España en una engorrosa encrucijada

España en una engorrosa encrucijada

Acabo de pasar unos días en la antigua Madre Patria y pude observar el estado de incertidumbre que representa la intentona secesionista de Cataluña en la península Ibérica, lo cual implica un enorme desafío, ya que el presidente de la Generalitat Artur Mas, se jactó al afirmar que: “España no podrá utilizar las armas, para frenar el proceso soberanista que se propone abrir para las elecciones catalanas del 25 de noviembre”, luego de firmar el decreto de convocatoria de las autonomías.

   El presidente de la Generalitat abrió la campaña arengando a sus conciudadanos para que no se dejen amedrantar por las amenazas que llegan del resto de España, con la cual enaltecía la épica del nacionalismo catalán.  Instó a sus ciudadanos a vacunarse contra el Artículo 155 de la Constitución Española, el cual faculta expresamente al Gobierno para adoptar las medidas necesarias para garantizar el respeto a la ley en todas las comunidades autónomas.

   La rebeldía del señor Mas contra la monarquía tuvo su punto más álgido, cuando en su visita a Barcelona el Rey Juan Carlos para la inauguración de una nueva terminal del puerto, el protocolo establecía que todas las autoridades debían estar situadas en el lugar que les correspondía antes de que el Rey hiciera acto de presencia.  El señor Mas estaba en el “Parlament” celebrando una consulta sobre la independencia de Cataluña y llegó a la ceremonia con veinte minutos de retraso, lo cual motivó que el Rey entrase sin esperar a Mas.

   En esa misma ceremonia, el señor Mas le hizo otro desplante al Monarca, cuando en la foto de familia este último se quiso retratar al lado de Mas y éste decidió quedarse al margen y de paso soltarle una pulla directa al Rey: “Los últimos serán los primeros”, agregando posteriormente, que el estado de Cataluña hablará en pie de igualdad con el de España.

   Con motivo del partido de fútbol entre el Real Madrid y el Barca, programado para el domingo 7 en el Camp Nou,  al minuto 17:14  incitó a miles de aficionados situados en la primera gradería  a elevar la bandera no oficial catalana, secundados por otra ola en la segunda gradería, la cual llevaba impresa la palabra Independencia, con la finalidad de enviar  una señal certera de lo que acontecerá en el Referéndum de Autodeterminación que se celebrará el 25 de noviembre del año en curso.  El partido quedó empate 2-2.

   Los catalanes, en la época del generalísimo Franco mostraban con disimulo sus afanes independentistas al dirigirse a los turistas y visitantes en su lengua materna: el catalán.  Nosotros recordamos, en una visita que hicimos en los años 60, cuando en una tienda los empleados solo nos hablaban en catalán.  Cuando le dijimos que no entendíamos su lengua, un señor nos aconsejó que buscásemos un guardia civil para que nos hablasen en español.  Este señor también nos dijo que Franco, astutamente había destinado a Cataluña, guardias civiles de otras provincias que no hablaban catalán y por lo tanto, con su intervención neutralizaban la estrategia local.

   A guisa de colofón podemos expresar, que será verdaderamente una tragedia para España que Cataluña se independice.  Hay que destacar que esa España sin Cataluña, quedarían disminuidas ambos países, ya que perderían liderazgo ante un mundo globalizado.  El peligro lo constituye también, que este ejemplo quiera ser  imitado por el país vasco u otra autonomía.  España debe evitar a toda costa su desmembramiento, so pena que ocurra lo de Yugoslavia.  Unida era una potencia, desunida en pequeños estados independientes, una sarta de republiquitas sin peso específico.  ¡Ojalá la división no suceda!