Espías le dijeron a Balaguer que Caamaño llegaría como sacerdote

Espías le dijeron a Balaguer que Caamaño llegaría como sacerdote

Informe especial
Juan Bosch bajo el espionaje balaguerista

Los espías balagueristas estaban tan cerca de Juan Bosch, sin que él lo advirtiera, que podían apreciar supuestas sumas de dinero que le entregaban comerciantes y empresarios unidos a los propósitos políticos del entonces líder del PRD. De dinero que recibía el expresidente no solo se habla en los “Informes Confidenciales locales”. Embajadores dominicanos acreditados en el extranjero, que tampoco apartaban sus ojos y pensamientos del político, se referían a sumas específicas que enviaban al activo opositor de Balaguer.

Francisco Alberto Caamaño, por otro lado, está presente en estos reportes antes y después de la guerrilla de Caracoles y aparecen ahí, además, hombres y mujeres perredeístas de entonces aun en sus situaciones más intimas y personales. Los servicios de inteligencia trujillistas eran poca cosa comparados con los de estos “investigadores” que merecían la atención más elevada del presidente Balaguer y de sus jefes militares.

El teniente coronel del Ejército Nacional Juan N. Jerez Cruz detallaba las incidencias de una reunión de Bosch en una casa propiedad de Jacobo Majluta en el kilómetro 12 de la Carretera Mella, el 22 de agosto de 1973. El dirigente convocó a Guarionex Lluberes Montás, del MIDA; un representante de Julio Campillo Pérez, del PQD, quien se encontraba enfermo, y José Agustín Pimentel, “quien andaba acompañado de varios elementos”.

Aunque el encuentro era para anunciar que él (Bosch) se había unido al exgeneral Wessin porque tenía muchos militares e invitarles a que trabajaran día y noche para demostrar a Balaguer que el Palacio Nacional no era un patrimonio suyo, sino del pueblo, el infiltrado, o el propio Jerez Cruz, escuchó y vio a Agustín Pimentel decir: “Señor Bosch, usted no está solo, cuente con nosotros (“los arroceros terratenientes”) pues no vamos a permitir que el doctor Balaguer nos siga pisoteando, entregándole la suma de RD$1,000.00 a nombre de él y el dueño de la Factoría Astoria”. El memorándum es el número 14 y Enrique Pérez y Pérez lo remitió a R. Emilio Jiménez hijo a través del oficio número 20946, quien a su vez lo envió a Balaguer.

Otra comunicación en la que se relaciona a Bosch con dinero es la que envió a Balaguer Francisco Carías Dominici, embajador en Roma, el 13 de marzo de 1972, en la que expresa que “en el transcurso de un almuerzo ofrecido por quien suscribe y señora al Conde Arduino Hercolani Borghese y señora Ruth Bordas de Hercolani Borghese, esta dijo que su padre había ya interrumpido una bien continuada ayuda económica a Juan Bosch, quien a la vez se dirigió a la exesposa de Diego Bordas y madre de Ruth (que vive en Puerto Rico) para solicitar una ayuda de US$1,000.00 la que fue negada”.

Caamaño: sacerdote capuchino En un reporte que hizo el primer teniente del ejército Francisco Méndez Pérez y que pasó por los despachos de Rafael de Jesús Checo, jefe de Estado Mayor del Ejército, y Juan de los Santos Céspedes, asesor militar de Balaguer y encargado de la Secretaría de las Fuerzas Armadas, en junio de 1972, se afirma que Bosch, en conversación con Valentín Mena Mena, exsargento primero que para la fecha era jefe del Frente de Exmilitares Constitucionalistas, le dijo que Caamaño pesaba 150 libras y que estaban “ideando” la forma de introducirlo al país “como un padre capuchino”. Caamaño es citado como miembro de un gabinete boschista en el que figuran también Peña Taveras, José Francisco Peña Gómez, Pablo Rafael Casimiro Castro, entre otros, y en documentos posteriores a su incursión guerrillera de 1973. Este es uno de los informes más extensos, con noticias tan intrascendentes como que Valentín Mena se estaba divorciando de la esposa, salió de la casa y residía “nuevamente él solo” en una habitación que alquiló en la calle “Moca” número 7.

Agregaba que Bosch había declarado en privado que el PRD estaba organizando sus cuadros para ir a las elecciones, que contaba con una militancia extraordinaria “y el apoyo de muchos oficiales de todos los rangos”.

“Los alistados son como los muchachos que el mejor que le pague con ese están”, diría Bosch quien afirmaría además que algunos oficiales generales, superiores y subalternos le tenían odio a Balaguer “porque él no ha sabido corresponderles a aquellos que tantos problemas se han echado por él y esos solamente están esperando el golpe para adueñarse de la situación”.

Significaba que los militares pensionados con que contaba Bosch le solicitaron que cambiara su “línea pacifista” y que el líder les contestó que había que esperar las elecciones de 1974. “Ahora mismo la violencia es algo que se puede considerar como un aventurismo”, expresaría Bosch.

Los invitaba a reparar en que hasta entonces los golpes de Estado para derrocar a Balaguer habían fracasado por la violencia. Era necesario esperar, respondería, porque Balaguer “es muy confiado y todos los militares que han apoyado los golpes contra él siguen uniformados y hay un viejo adagio que dice que al que lo acechan lo cogen”.

Manifestaba que con el intento de golpe de Manolín Jiménez lo deportaron “y todo se ha quedado en paz”.

Ese mismo informe refería que Julio César Castaños Espaillat tenía la misión de “reformar y estructurar los cuadros del PRD a nivel nacional” y que no sería molestado porque el partido contaba con muchos militares. Agregaba que “los alistados no están conformes con el doctor Balaguer porque no les ha dado ninguna ayuda y ellos siguen desnudos, cero aumento y el chao sigue siendo malo”.

La vigilancia a Bosch era tan extrema que lo fichaban hasta cuando no estaba oculto o en actividad secreta. El 17 de enero de 1973, José Ernesto Cruz Brea, jefe de la Policía Nacional, le escribió a Balaguer en su memorándum 01473 un solo párrafo: “Respetuosamente llevo al elevado conocimiento de Su Excelencia que la tarde de anteayer visitó la ciudad de Santiago el Profesor Juan Bosch quien asistió a la misa que en memoria del extinto Lic. Marcos A. Cabral Bermúdez fuera oficiada en la Iglesia Santiago Apóstol en dicha ciudad. Visitó además el local del PRD en aquella localidad”.

El mismo Cruz Brea escribió a Balaguer otro oficio, el número 01412, del 16 de enero de 1973, comunicándole que en el PRD existían dos situaciones difíciles que habían provocado que Bosch expresara públicamente “que el jefe de la Policía podrá decir lo que le dé la gana pero que ellos harán lo que crean conveniente para la lucha del pueblo”.

Y añadía, sin exponer las situaciones, que aunque el dirigente opositor había rechazado una propuesta del 14 de Junio para conspirar contra el Gobierno, el Movimiento apoyaba “la implantación de la dictadura con respaldo popular”.

La fuente de Cruz Brea consideraba que esas eran “tácticas típicamente demagógicas de este político que solo trata de medir las habilidades del Gobierno a través del nuevo jefe de la Policía Nacional” y que el PRD, “instigado por los grupos comunistas, ha precipitado su política de lograr el poder y se ha lanzado a la conspiración atentatoria a los legítimos derechos del pueblo”. Concluía afirmando que “la Policía Nacional se mantiene alerta”.