a ser aplicada el jueves, cuando miles de alumnos vuelvan a las aulas.

   El gobierno francés no está dispuesto a ceder al chantaje pero sigue intensificando sus esfuerzos para entrar en contacto con los secuestradores y evitar la ejecución de los dos reporteros.

   A la salida de un consejo de ministros semanal, el presidente francés Jacques Chirac explicó este miércoles que el ejecutivo sigue usando todos los recursos posibles para conseguir su liberación.

   «No hay nada nuevo. Estamos en el mismo punto», admitía la ministra de Asuntos Europeos, Claudie Haigneré.

   Chesnot, de 37 años, colaborador de Radio France y Radio Francia Internacional (RFI), y Malbrunot, de 41, enviado especial de los diarios Le Figaro y de Ouest-France, desaparecieron el 20 de agosto, cuando se dirigían a la ciudad de Nayaf (centro).

   El «Ejército islámico de Irak», posiblemente vinculado a la red Al Qaida, ya se atribuyó el secuestro y ejecución del periodista italiano Enzo Baldoni, la semana pasada, después de que las autoridades de Roma hicieran caso omiso a su exigencia de retirar sus 3.000 soldados de Irak.

   Este miércoles, el ministro francés de Relaciones Exteriores, Michel Barnier, continuó su gira de urgencia por Oriente Medio en Qatar, después de Egipto y Jordania.

    En una intrevista concedida a la televisión árabe vía satélite Al Jazira, la misma que los secuestradores usaron para transmitir sus exigencias al gobierno francés, el canciller aseguró que no podía «imaginar una solución que no fuera positiva».

   Después de su visita a Doha, Barnier regresó el mismo miércoles a Ammán, donde se reunirá con una delegación del Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM), organismo que representa los cinco millones de árabes de Francia.

   Tres miembros de la entidad viajaron este miércoles de París a Bagdad para intentar mediar en la liberación de los periodistas franceses.

   «Vamos para decir a los secuestradores: »Parad. Estáis haciendo daño a la comunidad musulmana de Francia»», declaró Fouad Allaoui, miembro del grupo.

   Por su parte, el gobierno francés ya envió miembros del ministerio de Relaciones Exteriores a Bagdad para que entraran en contacto con las diferentes autoridades religiosas iraquíes.

   Además, el general francés Philippe Rondot, «experto en diplomacia secreta» o lo que es lo mismo espía profesional que participó entre otros en la captura del terrorista venezolano Carlos en Sudán en 1994, viajó a Irak para intentar entrar en contacto con el grupo radical. El ministerio de Defensa, ni «confirma ni desmiente» esta información filtrada a la prensa.

   Paralelamente a la acción gubernamental, en la calle, donde hubo manifestaciones ciudadanas lunes y martes, siguen los actos de protesta y solidaridad con los dos secuestrados.

   La organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) sigue recogiendo firmas frente al Ayuntamiento de París, donde fueron desplegadas dos fotografías gigantes de Chesnot y Malbrunot.

   En señal de solidaridad, la prensa francesa dedica la mayor parte de sus ediciones al cautiverio de sus compañeros de oficio. «La libertad de información es un combate que Chesnot, Malbrunot y otros libran sin armas, a veces a precio de sangre. Olvidar su lucha supone mermar esta libertad», subrayó este miércoles el diario de izquierda Liberation en su editorial.