Estalla la guerra civil en el Partido Republicano

Estalla la guerra civil en el Partido Republicano

El 3 de marzo del presente año será recordado en la historia política de ese país como la fecha en que estalló la guerra civil en el Partido Republicano. Mitt Ronmey, su candidato presidencial en las elecciones del año 2012, fue el que sonó el primer clarinazo y abrió fuego desde el auditorio de la universidad de Utah contra Donald Trump. Lo llamó farsante y misoginista, lo acusó también de haber quebrado múltiples empresas y de convertirse en un peligro para la existencia misma de su partido. Ronmey encabeza la insurrección.
Robert Kagan, en un extraordinario artículo que publicó en el Washington Post el pasado 25 de febrero, señaló con mucha propiedad, que no es verdad que Trump tiene secuestrado al partido, ni al movimiento conservador. Él indica que el monstruo que han creado “a la Frankenstein” es una creación del mismo partido, lo engendraron, lo alimentaron, le dieron vida, y ahora el monstruo, se traga a su creador.
Encabezados por una cadena de televisión, la Cadena Fox, que funciona 365 días al año – noche y día – atacando las iniciativas del presidente Obama con una matriz xenofóbica enfermiza. Envenenando las mentes de personas débiles e ignorantes, y tergiversando los problemas más perentorios del país. Esa cadena televisiva ha funcionado como vocero y una especie de comité de base del partido. Totalmente controlado por los extremistas del Tea Party.
La confrontación permanente a las reformas sociales del Presidente Obama. El amenazar de cerrar el gobierno cada tres meses, las llamadas continuas para anular sentencias de la Suprema Corte de Justicia, golpes de Estado para aquellos líderes republicanos del Congreso que se oponen a su agenda extremista – como fue el caso de la renuncia del presidente de la Cámara de Representantes, el señor John Boehner. La oposición descabellada a cualquier tipo de legislación progresista que Obama presentara, como fueron las reformas sanitarias que benefician a más de treinta millones de estadounidenses que no tenían cobertura sanitaria, las llamadas continuas para expulsar del país once millones de latinos que se encuentran en forma irregular en la nación, han convertido al viejo partido de Abraham Lincoln en un partido racista, xenófobo, fascista, intolerante, guerrista, en fin, en una verdadera calamidad nacional.
Los debates republicanos han mostrado al desnudo los valores de ese partido, ahora se discute abiertamente quién de los candidatos tiene el pene y las manos más grandes, si se continúa o no recibiendo el apoyo del Ku Klux Klan y de Vladimir Putin – el verdadero enemigo de la nación -. De si la entrevistadora del canal Fox – Megyn Kelly – está en su período de menstruación o no. No discuten temas de relevancia y desafíos de la nación. Se les va el tiempo, insultándose unos contra otros.
Ahí tienen el resultado: Una marca – igual que Rolex, Louis Vuitton, Zara – como candidato a ocupar la primera oficina del mundo. Con accesos a los botones que podrían desatar una catástrofe nuclear mundial. Todo esto, en manos de un psicópata como Trump.
Con un maniático en Corea del Norte, unos fanáticos religiosos en Irán, un nuevo Zar en Rusia, lo único que faltaba era un ignorante peligroso en la Casa Blanca para producir la hecatombe mundial. Cuando ocurra, ojalá Dios nos coja confesados.