FINANCIAL TIMES
Azucareros agrian la fe de la Florida en el CAFTA-DR

FINANCIAL TIMES <BR>Azucareros agrian la fe de la Florida en el CAFTA-DR

POR ANDREW WARD
Belle Glade, una ciudad agrícola en el límite de los Everglades floridanos, está a solo 90 minutos por carretera de Miami, pero ambos sitios se sienten como si estuvieran en planteas distintos.

Miami es una de las ciudades más vibrantes y cosmopolitas de Estados Unidos con su perfil interrumpido por las oficinas de cristal de los bancos internacionales, las grúas enormes de su animado puerto y los bloques de apartamentos de lujo de la famosa South Beach.

En la adormecida Belle Glade, rodeada de canales infestados de cocodrilos y plantaciones de caña de azúcar inundadas, los puntos más elevados incluyen el campanario blanco de una iglesia, los arcos dorados de una sucursal de McDonald´s y la chimenea del central azucarero.

Miami y Belle Glade representan lados opuestos de la feroz batalla política que se libra en el estado del sur por el propuesto Tratado de Libre Comercio de América Central –República Dominicana (CAFTA-DR), que fue aprobado por el Senado la semana pasada, pero que enfrenta una votación menos segura en la Cámara de Representantes en algún momento este mes.

La comunidad de negocios de La Florida, concentrada en Miami, está abrumadoramente a favor del CAFTA-DR, que reducirá las barreras al comercio y las inversiones entre Estados Unidos, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y República Dominicana. Sin embargo, al acuerdo se oponen los poderosos productores de azúcar del estado, radicados alrededor de Belle Glade, que dicen que amenazaría su medio de vida con la apertura del mercado de EEUU al azúcar barato de América Central.

Es un debate que hace eco en todo el Sur de EEUU, donde los instintos proteccionistas de sectores tradicionales, como la agricultura y producción de textiles chocan con los intereses de áreas más nuevas de la economía, como los servicios financieros y la tecnología.

El CAFTA-DR es un acuerdo relativamente pequeño. Los seis países involucrados tienen en conjunto una economía cercana a la de Indiana. Pero ganar la aprobación del Congreso para el acuerdo es crucial para el presidente George W. Bush, si es que tiene alguna esperanza de asegurarse un respaldo interno para pactos comerciales de mayor envergadura, como la ronda de Doha de negociaciones de la Organización Mundial de Comercio y al Área de Libre Comercio de las Américas, el acuerdo comercial panamericano propuesto.

La Florida está en el corazón del conflicto sobre el CAFTA-DR porque, como la puerta comercial y cultural de EEUU hacia América Central, tiene más comercio con la región que cualquier otro estado. Colectivamente, los países del CAFTA-DR constituyen el mayor mercado de exportación de La Florida, ascendente a US$3,2 millardos (_2,7 millardos, £1,8 millardos), el 11% de sus exportaciones en 2004. Esta cifra contrasta con el 1.9% del total de exportaciones que fueron a la región el año pasado.

Sin embargo, La Florida también es el estado mayor productor de azúcar, responsable de cerca de una cuarta parte de la producción nacional. Los productores de azúcar están entre las fuerzas más poderosas de la política del estado; y ninguno más que los Fanjuls, considerados la principal familia azucarera de La Florida, que donó US$431,000 a los candidatos políticos en el ciclo electoral de 2004.

Los dos senadores de La Florida -Bill Nelson y Mel Martínez- desafiaron ambos al «lobby» azucarero al votar a favor del CAFTA-DR y el gobernador Jeb Bush está también fuertemente a favor. Sin embargo, muchos de los 25 miembros de la delegación del estado en el Congreso o se oponen, o están indecisos. «Estamos asegurándonos de que todos nuestros representantes e entiendan que el CAFTA-DR es un voto para enviar a los trabajadores del azúcar a la fila de desempleados», dice Phillip Hayes, vocero de la American Sugar Alliance, un grupo del «lobby» del azúcar.

Los críticos acusan a la industria del azúcar de exagerar la amenaza que significa el CAFTA-DR. Dicen que las importaciones adicionales que permitirá el acuerdo ascenderán a menos de 1% del suministro interno del azúcar. Los consumidores norteamericanos se beneficiarían de un mercado más abierto porque pagan por el producto más del doble del precio del mercado mundial.

Los partidarios del CAFTA-DR se quejan de que la influencia de la industria supera su importancia real en la economía. El azúcar representa menos de 9% de los ingresos agrícolas anuales de La Florida y cerca de 2% los puestos de trabajo de la agricultura. «La industria azucarera tiene al resto de la economía de La Florida como rehén», dice John Pierce, presidente de InfoAmericas, una consultoría de comercio.

Geroge Foyo, el presidente de la Cámara de Comercio del Gran Maimi, cita a los bancos, firmas legales, centros de educación, productores de programas informáticos, operadores de telecomunicaciones y compañías de logística como los que están deseosos de hacer negocios con América Central.

«Los beneficios de los acuerdos de comercio tienen a estar ampliamente dispersos, mientras que los costos se concentran en industrias específicas, con frecuencia los que tienen una voz política fuerte», comenta Tony Villamil, jefe ejecutivo de Washington Economic Group, y un ex-subsecretario de comercio de EEUU.

El señor Villamil dice que la importancia del CAFTA-DR para La Florida va más allá del comercio. «Somos parte del vecindario, por lo que un acuerdo que pueda incrementar la estabilidad y prosperidad en la región es bueno para La Florida», dice. «Si no lo hacemos, China y la Unión Europea aprovecharán la brecha y perderemos negocios e influencia en el mismo umbral de la puerta».

VERSION AL ESPAÑOL DE IVAN PEREZ CARRION