Finaliza plazo para mineros extraen oro en Perú

Finaliza plazo para mineros extraen oro en Perú

LIMA, Perú. AP. El gobierno advirtió a unos 40.000 mineros artesanales que el sábado concluye el plazo de dos años para legalizar sus actividades y poner fin al enfrentamiento que mantienen con miles de policías y soldados en una olvidada provincia amazónica rica en oro, donde parte de sus bosques tropicales y ríos han sido devastados por los buscadores de fortuna.

«No daremos ni un centímetro atrás», dijo a The Associated Press Daniel Urresti, un general retirado del Ejército designado por el presidente Ollanta Humala para luchar contra la minería ilegal que produce el 20% de las exportaciones de oro, unas 40 toneladas.

En casi un mes de choques con la policía en la provincia de Madre de Dios, epicentro del conflicto nacional, un minero murió de un tiro en la cabeza y más de 50 quedaron heridos con perdigones y balas.

Los mineros bloquean casi a diario la carretera Interoceánica, que une Brasil con la costa peruana del Pacífico, en protesta por los intentos del gobierno de acabar con la explotación minera al restringir drásticamente los envíos de gasolina, que permite el funcionamiento de maquinaria utilizada para separar las partículas de oro de la tierra arenosa.

«Saben que vamos en serio y que vamos a golpear la maquinaria más cara y que no nos vamos a detener», dijo Urresti.

Mineros entrevistados por la AP durante una reciente protesta en Lima dicen que «es imposible» formalizarse porque no logran acuerdos con los dueños de las tierras o los dueños de las licencias que el estado otorga para explotar minerales.

Aseguran que el gobierno busca desaparecerlos. «¿Qué vamos a hacer si nos botan?, dijo Reimundo Barrios, minero de Madre de Dios de 51 años quien llegó a buscar oro desde los Andes en 1980. «Trabajando envié a mi hijo a la universidad».

El gobernador de Madre de Dios, Jorge Aldazábal , expresó su preocupación: «Yo no sé qué pueda pasar después que se acabe el plazo otorgado por el gobierno, creo que la violencia va a estallar», dijo a la AP levantándose para la entrevista de un colchón donde duerme hace más de una semana frente a una iglesia católica del siglo XVII.

En esta provincia del tamaño de Austria los mineros están divididos en varios grupos. Una pequeña porción obtuvo sus permisos hace décadas. Otros compraron derechos para usar la tierra de personas que a su vez adquirieron permisos para reforestación. Y otro grupo, ante la ausencia de guardias forestales, invadió en 2008 una zona llamada La Pampa donde 50.000 hectáreas de bosques tropicales han sido arrasadas en busca del metal dorado.

Urresti dijo que La Pampa será el primer lugar donde las armas estatales arrasarán con las actividades mineras. Afirmó que unas 50 personas financian las actividades de otros 20.000 trabajadores, muchos de ellos tuberculosos, que viven en cabañas miserables construidas con palos y techos de plástico y abundante en burdeles donde esclavizan mujeres.

Los financistas «mueven 2.900 millones de dólares al año, es una mafia muy grande», comentó. Sin dar nombres añadió que la fiscalía está acopiando pruebas claves para encarcelarlos por diversos delitos, incluido el de lavado de activos.

Para obtener el oro los mineros usan mercurio que luego desechan en los ríos contaminando a peces y humanos, según una investigación del 2012 de la Carnegie Institution for Science de la Universidad de Stanford de California.

Perú criminalizó por primera vez en 2012 las actividades de quienes extraen oro de ríos y zonas protegidas pero la implementación ha demorado. Los transgresores a la ley enfrentan hasta 12 años de cárcel y multas de hasta 54.000 dólares. Críticos afirman que las autoridades no ofrecen alternativas económicas viables a los mineros artesanales.

Nadie sabe cuánto oro hay en esta provincia considerada una de las más biodiversas del mundo y con tribus indígenas en aislamiento voluntario, pero en una década se exportó más de 159 toneladas valorizadas en 7.000 millones de dólares, según datos oficiales.

«En Madre de Dios parece que el Señor antes de poner árboles sopló el oro», dijo Urresti a un grupo de sorprendidos legisladores en una audiencia pública en el Congreso a fines de 2013.