Enfrentando al “leonelismo” para 2016

Enfrentando al “leonelismo” para 2016

El tímido desempeño gubernamental en sancionar  corrupción, relanzar economía y mejorar  eficiencia y calidad en gestionas públicas -indispensables para mejorar condiciones de vida y preservar nuestra democracia e identidad nacional- está precipitando el surgimiento de fórmulas presidenciales para 2016.

Pero dentro del actual esquema político-partidario, muchos nubarrones conspiran contra la constitución de una fórmula conducente a mejorar significativamente la gestión pública inspirada en la ética, regeneración económica, justicia social, compromiso con Bien Común y salvaguardia nacionalista.

El más importante de ellos lo constituyen los despropósitos por retornar al “Leonelismo” que legó la administración gubernamental más deficitaria y descaradamente corrupta sufrida por la nación desde que se restauró nuestra democracia hace casi medio siglo.

Existen evidencias que el exmandatario mueve sus fichas para controlar los tableros partidarios en esa dirección.

Estos movimientos son tan diversos que cubren el  amplio abanico de minar la efectividad del gobierno y convertirse en su principal opositor hasta  controlar los  partidos con miras a distraerlos de su accionar esencial.

Más allá de rumores sobre fuente de pasquines y obstaculización de acciones gubernamentales, el Observatorio Político de FUNGLODE ha pasado a constituir, ante partidos distraídos, la oposición más sustancial al gobierno: contabiliza protestas, las estimula con estudios como la comparación entre salario y canasta familiar, persigue visitas y promesas presidenciales, resalta retorno por puja para el 4% para educación. 

A través de su incidencia en instancias de poder, particularmente tribunales, azuza los principales partidos “opositores” hasta incapacitarlos para involucrarse en iniciativas concertadoras, ejercer oposición y articular alternativas electorales viables.

Amparándose en el pacto de corbatas azules, el PRD se está consumiendo entre listas y fechas,  demandas y contrademandas judiciales  administradas por instancias sometidas a una urdimbre que persigue reducir el partido más contribuyente de las libertades públicas consustanciales a la democracia y canalizador de inconformidades detenedoras de detonaciones sociales.

La franquicia reformista, controlada por funcionarios designados por el exmandatario, pretende subsanar en días las omisiones de años y meses, repetir el discurso adormecedor del 2012 y condenar el PRSC a la disolución vía la acefalía a partir del próximo mes. Al PLD le llegan sus borrascas con estratagemas sofisticadas, como proliferación de candidaturas y posposición de su Congreso, para seguir atando de manos al gobierno que aplica a pasitos lentos y temerosos su impronta; impidiéndole cumplir consignas y pactos postulados, concertados con la ciudadanía que lo eligió.

De persistir este estado de cosas, el liderazgo político opositor al “Leonelismo” tendrá que ingeniárselas para articular alguna fórmula basada en la transposición  partidaria, so pena de dejar la nación al garete o expuesta a peligrosas aventuras antidemocráticas.