FINANCIAL TIMES
Por qué África está dejando atrás a Europa y se aproxima a China

FINANCIAL TIMES<BR>Por qué África está dejando atrás a Europa y se aproxima a China

William Wallis
Los africanos están disfrutando de algo parecido a una reversión de los roles. Los antiguos poderes coloniales de Europa están luchando con las crisis de deuda, la austeridad en los presupuestos y el creciente desempleo, así como la crisis social.

Por contraste, muchos del África Subsahariana pueden indicar el fuerte crecimiento, libros mejor balanceados y los crecientes ingresos de capital. Hay una oportunidad en el novel escenario: para África evaluarse en el escenario global, y para que los países europeos tomen ventaja de su huella histórica en África estimulando la expansión comercial hacia el sur. Pero, está lejos de estar claro de cuál lado se va a enganchar.

Los problemas enfrentados por los gobiernos occidentales son demasiado familiares para los países africanos. Ellos también encontraron sus servicios públicos deteriorados en los años 80 y 90 bajo las estrictas condiciones de los rescates del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. En las peores instancias, la autoridad estatal fue fatalmente debilitada a medida que el descontento bullía en las calles.

Por contraste, en la actualidad ellos pueden apuntar hacia mejoradas cifras económicas, una renaciente clase media y en algunos lugares, indiscutiblemente, un control social más efectivo. Incluso Lagos, mucho más difícil, más grande, más pobre y disímil que Londres, nunca ha presenciado saqueos en la escala que tuvieron lugar en la antigua capital del imperio la semana pasada, aunque los habitantes de la megaciudad nigeriana ciertamente han competido cuando se trata de un incendio provocado.

África ha estado disfrutando de esta reversión de roles. Mientras los disturbios se extienden desde Londres hasta otras ciudades, el ministro extranjero de Sudáfrica dio el paso inusual de emitir una advertencia de viaje alertando a sus ciudadanos contra visitar Reino Unido. Hubo también una represalia por pasadas burlas sobre la capacidad de su país de organizar la Copa Mundial de Fútbol de 2010, cuestionando si Londres puede ser confiable para organizar una Olimpiadas seguras.

La respuesta de los políticos de Westminster también fracasó en servir de modelo. Como me lo expresó irónicamente un diplomático veterano nigeriano, el primer ministro David Cameron parecía hacer eco al coronel Muammer Gaddafi de Libia, quien culpa a los “terroristas” por la insurgencia en la puerta de su casa, cuando él culpaba por la peor ola de violencia en R.U. a las generaciones simplistas de “criminales”.

Si la sociedad británica está enferma, y el proyecto europeo se está agitando, por supuesto hay pacientes en África en un estado mucho peor. Esto sólo toma la apariencia improbable esta semana de Andrew Mitchell, secretario británico de desarrollo, en Mogadishu, una ciudad que ningún ministro de R.U. ha visitado desde 1992, para servir de recordatorio.

La visita de Mitchell habría sido más audaz si hubiera tenido lugar el año pasado, cuando las semillas de la actual hambruna ya estaban sembradas y la ausencia de un estado funcionando estaba asolando la región con la piratería y el islamismo extremista. Pero esto sirvió como contraste a la abnegación de responsabilidad en la crisis del Cuerno de África por los líderes regionales.

Son los gobiernos occidentales y las instituciones benéficas, junto a las Naciones Unidas, que han intervenido en  África, proporcionando las finanzas y el experticio para manejar una crisis que ya ha cobrado miles de vidas y que puede tener repercusiones en la región por los próximos años.

Por todos los fracasos de África, sin embargo, el oeste no debe trazar las conclusiones equivocadas. Es tentador ver sólo un cuadro familiar de debilidad africana. Pero en ciertas formas la hambruna es un capítulo que corresponde a los malos tiempos.

En la década y más desde que China comenzó a esbozar los términos de su nuevo compromiso con África, el continente ha experimentado un cambio transformacional en sus relaciones con el mundo exterior. Un escenario una vez dominado por los cautelosos donantes occidentales y por las hastiadas antiguas potencias coloniales que ahora albergan brasileños, hindúes, rusos, turcos, al igual que a otros que hacen fila para aprovechar las oportunidades de los recursos y de los mercados africanos. El declive relativo de la influencia occidental y del dominio comercial forma parte de la misma historia.

Los contornos de este nuevo orden todavía están siendo definidos. Sin embargo, ni los gobiernos europeos ni los africanos parecen haber aprovechado la oportunidad presentada: para los gobiernos africanos replanteen un rol más independiente y mejor dicho en los asuntos mundiales, y para los europeos desencadenen el poco saludable paternalismo del pasado y competir en términos más equitativos para las oportunidades de negocios provistas por la rápida expansión económica hacia el sur.

Cameron parecía tener al menos esto medio entendido en su reciente viaje a Sudáfrica y Nigeria. Él dejó caer el tono habitualmente intimidatorio en favor de una evaluación optimista respecto el potencial comercial de África. Pero, en comparación con la incesante búsqueda de atenciones africanas por los chinos y otros poderes oficiales emergentes, su visita fue un punto apenas perceptible entre las crisis locales.

Muchos de sus pares occidentales todavía no parecen estar conscientes de cuán irritante es para los africanos ser sermoneados sobre reducción de la pobreza, corrupción y probidad financiera a la luz de los recientes fracasos de administración de su propio terreno.

Los africanos pueden, después de todo, legítimamente preguntar qué si no una falla de gobierno causó la crisis financiera global en el 2008, entre los muchos otros problemas que aquejan a los gobiernos de Occidente.

Revertir situación

1. Europa ha rendido autoridad moral como también dominio comercial en África. Pero no es demasiado tarde para revertir eso.

2. En relación a lo primero, al menos, los europeos y americanos han seguido siendo en gran medida los mayores donadores durante la hambruna, donde la voz de los africanos y de las naciones emergentes ha estado ausente. En lo último, la recuperación económica de África sólo ha comenzado.

Precios del petróleo disminuyen  por la situación de Libia

Javier Blas y Simeon Kerr

Londres y  Dubai. Los precios petroleros comenzaron a bajar en un momento en que los comerciantes anticiparon el retorno de cierta producción de Libia entre las amplias victorias por los rebeldes. Pero la disminución fue coronada por los temores de que un retorno total de la producción en los 12 mayores exportadores pudiera tomar años.

El crudo Brent, el benchmark global, bajó por US$3.47 hasta una baja sesión de US$105.15 el barril, disminuyendo de vuelta hacia el nivel que estaba antes de comenzar la guerra civil en Libia en el mes de febrero. Los precios del petróleo subieron a un alza de dos años de US$127 el barril en abril debido a la pérdida de petróleo de Libia, lo cual forzó a la Agencia Internacional Energética a liberar reservas de emergencia por tercera vez en la historia.

La Arabian Gulf Oil Company, un grupo petrolero en poder de los rebeldes, dijo que estaba acelerando los planes para producir 440,000 barriles de petróleo al día desde los campos petrolíferos que esta controla, que están ubicados en el este del país siguiendo varias semanas de reparaciones. “Estamos acelerando los planes con las fuerzas de Gaddafi ahora de retirada”, dijo  un oficial en Agoco en Benghazi, agregando que la producción podría comenzar en dos a tres semanas.

Pero los ejecutivos de la industria extranjera alertaron que esto no sólo podría llevar meses, sino años, para poder restaurar la producción al nivel preguerra de 1.6 millones de barriles por día desde sólo 50,000 b/d en la actualidad, mientras que la seguridad que se necesita para mejorar, al igual que la infraestructura, necesitaría reparación.

No obstante, el precio de las acciones de las compañías petroleras extranjeras en Libia, incluyendo a Eni de Italia, Repsol YPF de España y Total de Francia, aumentaron fuertemente sobre las expectativas de un rápido retorno.

VERSIÓN AL ESPAÑOL DE ROSANNA CAPELLA