En París, dos artistas dominicanas

En París, dos artistas dominicanas

París es sede de grandes celebraciones colectivas de arte, entre las cuales se destacan salones y ferias internacionales. Simultáneamente con la famosa FIAC (Feria Internacional de Arte Contemporáneo)  y al mismo tiempo parte de ella, una feria dedicada al arte joven ha ido creciendo en tamaño y auge, con un éxito especial en octubre 2009. SLICK es su nombre, y desde la misma feria, nos hicieron llegar un perfil del evento, cuya extensión sobrepasa los 4000 metros cuadrados e incluye unas sesenta y cinco galerías, francesas y extranjeras.

La Feria de Arte. “SLICK es una de las ferias de arte contemporáneo organizadas alrededor y conjuntamente con la FIAC en París. Se considera la más ‘off’ de todas y en consecuencia, la más ‘in’. El ‘amateur’ de arte contemporáneo  visita, en busca de una visión equilibrada de la creación actual, la FIAC y  la SLICK”.  En la primera encuentra a los artistas consagrados por el gran mercado. Las obras se exponen y se imponen, en medio de una escenografía perfecta y casi clínica. ¡El público cautivo, a menudo sobrecogido, se somete feliz!

En la feria SLICK hay también galerías nacionales e internacionales de alto nivel -¡la selección es drástica!-. Su particularidad se nota immediatamente. El artista y su creación son el centro del evento. El público percibe, en medio de tendencias y modos de expresión muy diversos, un sentimiento de independencia y una posibilidad de encuentro con el fenómeno creativo. 

Se organizan, durante los cuatro días de exhibición, conferencias y debates con eminentes intelectuales y personalidades del mundo artístico. El ambiente es apasionado. Obviamente, aquí se trata también de un mercado. El visitante  integrado y desinhibido, se transforma fácilmente en coleccionista.

Muchas galerías quieren provocar absolutamente y de cualquier manera… Es un “modus operandi”: provocar al burgués, a menudo el mismo que compra. La obra llega a convertirse en una diversión cínica.

La galería JM’Arts, que se especializa en arte caribeño, presentó un conjunto, calificado de “barroco y refinado” donde la personalidad y la sensibilidad de cada artista se revelaban en una obra o varias, donde la gracia surgía del equilibrio del contenido y de la forma.

 “La complejidad cultural y vivencial del Caribe estaba presente y plasmada en las obras de los cuatro artistas, estimulando, muy a menudo, curiosidad y emoción en los visitantes.” Expusieron Inés Tolentino y Yolanda Naranjo,  de  República Dominicana; Bruno Sentier, de Guadalupe, y Thierry Alet, de Martinica.

Artistas dominicanas.Con pinturas y dibujos, Inés Tolentino continúa desarrollando su investigación sobre la mujer, en un sentido a la vez  social e íntimo. La lectura, necesariamente dramática y participante, puede insistir sobre la violencia que acosa a las víctimas, indefensas –posición y símbolo de los pies descalzos– de parte de los victimarios –símbolo del revolver–, o sobre la belleza frágil, que, pese a los peligros, se conserva –simbología de las flores–. En cualquier soporte, papel o tela, vasta dimensión o casi miniatura, la factura es impecable, entre pigmentos acrílicos, lápiz y tempera, y simultáneamente bordado y aplicación de perlas… evidente alusión a las labores femeninas tradicionales.

Yolanda Naranjo amplía en el clamor de “Nobody is listening” el grito de “No más” otrora lanzado en la muestra de la Unesco. Nadie escucha las quejas y los sufrimientos de las mujeres, aunque se multiplican los oídos… ¡aquí las palabras se escriben con orejitas de plástico! Abajo  ella encola estampas e íconos del dolor… ¡“Sordo es quien no quiere oír”! Una obra contundente de la joven artista, residente en Grecia.

Ambas creadoras han llamado mucho la atención y nutrido las preguntas.

De “Kreyol Factory”

JM’Arts y la Feria SLICK presentaron a dos excelentes artistas, ambos pintores e instaladores, que habían expuesto en la magna colectiva de la Villette. Thierry Alet, (re)conocido por su escritura dual: mensaje en letras combinado con figuración agresiva, Bruno Sentier que pone en evidencia la complejidad dramática de la vivienda y la vida – con una iconografía real-alegórica–.