FINANCIAL TIMES
Tormenta en la industria petrolera

FINANCIAL TIMES <BR>Tormenta en la industria petrolera

CAROLA HOYOS Y THOMAS CATAN.
En la medida que se disipaban los vientos de 200 mph en las costas de Luisiana, las compañías petroleras que operan en el Golfo de México se dedicaban a valorar el costo del huracán más reciente que atormenta la región.

Los cuatro ciclones que azotaron la zona el año pasado dejaron un resultado cercano a los US$28 millardos en daños en todos los sectores, de acuerdo con AON, la compañía de seguros de Estados Unidos. Las primas subieron para cualquiera que opere en el área y después de los daños causados por el huracán «Katrina», los expertos de la industria esperan que suban más aún.

«Ciertamente, va a endurecer la disposición de los suscriptores para buscar aumento en las primas para los negocios en el Golfo de México», dice Tim Fillingham, jefe del área de energía de la sucursal de AON en el Reino Unido.

Este es un elemento más en una historia de escalada en los costos que enfrentan las compañías petroleras que operan en todo el mundo. La falta de personal calificado para operar las plataformas, especialmente en EEUU y en el Mar del Norte, escasez de plataformas para contratar, y el costo más alto de los productos básicos como el acero, están incrementando la presión en los precios del crudo, además de afectar la capacidad del sector para encontrar y producir más petróleo. La negociación de los países ricos en petróleo está recrudeciendo la tirantez: países como Venezuela están exigiendo cientos de millones de dólares más en impuestos y derechos por los proyectos existentes y futuros. Los costos de hacer negocios, que están subiendo con rapidez, de las compañías petroleras, ya lo están empezando a sentir los consumidores en las bombas de gasolina.

Neil McMahon, analista de Sanford Bernstein ve los costos de inflación como el factor clave en la escalada de los precios del petróleo crudo. «La industria de petróleo y gas es un negocio marginal, como otro cualquiera», escribe en una nota investigativa. «Si los costos suben, los precios de las materias primas tienen que subir para sostener los retornos del participante marginal».

El asunto de los costos puede que no atraiga mucha atención como los huracanes, las amenazas terroristas a la producción de petróleo, la disminuída capacidad disponible de producción de petróleo en Arabia Saudita y la sed insaciable de energía de China y EEUU. Pero el costo de la inflación se está viendo como una razón significativa de por qué los precios están tan altos, y una señal de que se mantendrán así durante algunos años.

Sanford Bernstein espera que el costo de producción de un solo barril de petróleo se incremente en 9% al año, de cerca de US$22.00 este año, a US$36.00 en 2010, y que el costo de encontrar y producir el llamado barril marginal –más allá del cual la actividad se hace no rentable– se duplicará a US$60.00 en el mismo periodo. La incertidumbre sobre cuánto costarán los nuevos proyectos también impulsó a Goldman Sachs este mes a subir sus pronósticos para el precio del petróleo a largo plazo, de US$45.00 a US$60.00 el barril.

El huracán de esta semana sacó de la producción 1,4 millones de barriles al día, el equivalente a 7% de la demanda de EEUU. Chevron, el segundo grupo de energía del país, tenía el número más alto de plataformas petroleras en la ruta de la tormenta. Pero cientos de operadores enfrentarán pérdidas que gradualmente traspasarán a los consumidores. Es muy poco lo que las compañías pueden hacer en un clima tan feroz. ¿Pero cuáles son los otros costos del negocio que subirán, y que están haciendo las principales compañías de petróleo y gas para limitar el daño?

Para empezar, con precios del petróleo en alturas récord, las compañías están tratando de extraer lo más que pueden de los pozos existentes, y están batallando por localizar nuevas fuentes. Es difícil encontrar plataformas de perforación ociosas, y las que se existen son mucho más costosas.

En 1990, las compañías pagaban unos US$93.00 por perforar un pie en profundidad. En 2003, el año más reciente con datos disponibles, el costo (en términos reales) superaba el doble, a US$204.00 por pie, de acuerdo con la Agencia Internacional de Energía, el regulador de energía de los países desarrollados. La contratación de una plataforma de aguas profundas por un día en el Golfo de México cuesta US$400,000.00, el doble del precio de hace cinco años. Plataformas más pequeñas para perforar en aguas menos profundas superan el triple de su precio de entonces.

Pero esto fue antes de que el huracán «Katrina» pasara por el corazón de la industria petrolera de EEUU, sobre casi la mitad de las 231 plataformas que están buscando petróleo en el Golfo de México. Un total de 117 de ellas –con un valor de US$7 millardos– estaban en su camino, de las cuales 48 fueron azotadas por vientos de más de 74 mph, de acuerdo con Rigzone, una nueva dependencia de la industria. Todavía está pendiente una comprobación final de los daños, pero los indicios preliminares no son nada buenos. Cuando solo existe una sola plataforma disponible para contratar en la región, es probable que «Katrina» haya sido un revés descomunal.

Aún antes del huracán, las compañías de servicios petroleros estaban batallando por satisfacer la demanda. Durante los años flojos de la década de los 90, cuando el precio del petróleo era bajo, las compañías invirtieron poco, y estaban tratando de ponerse al día. «La actividad en los yacimientos petroleros ahora es muy fuerte en todo el mundo», dice Stephen Whitakker, director de Comunicaciones de Schlumberger, el grupo de servicios petroleros. «Hemos visto una demanda creciente de servicios de tecnología en los yacimientos de petróleo durante los últimos dos años en respuesta a las crecientes necesidades globales de petróleo».

Los ingresos se han beneficiado, pero a estas compañías de servicios les preocupa que puedan empezar a verse afectadas por el incremento en el precio de los productos básicos y la escasez de personal calificado disponible. Gene Shields, director asistente de relaciones con los inversionistas de la firma Baker Hugues, dice: «Hasta ahora, la industria de servicios petroleros ha podido incrementar los precios antes de los incrementos en las materias primas y pasarlos al costo, y en algunos casos, hasta los consumidores, como las compañías petroleras nacionales e internacionales». Sin embargo, algunas materias primas, en particular el acero duro que no se corroe fácilmente, se está haciendo difícil de encontrar debido a la feroz competencia de China.

Los precios del acero subieron 70% el año pasado, a US$650.00 la tonelada, pero desde entonces han retrocedido a cerca de US$500.00. El impacto ha sido más que inmediato para las compañías petroleras que resultaron golpeadas por las negociaciones de los productores de acero que renegociaron contratos, en la medida que el alza en el precio del acero se contrapuso a la sanción por violar un acuerdo.

Debido a las presiones, las compañías petroleras nacionales e internacionales han tenido un fuerte incremento en sus estimados de cuánto más costarán los proyectos. A los precios del petróleo de hoy, eso no debería importar demasiado, pero a las compañías petroleras les preocupa que proyectos de miles de millardos se vuelvan insostenibles si los precios del crudo retrocedieran. Hasta que los costos no estén claros, algunas optarán por no hacer nada, en momentos en que el mundo está desesperado por nuevos suministros de petróleo y gas.

«Los costos se han incrementado de manera importante y ya está afectando algunos de nuestros proyectos», dice Ali Al-Hammadi, jefe operativo de Qatargas, el productor de gas natural líquido del Golfo. «No hay suficientes ingenieros, procuradores, ni contratistas de construcción; no hay astilleros suficientes, y los precios siguen subiendo».

Arabia Saudita, el mayor suministrador de crudo y poseedor de las mayores reservas, también está viendo cómo suben los costos, pero desde un nivel más bajo. Alí Naimi, el ministro de Petróleo del reino, todavía no está preocupado. «Las materias primas en todo el mundo han subido»- dice. «El acero, el cemento, todos los componentes, la maquinaria; todo eso está subiendo. Pero cuando estamos hablando de un costo de menos de US$2.00, no hay presión».

Sin embargo, mientras países como Arabia Saudita no permiten que las petroleras multinacionales toquen sus recursos. Grupos como Royal Duthc/Shell, BP, Total, ExxonMobil y Chevron se han visto empujados a explorar y extraer hidrocarburos en territorios aún más remotos y hostiles. Y es ahí donde están siendo golpeados con más fuerza.

Conseguir personal para trabajar en un proyecto grande es difícil si se requiere mano de obra con capacidades especializadas, o si la ubicación es remota, como descubrió recientemente Royal Dutch/Shell. El costo de su proyecto de gas en la isla de Sajalin, cerca de las costas de Rusia, se disparó a US$20 millardos, el doble del estimado original. El grupo dice que el costo en aumento de los servicios y las materias primas tienen gran parte de la culpa.

Otros proyectos gigantescos de Shell en Nigeria y Canadá también han visto subir los costos. Recientemente, la compañía alertó que el costo de expandir sus proyectos en las arenas petrolíferas de Atabasca, en la provincia canadiense de Alberta, subirá más. «Está claro que existe una tendencia alcista importante en los costos de construcción por el calentamiento del mercado global de equipos de ingeniería y materiales», dijo Shell Canadá. También hay indicios de que el proyecto Pearl Gas de la compañía en Qatar está aumentando los costos. A la luz de excesos en los costos, Shell está revisando su presupuesto de gastos de capital, que pudiera incrementarse de los calculados US$15 millardos anuales.

BP ha tenido un éxito relativo en mantener bajos los costos, pero todavía espera que sus estimados de costo de capital suban de US$14,5 millardos al año, a unos US$15 millardos el año próximo. En la presentación de los últimos resultados, Lord Browne, jefe ejecutivo de BP dijo que esperaba que los costos continuarían subiendo. «El mercado al que acudimos para la combinación típica de productos y servicios en los sectores de exploración y producción subió cerca de 9% en 2004», dijo. «Vimos continuar esa tendencia en 2005, y esperamos que continúe en 2006. Por supuesto, no nos hemos sentado a esperar; usamos mucha tecnología y el que seamos compradores muy importantes de productos y servicios nos aporta los precios más limpios posibles».

El alza de los costos también afectó a ExxonMobil, aunque dice que ha podido mitigarlos con una buena gerencia en los proyectos. «Todos estamos lidiando en el mismo contexto de la industria y fuerzas del mercado, y realmente la clave para resultados diferentes es cómo se manejen esos costos», dijo Lee Raymond, jefe ejecutivo de ExxonMobil.

Las compañías de servicios petroleros no son las únicas que provocan negociaciones difíciles. Países ricos en petróleo le están exigiendo una tajada mayor del pastel de ingresos crecientes a sus socios internacionales, con lo cual hacen subir más aún el costo de encontrar y producir petróleo. Muchos, como Nigeria y Kazajastán, están fijando términos duros para los nuevos contratos. Pero otros, incluyendo Venezuela y Rusia, están reescribiendo las reglas actuales para lograr pagos más altos.

Lo que cambió en las últimas semanas es que esos costos están empezando a afectar los precios en los mercados de futuros de Nueva York y Londres, y en las bombas en todo el mundo. Si las compañías petroleras no pueden controlar los costos, ¿van los consumidores a variar su comportamiento? El Instituto Americano del Petróleo, el grupo sombrilla de las compañías de energía, llamó el martes a los norteamericanos a que consuman la energía de manera racional, a la luz de los efectos del huracán, con lo cual hace eco al sentimiento de la OPEP, la AIE y muchas compañías petroleras, que han expresado lo mismo varias veces este año.

Si los consumidores siguen el llamado, los precios pudieran aflojar gradualmente. Por el contrario, no haría falta otra «Katrina» para desatar el caos en el mercado.

VERSION AL ESPAÑOL DE IVAN PEREZ CARRION