Evo Morales promulga nueva Constitución en acto masivo

Evo Morales promulga nueva Constitución en acto masivo

EL ALTO. AFP. El presidente Evo Morales proclamó la vigencia del «socialismo comunitario» en Bolivia, al promulgar este sábado una nueva Constitución de carácter indigenista que otorga un rol destacado al Estado y crea por primera vez las autonomías regionales.

«Proclamo promulgada la nueva Constitución Política del Estado boliviano, la vigencia del estado plurinacional unitario, social y económicamente», dijo Morales. Además, proclamó el nacimiento del «socialismo comunitario», durante un acto cívico-militar, realizado en la ciudad de El Alto, vecina de La Paz.

Morales, el primer indígena en llegar a la presidencia de Bolivia, en los 183 años de historia republicana, hizo un recuento de lo que -según él- fue una campaña orquestada por grupos opositores, desde 2006, para sacarlo del poder e incluso matarlo.

«Ahora quiero decir: pueden sacarme del Palacio (de Gobierno), pueden matarme (..), misión cumplida por una Bolivia unida», afirmó el mandatario, ante miles de campesinos, trabajadores y empleados, concentrados en esta ciudad, fiel bastión electoral del gobernante.

El mandatario, enfrentado a cuatro de los nueve prefectos de Bolivia, quienes articulan la más fuerte oposición, dijo que todo este proceso político debe concluir «en la reconciliación entre originarios milenarios (indígenas) y los originarios contemporáneos (mestizos nacidos en Bolivia)».

Los indígenas

Según el gobernante, los indígenas resistieron por más de 300 años al colonialismo español y luego por unos 180 a gobiernos que marginaron a los pueblos aborígenes del poder.

«Es impresionante lo que hacemos», aseveró el jefe de Estado, quien llegó al poder para aplicar fuertes medidas estadistas, como la nacionalización de los hidrocarburos, y reivindicar las históricas demandas de los indígenas, que representan -de acuerdo a datos oficiales- el 47% de unos 10 millones de bolivianos.

Morales reivindicó el «socialismo comunitario», un modelo de gobierno asentado en los 36 pueblos aborígenes, con una economía dirigida por el Estado, el que también se encargará de la distribución de recursos financieros a las regiones.