En la Diana

En la Diana

Rolando Reyes
Primer Tiro

Cuando en el horizonte se otean posibilidades de tormenta, en las costas se toman las medidas preventivas de lugar. Los vientos huracanados del choque externo podrían colocar presiones al alza de los precios, pero los mercados no pueden tener dudas de que permanecerá intacto el fuerte muro en que se sustenta el objetivo del Banco Central de mantener la inflación dentro de un rango prudente.

Hay que evaluar y medir las fuerzas adversas que se avizoran. No se puede predecir la magnitud y duración de la recesión en Estados Unidos. Cualquier predicción sobre caída estrepitosa del turismo, las zonas francas y las remesas podría ser considerada como cantos de sirena que intentan embelesar a los marineros que deben mantener la estabilidad de la embarcación en medio de la tormenta. Los altísimos niveles de reservas internacionales y la reducción del déficit cuasi fiscal que produciría la ley de capitalización, son solo dos de los poderosos instrumentos de navegación a disposición del capitán del navío.

Segundo Tiro

La última decisión de la Reserva Federal acelera el proceso de reducción de la tasa de interés en el mercado norteamericano, lo que amplía la diferencia con respeto a las tasas del mercado dominicano, y reduce de manera significativa la probabilidad de una crisis cambiaria originada en salidas de capitales.

Los precios de los bonos soberanos dominicanos se mantienen estables, y al día 24 del cursante mes el margen con respecto a los títulos del Tesoro norteamericano era de solo 337 puntos básicos, muy por debajo del promedio de los países con calificación crediticia similar. El poder de atracción se mantiene intacto. Pero como hay aviso de tormenta, y a pesar del resguardo de las reservas y la capitalización, la tripulación está en disposición de usar instrumentos adicionales, y por eso la carta de intención de la octava revisión del acuerdo con el FMI establece claramente que el Banco Central está en disposición de tomar cuantas medidas sean necesarias para mantener el control de la inflación.

Tercer Tiro

Algunos dirigentes empresariales (coincidiendo con economistas y dirigentes políticos) han demandado otro acuerdo con el FMI. Su argumento es el riesgo de pérdida del control del gasto público. Pero estos distinguidos ciudadanos deberían tomar en cuenta que el FMI no iniciaría negociaciones al final de un período electoral. Una vez que se conozcan los resultados electorales y se confirme o designe un equipo económico, entonces el FMI estaría en disposición de iniciar negociaciones para un nuevo acuerdo, el cual se ejecutaría en el próximo período electoral. Esa es la forma de proceder de los organismos internacionales, pues aunque las preferencias electorales estén claramente establecidas, debería esperarse la confirmación de las urnas. El Presidente hizo un compromiso con la estabilidad fiscal.

El Gobierno sabe que el mercado electoral otorga una altísima valoración a la estabilidad de los precios y del tipo de cambio, razón suficiente para creer en su compromiso de mantener el superávit fiscal. Quienes desean generar expectativas negativas deben saber que vientos simples no pueden hacer tambalear embarcaciones fuertes.