Foro catalizador

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YLONKA NACIDIT-PERDOMO
Las continuas violaciones a los derechos humanos de la mujer, además del crímen de trata y explotación sexual, demuestran que la situación actual de la mujer dominicana es de angustia y desesperación, que no se justifica solo diciendo que las mujeres no están en puesto de toma de decisiones, porque hay mujeres en puestos del gobierno que tienen un silencio ensordecedor en una materia -pendiente por discutir- como la discriminación de género.

Tal parece que la participación política de las mujeres, en el presente, está llamada a significar “ejercer responsabilidades”. Entonces ¿cuál es el desafío actual de las mujeres que procuran posiciones de poder en sus partidos? Quizás mejorar diligentemente la calidad de su liderazgo dentro y fuera del sistema de partido, ampliar las vías para un proceso participativo e igualitario -donde prevalezca el derecho al acceso a la información- con un compromiso asumido para afianzar estrategias para que las cuestiones relativas a la mujer, y la perspectiva de género, se aborden como una prioridad para el desarrollo socioeconómico de manera sostenible de la nación. Las mujeres políticas no pueden seguir hablando desde el no poder, por tanto, corresponde al Foro de Mujeres de Partidos Políticos que cuenta con el consenso y respaldo de la sociedad civil y del Diálogo Nacional, liderear la diferencia, el ejercicio político, enfrentarse a la negación de sus iguales, demandar en igualdad de oportunidades el ejercicio de ser electas, puesto que deben construir una ciudadanía verdadera de doble dimensión: una ciudadanía integral y una ciudadanía no excluyente para hombres y mujeres.

Las mujeres políticas no pueden depender para su agenda de los lineamientos de un poder público simbólico, de un mecanismo nacional, de una entidad gubernamental, porque paradoja extraña e incomprensible es saber que el “organismo rector de las políticas públicas a favor de la mujer”, creado en 1999, tiene una Escuela de Capacitación Política para mujeres que está en letargo, por no decir natimuerta, porque no cuenta con niveles gerenciales apropiados para fortalecerse, y muchos menos apoyar a las mujeres políticas ni promover alianzas. Esa escuela debería ser el foro catalizador para impulsar el consenso de una agenda política de y para las mujeres sin bandería política, el ente de apoyo que capacite a mujeres candidatas para los puestos de conducción política, además de ser una instancia que se vincule a redes internacionales, lo cual le permitiría una incidencia macropolítica, y dejar de lado la misma queja de siempre de que “las mujeres de partidos políticos no saben nada de género, y que son unas ortodoxas”.

Por lo cual nos preguntamos: ¿si las especialistas que están al frente de la Escuela de Capacitación Política no pueden mostrarle el camino a las otras, y adiestrarlas en la toma de decisiones? ¿No será acaso que las facilitadoras y las políticas del gobierno que ocupan funciones burocráticas en “el organismo rector de las políticas públicas para las mujeres” carecen de liderazgo, de principios, y valores personales como carisma, capacidad de comunicar y de escuchar a las demás, firmeza en sus convicciones, libertad para actuar sin prejuicio, pensamiento propio y discernimiento, tolerancia y responsabilidad.

En el partido de gobierno la legisladora Isabel Bonilla, Diputado de Santiago, una de las candidatas electa en buena lid al Comité Central, sin hacer uso de recursos públicos, ni prebendas, dádivas o clientelismo, ni atropellar a nadie, reúne todas estas principales cualidades que hemos enumerado. Bonilla bien podría hacer suya esta frase: “El liderazgo exige sacrificio personal. Se debe renunciar al propio interés por la causa de otros. Es un desafío. El trabajo intenso es esencial. No se puede conducir a quienes están trabajando si no se da el ejemplo”, de Gertrude Mongella, una mujer de Tanzania que fue Vicepresidenta de la Conferencia de Mujeres de Nairobi en 1985.