Evitemos un aterrizaje forzoso de la economía

Evitemos un aterrizaje forzoso de la economía

En su nuevo mandato, el Presidente Leonel Fernández tendrá que emplearse a fondo para mantener la estabilidad económica de la nación. A diferencia de su mandato para el período 1996-2000, cuando el crecimiento económico estuvo sustentado, principalmente, en el auge de las exportaciones, la recuperación económica durante su segundo período (2004-2008) se produce como consecuencia del aumento del gasto interno, tanto del gasto de inversión como del consumo privado y del sector público.

El problema con este tipo de recuperación es que, si no es bien manejado, produce un fuerte aumento en el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, que necesita ser financiado con el continuo flujo de capitales externos, o sea, con endeudamiento externo. Esto aumenta el riesgo de una crisis económica o de un aterrizaje forzoso de la economía, en caso de que disminuyan dichos flujos o que los mismos no sean suficientes para financiar el creciente déficit de la cuenta corriente, como demuestran las experiencias de México (1994), Tailandia e Indonesia (1997), Brasil y Rusia (1998), Argentina (2000), y la misma República Dominicana a principio de la década de los 80´s y finales de los 90´s. Sin lugar a dudas, la recuperación económica de la República Dominicana durante los últimos cuatro años ha sido extraordinaria.

El crecimiento del PIB en una tasa promedio anual de 9.5% es el mayor del hemisferio y uno de los más altos del mundo. Este cambio radical, comparado con los cuatro años anteriores, surge como resultado de la recuperación de la demanda interna, apoyada por un retorno de los flujos de capitales externos resultante de la confianza generada en los agentes económicos por la elección del Dr. Leonel Fernández en el 2004.

Durante los primeros tres años, el compromiso de las autoridades con una política monetaria y fiscal prudente llevó, inmediatamente, a una apreciación y estabilización del tipo de cambio, reducción en la inflación, reducción en la deuda pública externa, acumulación de reservas internacionales netas, significativas bajas en las tasas de interés bancarias y reducción en el déficit cuasi-fiscal del Banco Central.

Sin embargo, la combinación de la expansión de la demanda interna y la fuerte apreciación del tipo de cambio implicó que el superávit de la cuenta corriente de la balanza de pagos de 5.8% del PIB en el 2004 se convirtiera en un déficit que hoy podría oscilar entre 8 y 10% del PIB. Hasta ahora, afortunadamente, el aumento del déficit de la cuenta corriente en más de 15 puntos porcentuales del PIB en sólo 4 años se ha podido financiar, por un lado, gracias a que la inversión extranjera, directa y de cartera, ha continuado fluyendo hacía el país y, por el otro, con pérdidas en las reservas internacionales del Banco Central durante el último año. Esto, para prevenir la depreciación del tipo de cambio en el período pre-eleccionario y los efectos negativos adicionales que tendría sobre los precios internos, ya de por sí afectados por el alza en los precios del petróleo y de los alimentos.

Si utilizamos los indicadores sugeridos por Sebastian Edwards  para pronosticar el surgimiento de crisis económicas en América Latina, el país no sale muy bien parado. La evidencia empírica para América Latina y la República Dominicana muestra que un alto déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos, los desequilibrios financieros del sector público, términos de intercambios desfavorables y regímenes de tipo de cambio fijo o cuasi-fijo aumentan las probabilidades de una crisis, que se refleja inicialmente en el tipo de cambio seguido por contracción de la actividad económica y el empleo.

En lo referente al déficit de cuenta corriente, ya hemos visto que este aumentó de un superávit de  5.8% del PIB a un déficit de 8-10% en sólo 4 años. El compromiso con la disciplina fiscal parece haberse perdido tan pronto concluyó el acuerdo con el FMI, como lo evidencian las acciones del gobierno en el período pre-electoral y la admisión de culpa con la no publicación de parte de las autoridades de los resultados de gastos, ingresos y financiamiento. Los términos de intercambio también se han deteriorado notablemente como resultado del aumento de los precios de los artículos importados por la República Dominicana como el petróleo, alimentos y materias primas. Finalmente, el aumento de las tasas de interés y las pérdidas de reservas internacionales del Banco Central muestran que el gobierno no está en disposición de permitir el ajuste del tipo de cambio cuando el mismo apunta hacia la depreciación.

Cuando existe un alto déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos, una reducción repentina en los flujos de capitales, ya sea por pérdida de confianza en la gestión económica o percepciones de debilidades y vulnerabilidades institucionales tales como corrupción, falta de transparencia, debilidad del sistema judicial en su conjunto, etc. o como resultado de una recesión, como la que actualmente exite en E. U y Europa,  llevaría, en un régimen de tipo de cambio cuasi-fijo como el de la República Dominicana, a pérdidas en las reservas internacionales para impedir la depreciación de la moneda nacional. Esto se refleja, además, en una contracción de la base monetaria, de la oferta monetaria, del crédito bancario y aumentos en las tasas de interés.

El aumento en las tasas de interés, a su vez, debilita la situación patrimonial de los bancos comerciales debido a que un mayor número de clientes corporativos y de tarjetas de crédito incumplen con sus obligaciones de pagos. La contracción del crédito lleva a la disminución de la actividad económica, aumenta el riesgo de insolvencia en el sector empresarial y el sector bancario y lleva a que los agentes económicos se refugien en activos denominados en dólares. Eventualmente, el sistema cambiario colapsa. Eso ha ocurrido en varias ocasiones en la República Dominicana, cuando las autoridades monetarias resisten ajustar el tipo de cambio y aumentan las tasas de interés bancario en la presencia de grandes desequilibrios financieros en el sector fiscal. Recordemos el 1984, 1990, y 2003-2004.

¿Cómo prevenir una crisis económica y cambiaria? El camino para la nueva administración del Dr. Leonel Fernández consistiría en retomar la disciplina fiscal a la que se adhirió durante los casi cuatro años del programa de estabilización con el Fondo Monetario Internacional. En las actuales circunstancias esto implicaría reducir considerablemente el amplio programa de subsidios generalizados que ejecuta el gobierno, ya sea al sector eléctrico, el GLP, los combustibles a los choferes, las zonas francas de exportación y, últimamente, a ciertos alimentos.

También recortando el gasto corriente en personal y bienes y servicios. En el lado cambiario, es necesario flexibilizar el tipo de cambio para aumentar la competitividad del sector exportador y encarecer las importaciones de bienes y servicios y favorecer la producción nacional. Si analizamos el discurso pronunciado por el Dr. Leonel Fernández, vemos que el programa que piensa desarrollar el gobierno que él dirige para el próximo cuatrienio incluye  una gran cantidad de obras de gran envergadura, así como programas de financiamiento y de apoyo a varios sectores de la nación.  De no estar acompañada esta agenda de trabajo de reducciones significativas en el gasto corriente y en los subsidios o por aumentos en los impuestos (lo cual es difícil justificar después de tres reformas tributarias), se produciría necesariamente un mayor  déficit fiscal, un mayor déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos y un mayor nivel de endeudamiento público interno y externo.

Las claves

1.  Cuenta corriente

 Un alto déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos y los desequilibrios financieros en el sector público aumentan  las probabilidades de una crisis.

2.  El camino

El camino para la nueva administración del Dr. Leonel Fernández consistiría en retomar la disciplina fiscal a la que se adhirió durante los casi cuatro años del programa de estabilización con el Fondo Monetario Internacional.