En la Diana

En la Diana

Primer Tiro
Aunque la pasión humana que alimenta el instinto delictivo tiende a congregarse en un mismo infierno, es imposible que un narcotraficante que no haya lavado el dinero de sus actividades, y un subvaluador de importaciones que tiene que pagar lo no declarado coincidan, para que el primero le venda los dólares al segundo, y que este pueda pagar a su suplidor en el extranjero sin usar un banco local. Pero parece que a nivel local se ha inventado una nueva teoría de la balanza de pagos en la que lo anterior sí está permitido. En ese nuevo marco teórico, el narcotraficante que entró su dinero físicamente en efectivo, lo vende en la misma forma al subvaluador, quien también logra sacarlo físicamente, y que su suplidor también se lo reciba en efectivo, pues solo sí se cumple todo lo anterior, la transacción no dejará ninguna  huella en la balanza de pagos. En la realidad lo que ocurre es que el narcotraficante tendrá que vender sus dólares o el subvaluador tendrá que comprarlos en el mercado, y cualquiera de las dos transacciones dejará algún rastro que será recogido por la contabilidad de la balanza de pagos.  

Segundo Tiro

El narcotraficante y subvaluador producen efectos en la economía. El uno produce una entrada de capitales, el otro una salida. Pero los efectos combinados de ambos se reflejarán en los pagos a empresas y residentes en el extranjero, o en la disponibilidad interna de dólares, y si el efecto del narcotráfico es mayor que el efecto de la subvaluación, el efecto neto positivo de la entrada de capitales quedaría registrado en la cuenta de errores y omisiones. Para corregir su error anterior, ahora los nuevos teóricos locales inventan un monto específico de subvaluación, que cuadre con su estimado de los efectos del narcotráfico. Al monto de su nuevo y mayor  déficit acumulado de la cuenta corriente le restan el saldo de la cuenta de capital, y concluyen que la diferencia se financió con “ingresos no identificados”.

Como se supone que todo el dinero del narcotraficante es usado por el subvaluador, y en efectivo, es obvio no que se pueda identificar. 

Tercer Tiro

Lo único que para cuadrar todo lo anterior hay que aceptar que más de seis mil millones de dólares entraron y salieron físicamente del país, sin pasar por la banca, por una casa de cambio, sin ser detectados por las autoridades locales e internacionales. El dinero del narcotráfico tiene características tan especiales, que hasta lo ponen a formar parte de las reservas internacionales del Banco Central. Según esta teorización de pacotilla, el narcotráfico estaría financiando el nuevo y mayor déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos de una economía en la que sus importaciones son 20% mayor a lo que registra la contabilidad de la balanza comercial.

Esa es la única forma de evadir la presencia de la cuenta errores y omisiones, la que fue satanizada en los escritos anteriores de los nuevos teóricos de la balanza de pagos. El débito y el crédito, la entrada y salida se hacen coincidir a la fuerza. Pero esa fuerza también empuja al mentiroso, que aunque no ande como el cojo, necesita apoyarse en el sofista y el fabulador.