Estafas electrónicas

Estafas electrónicas

ANTONIO GIL
Escucho, cada vez con más frecuencia, sobre casos de personas que son estafadas por personas que les hacen llamadas telefónicas haciéndoles ofertas comerciales, amenazas o informándolas de horribles accidentes de tránsito en los que supuestamente hay involucrados parientes o amigos. El que llama apremia a su víctima y trata de provocarle pánico para poder conseguir información con la cual estafarla. El pasado martes 30 a las 3:19 de la tarde me tocó a mi recibir una de estas llamadas. Por mala suerte para el estafador, no pudo conmigo. O, al menos, eso creo.

Ya antes había escuchado o leído sobre estas historias de estafadores que llaman afanosamente para informar que ocurrió un accidente en el que un pariente o amigo al que no identifican claramente está moribundo y se necesita con urgencia sangre. Hacen creer que llaman desde el teléfono celular de la víctima, que se supone es de los prepagados y la tarjeta en uso se está terminando. Le piden a los que reciben las llamadas que les consigan rápidamente el número de otra tarjeta y de esa manera roban valores para su uso. Al cabo de un rato, cuando se descubre que no hubo tal accidente, la víctima descubre que todo fue una estafa.

Hace un tiempo la Policía informó que esos estafadores actúan desde las cárceles, con celulares que han introducido clandestinamente a las celdas y, con esas llamadas, acumulan gran cantidad de “tiempo prepagado” en las diferentes telefónicas.

Quien me llamó el pasado martes en la tarde para, con un imponente tono imperativo, tratar de sorprenderme con el truco del accidente tuvo, sin dudas, que buscar otra víctima. “Se le peló el billete.” No pudo sacarme ninguna información. Tenía mi número telefónico, pero desconocía mi nombre y aunque insistía en que llamaba desde el cuartel general de la Policía se negó a darme su nombre, cosa que nunca hacen los agentes policiales ni los militares cuando se trata de casos como esos. Únicamente insistía en obtener mis datos personales.

Es importante hacer notar que el teléfono desde donde llaman nunca se identifica. Esto debe ser lo primero que debe notar. Es la primera máscara que le presentará el estafador.

Escribo estas líneas para alertar a la población y a las autoridades. No es la primera vez que esto ocurre y conozco muchas víctimas. No se dejen sorprender.