Familias no pueden vivir con un salario

Familias no pueden vivir con un salario

POR J. M. RAMIREZ
La jefa de la Oficina de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), Sonia Montaño, afirmó ayer que para salir de la pobreza es fundamental que en cada hogar se produzcan por lo menos dos ingresos y que el Estado asuma su responsabilidad pública.

Se refirió a responsabilidades en términos sociales.

Consideró fundamental que las mujeres asuman posiciones de decisión en el Estado, tanto en el Poder Ejecutivo como en los congresos y la municipalidad y no se limiten a simples labores, para que se produzca la verdadera paridad que se demanda.

En el orden político,  estimó que además de exigir el cumplimiento de la cuota que le asigna la ley en las posiciones públicas, la lucha de la mujer tiene que centrarse en lograr posiciones de mando en las que pueda tomar decisiones.

Sonia Montaño, socióloga por la Universidad de París VIII, dictó la conferencia magistral “Participación y representación política de las mujeres y el horizonte de la paridad”, organizada por la Secretaría de la Mujer, en la Secretaría de Relaciones Exteriores.

La representante de la CEPAL advirtió que si el 38% de las mujeres que trabajan en este país dejan  sus puestos de trabajo, la pobreza subiría en 10 puntos.

Destacó la importancia de que la mujer se inserte en  labores productivas,  con remuneración igual a la del hombre.

Indicó que según estudios del organismo regional, la principal razón por la que la mujeres no salen al mercado de trabajo es porque no tienen con quien dejar a sus hijos, pero que lo peor es que las que menos trabajan son las pobres, precisamente las que más necesitan de los ingresos.

Montaño manifestó que este grupo poblacional se le dificulta insertarse al mercado laborar, además, porque no cuenta con servicios para el cuidado de los infantes, ni una pareja disponible para compartir el tiempo necesario.

“De modo que estamos en una situación en que el trabajo de las mujeres es indispensable para la lucha contra la pobreza, sin el trabajo de ellas los hogares no podrían alcanzar los estándares mínimos de sobrevivencias”, afirmó.

Señaló que alrededor del 30% de las mujeres que trabajan perciben ingresos precarios, como servicios domésticos, además de la carga social y cultural que la mantiene atada a la atención del hogar.

Sostuvo que en situaciones extremas, cuando las mujeres se ven forzadas a buscar trabajo, dejan la carga de sus hijos a las abuelas y abuelos, con lo que se subsidia al Estado la falta de política pública en ese sentido.

“Lo que ocurre es que hombres y mujeres tienen que negociar en el orden individual y familiar, algo que debería estar resuelto por la política pública”, precisó.

Explicó que el asunto de las cuotas  provoca mucha controversia, inclusive entre las mismas mujeres, ya que se reclama la igualdad con el hombre y estas son vistas como un regalo, no como una conquista de la mujer.

Precisó que países con bajos niveles de institucionalidad las cuotas no se respetan y casi siempre las mujeres son engañadas, primero en los partidos a los que pertenecen y luego por los propios sistemas que deben velar por su cumplimiento.

Expuso que en la mayoría de los países desarrollados las mujeres ya forman parte de la vida pública, por tanto forman parte de la ciudadanía de manera distinta a lo que ocurría en el pasado, lo que atribuyó a que se ha integrado al mercado de trabajo en igualdad de condiciones que los hombres.

Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo de la secretaria de la Mujer, Flavia García. Estuvieron presentes, entre otras la ex vicepresidenta de la República  Milagros Ortiz Bosch; la senadora Cristina Lizardo, funcionarias civiles y militares, congresistas, miembros de la Junta Central Electoral y de la sociedad civil.