FINANCIAL TIMES
Han pasado tres años  y los mercados son dueños otra vez

<STRONG>FINANCIAL TIMES<BR></STRONG>Han pasado tres años  y los mercados son dueños otra vez

Philip Stephens
Hace tres años desde que el techo comenzó a caerse. Y sólo un año y algo desde que el más tímido abasteció sus sótanos con agua embotellada y alimento enlatado por temor a que el choque financiero presagie un regreso a la anarquía. ¿Qué ha sucedido desde entonces? Sencillo: no mucho. Los mercados (y los banqueros) todavía dominan.

Miremos atrás, hacia las grandes declaraciones hechas por líderes políticos en  momentos en que el sistema financiero global oscilaba al borde de la autodestrucción. Las promesas y los compromisos vinieron de la izquierda, de la derecha y del centro – de Gordon Brown y Barack Obama, de Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, de bancos centrales y del Fondo Monetario Internacional.

Las finanzas, como nos aseguraron, serían empujadas de su pedestal dorado. Main Street reafirmaría su primacía sobre Wall Street. El capitalismo de laisser faire del Consenso de Washington había llegado a su fin. Las economías más ricas del mundo girarían sus mentes a la alimentación verdadera, en oposición a la reingeniería financiera.

Algunas cosas verdaderamente han cambiado. La economía ha sido expuesta como una disciplina basada en la fe. Viejos esclavos de las expectativas y de las eficientes teorías racionales del mercado han regresado a los conceptos básicos y han redescubierto a Keynes. Un asiento en Goldman Sachs concedía un cierto sello así como un jet privado. Los banqueros de dios han perdido su brillo y su respetabilidad.

El oprobio público, sin embargo, parece un pequeño precio a pagar por las calamidades producidas a los otros. Un conocido banquero me dice que espera ganar tantos millones este año como nunca jamás – aunque lleve más bien menos maletas de dinero a casa.

 Por supuesto, ha habido un cambio realmente grande: cientos de miles de millones de dólares en activos tóxicas que una vez asentadas en las carteras de los bancos fueron amontonados encima de los déficits causados por la recesión inducida por el choque. Las familias pagan las cuentas de los banqueros mediante crecientes impuestos crecientes, servicios públicos más pobres y un nivel de desempleo más alto.

La resolución política ha cedido ante el temor. Nadie habló más elocuentemente que  Sarkozy acerca de las iniquidades de los mercados liberales. Este es el momento, nos dijo el presidente francés, cuando el capitalismo será rehecho a la imagen del mercado social europeo. Todo esto, sin embargo, fue antes de que la crisis soberana griega sitiara a la era la eurozona. Ahora Sarkozy se despierta cada noche preocupado de que Francia quizás pierda su clasificación crediticia de triple A.

El no está  solo. Como luchan por reducir déficits presupuestarios inmensos, los políticos occidentales de casi todas partes son esclavos de los mercados globales de capital. David Cameron no ha vacilado – el primer ministro Británico dijo que reduce el gasto del estado benefactor y recorta el papel global de la nación porque el Banco de Inglaterra le ha dicho que las agencias de calificación no estarían satisfechas con nada menos.

¿Recuerda las agencias de calificación? Algunos recordarán que estas mismísimas asociaciones fueron profundamente cómplices en los engaños sobre instrumentos sin valor de deuda vueltos a empaquetar como valores financieros de primera. Desde el inicio, esta crisis estuvo repleta de ironías. Una de las principales razones por la cual tales cantidades de dinero salpicaban alrededor del sistema – listas para ser prestadas a los compradores de vivienda norteamericanos que nunca podrían devolver los préstamos – fue que muchas de las naciones crecientes de mundo habían tomado el oeste en su palabra.

Después del choque financiero al final de la década de los noventa, Asia aprendió de corazón el catecismo sobre prudencia fiscal del FMI. El dinero que guardó subsiguientemente fue reciclado hacia el despilfarrador al oeste para apuntalar el crédito fácil de las hipotecas subprime mundiales y las obligaciones de deuda garantizadas.

Por supuesto, que la mayoría de los europeos culparon del choque al desenfrenado capitalismo Anglo-norteamericano – sólo para descubrir que sus propias instituciones habían sido cómplices. Aún cuando Angela Merkel se expresó contra los fondos de cobertura y los fondos privados de inversión (quienes eran relativamente inocentes en la calamidad), resultó que los bancos públicos de Alemania habían estado entre los jugadores de casino.

Nada de esto absuelve a los gobiernos y a los reguladores de la responsabilidad por el choque. El entonces gobierno Laborista de Gran Bretaña estaba feliz de hacerse de la vista gorda siempre y cuando la City de Londres continuara generando las rentas de impuesto que financiarían sus ambiciones sociales. Grecia jugueteaba con los libros fiscales mucho tiempo antes de que la mayoría de las personas hubieran oído de las AIG.

Con poca ayuda de los reguladores, los bancos grandes ahora pueden declararse a sí mismos debidamente aprobados por el estrés, pero las inestabilidades sistémicas permanecen. Los mercados internacionales se han adelantado a la capacidad de los líderes para comprender, y mucho menos supervisar apropiadamente. Este fracaso del gobierno político de mantener el mismo paso que la integración económica global es tan aparente ahora como lo fue en el 2007.

Arreglando errores

Ahora los responsables de formular la política dirán que han actuado para remediar estos errores. Algunos gobiernos han impuesto impuestos inesperados en los bancos grandes; E.U. ha legislado para un régimen regulativo más duro. Los pagos excesivos de primas más atroces ahora incluyen un lazo indirecto al desempeño. El comité de reguladores de Basilea debe imponer requisitos principales más duros – aunque no, debemos comprender, hasta el 2018. Valiosas como probablemente sean, tales medidas parecen juguetear cuando se colocan contra la capacidad de los mercados de capital para infligir caos económico. Las instituciones financieras todavía extraen grandes ganancias de actividades comerciales descritas por Lord Turner, la cabeza de la Autoridad Financiera de Gran Bretaña, como intrínsecamente inútiles.  Sin embargo, Turner ha sido  casi una voz solitaria en sugerir el regreso a un pensamiento fundamental.

Chocolateros ven  precios del cacao se mantienen altos

Haig Simonian. Zurich. El fabricante más grande de chocolate del mundo advirtió que el precio del cacao, el  cual llegó recientemente a un pico de 33 años, va a permanecer en el actual alto nivel para el futuro previsible a causa de una presión creciente de la demanda y el suministro escaso.

Jürgen Steinemann, el jefe ejecutivo de Barry Callebaut, el abastecedor de chocolate de mucho de los mayores grupos alimentarios del mundo, dijo: «En este momento, el cacao es un bien escaso: la demanda ha estado subiendo, el suministro ha sido fijo, así que los precios han subido».

Barry Callebaut, establecida en Zúrich, es la compañía más influyente en el mercado del cacao a nivel mundial y junto a empresas establecidas en E.U. como Cargill y ADM cuenta como uno de los compradores más grandes del grano. Otros grandes jugadores  son Touton de Francia y Olam de Singapur.

Los comentarios de Steinemann surgen cuando los precios de cacao en Londres llegan a £2,732 la tonelada a principios de julio, el nivel más alto desde 1977. Las agudas subidas del precio vienen después de una serie de cosechas pobres en Costa de Marfil, el productor más grande del mundo que provee el 40% del suministro de cacao, y de una fuerte recuperación en la demanda de cacao después de que las compañías agotaran sus acciones el año pasado.

Anthony Ward, el comerciante de estrella de Armajaro, el fondo de inversión establecido en Londres, sacudió el mercado al entregar la cantidad más grande de cacao físico en 14 años del mercado de futuros de NYSE Liffe, provocando quejas de parte de un pequeño grupo de procesadores alemanes.

Steinemann declaró aversión hacía los especuladores financieros.

«Durante los últimos cinco años han habido inversionistas financieros en los mercados agrícola de materias primas y yo no soy fanático de eso. Tengo un problema con la gente de cobertura [fondos]. Están llevando los precios a lo imprevisible y crean la inestabilidad».

Agregó  que Armajaro es «una casa comercial respetada.

Como un jugador en la industria Anthony Ward  conoce el mercado», dijo.   

VERSIÓN AL ESPAÑOL DE MARIA DEL CARMEN MARTINEZ