«Estrellas en la pasarela»
gloria del retrato en blanco y negro

<P>«Estrellas en la pasarela»<BR>gloria del retrato en blanco y negro</P>

Para conmemorar  sus veinte años de servicio en el país, la compañía Air France presenta una apasionante exposición de fotografías tomadas entre 1955 y 1970

POR MARIANNE DE TOLENTINO

En el secular marco de la Quinta Dominica, tenemos la oportunidad -por unos días solamente- de disfrutar una muestra fuera de lo común. Se trata de retratos de celebridades del cine, de la música, de la escena, de la moda, de la literatura, de la política aun, tomadas con su consentimiento en la pasarela de un avión, o delante, o camino hacia el aparato. El propósito era contribuir a popularizar la línea aérea y aumentar su clientela, en base a «grandes nombres» amados por el público, que así daban el ejemplo de una felicidad asociada con el pasaje y el paseo aéreos. Hoy, a muchos de ellos les llamaríamos miembros del «jet-set», justamente para designar a quienes saltan de un avión a otro para rodar películas, tocar en orquestas, acudir a misiones, ir de vacaciones exóticas o asistir a una noche de gala. Pero entonces el reactor no había sustituido a la hélice, y Gilbert Bécaud cantaba «El domingo en Orly» (Le dimanche à Orly).…

Era ciertamente una época especial. La guerra se había casi olvidado y una nueva prosperidad reinaba en el mundo occidental. La gente común tenía los ojos fijos sobre esas «estrellas», «stars», glamorosas y aduladas, ¿y quien no quería imitarles? Encontramos, en esta muestra, una pléyade de esos pasajeros, retratos excelentes que para los jóvenes revelan a los «people» de antaño, perdurando aun muchos en su aura mítica, y a los maduros les llenan de nostalgia, resucitando los años dorados.

¡Que el éxito corone a estas fotografías, bellas y testimoniales, adonde sea que se presenten, no nos sorprende! Parecería una gran galería de la fama.

Figuras del jet set frente al lente anónimo

Una diversidad de  imágenes  captada por fotógrafos desconocidos, forman parte de la colección fotográfica»Estrellas en la pasarela», gloria del retrato en blanco y negro.

 Air France, desde el 1955, se dirigió a la agencia «Téléphotos» (1), y los autores de estas imágenes se llaman Roland Briens, Hassia, Philippe Formaison, Claude Agostini, Philippe Briat y Jean Gueneux.

 El hecho de que aparezcan como anónimos hace apreciar sus obras en un conjunto de alta calidad, sin que se indague la personalidad individual.    ¡Héroes son los formidables modelos!

Los retratos

A pesar de que todos los aficionados toman en primer lugar retratos, no es un tema fácil para que resulten impactantes. La definición del maestro dominicano Wifredo García corresponde exactamente a las fotos de la exposición: “es una semblanza honesta que exprese la personalidad del sujeto. Aunque el estilo individual puede influenciar en la toma, e inclusive marcar el resultado con un sello muy particular, el verdadero retrato permitirá que sea la personalidad del sujeto la que produzca el impacto emotivo y hasta formal, en la composición final». Esta característica se refuerza aquí por tratarse de celebridades.

Por las circunstancias y el propósito de las fotografías, reina la unidad «escenográfica»: puerta, escalerilla, perspectiva de  la nave aérea, o breve enfoque panorámico del aeropuerto; o sea, un paisaje estéticamente gratificante que no distrae la mirada de la figura principal. Generalmente son retratos de una sola persona, excepcionalmente de una pareja -así Walt Disney y esposa-., una familia -los Blier- o un grupo -Count Basie y sus músicos-. De repente, pese al género fotográfico, se enriquece de un aspecto simbólico: la hermosísima y luminosa Sophia Loren, brotando de la carlinga, y atrás, en la penumbra, Carlos Ponti.

No son personalidades francesas en su mayoría, hay bastantes norteamericanos  -«stars» entonces dominantes-, y esto fortalece el atractivo de la contemplación para el público internacional.

La pose, la expresión, el vestuario -preciados por nuestro Wifredo García- poseen mucha importancia y conforman un todo indisociable con los rostros. ¡Admirable, Maurice Chevalier, sombrero en alto! Encantadora, la princesita Carolina de Mónaco, con dos muñecas y un guardaespaldas. Audrey Hepburn, a la vez recatada y radiante de blanco. Jayne Mansfield, de pecho generosísimo. Orson Wells rechoncho y triunfal. Mientras la seriedad y profundidad intelectual de los escritores Albert Camus y André Malraux se destaca. Sosteniendo libros, también se presenta el modista Yves Saint-Laurent. ¡Habría que citar tantos!

Y la elegancia, el buen vestir, tanto de hombres como de mujeres, causan una fuerte impresión. Sacos bien cortados, trajes fehacientes de una condición socioeconómica, abrigos y sobretodos impecables… los tiempos han cambiado.    Los viajeros se vestían con formalidad y refinamiento, hoy van el jeans y a menudo el descuido suele adoptarse cuando se aborda un avión. Estas fotografías no dejan de provocar reflexiones sobre la evolución en el tiempo. Siendo retratos tradicionales, no posados o muy poco  -a diferencia de los del famoso estudio Harcourt-, el carácter descriptivo y representativo  se impone. No hubo el objetivo «expresionista» de  tantos retratos actuales. Sin embargo, si se detiene la mirada, y principalmente si se conoce al protagonista, la vertiente sicológica puede leerse o inventarse. De todos modos, los personajes son captados en una coyuntura determinada, que salvo excepciones como el Mimo Marceau o Brigitte Bardot, no buscaban singularizarse.

No hay una sola fotografía a color. El blanco y negro, con sus contrastes de luz y sombra, con su gama de grises, es omnipresente y omnipotente, en cada uno de los retratos. Una vez más admiramos este código  distintivo de la fotografía.

¡Que los amantes de la buena fotografía, del «revival’ del pasado reciente y de las «estrellas en la pasarela» no dejen de visitar la Quinta Dominicana!

Dato folleto Air France.