En la Diana

En la Diana

Primer Tiro
En una economía pequeña y muy abierta, que no produce petróleo ni otros bienes básicos que utiliza y consume, los precios internos de todos los bienes y servicios que se venden y se compran en el exterior dependen de sus precios internacionales, y del tipo de cambio nominal. Si el tipo de cambio mantiene su estabilidad relativa, una parte de la inflación interna dependerá de los precios internacionales, y a esto es a lo que apropiadamente se le podría llamar inflación importada. Su importancia  en la inflación total depende de la participación que tengan los bienes y servicios que se venden y se compran en el exterior en la canasta utilizada para calcular el Índice General de Precios. Para el caso dominicano, estos bienes y servicios representan aproximadamente el 50% del total de la canasta. El mejor indicador de que el fenómeno inflacionario tiene un fuerte componente importado es el hecho de que a junio la inflación del componente de los transables (los que se venden y compran en el exterior) era casi el doble de los que no tienen esta condición.

Segundo Tiro

Como las autoridades no pueden controlar la inflación importada, la única forma de reducir sus efectos es tratando de reducir el gasto interno (público y privado), pues así se reducen las importaciones de los bienes y servicios cuyos precios internacionales producen inflación interna. La inflación ya está en la frontera del 6%, pero se puede decir que cerca de la mitad de la misma es importada.  El gasto público no social se está recortando en un 12%, y el Banco Central ha hecho los ajustes necesarios en la tasa de interés de política, lo que se supone reduciría el consumo y la inversión privada, llevando las importaciones y la inflación a un nivel compatible con un ritmo de actividad económica que no produzca recesión indeseada. Aunque el Banco Central ha mantenido inalterada su tasa de interés de política monetaria durante los últimos tres meses, los sobre ajustes que en la tasa de interés de los préstamos han hecho las instituciones financieras podrían llevar la reducción del consumo y la inversión privada más allá de lo que es socialmente deseable.

Tercer Tiro

Ya ha sido dicho: lo importante es producir el nivel de ajuste apropiado, que es el que generaría un nivel de inflación tolerable sin crear desempleo indeseable. El aumento excesivo de la tasa de interés de préstamos de los bancos podría contraer rápidamente los financiamientos al consumo, a la adquisición de viviendas y a otros préstamos hipotecarios, y podría aumentar el riesgo crediticio, si la capacidad de pago de los deudores se reduce significativamente. Si las expectativas de disminución de ventas de las empresas comerciales e industriales aumentan, sus inventarios podrían disminuir y aumentar sus niveles de liquidez, la que a su vez podría ser utilizada para saldar préstamos que ahora son más caros. La retroalimentación de este círculo recesivo es el peligro a evitar, el cual debería ser asimilado por las instituciones financieras. El arreglo institucional vigente impone que la política monetaria siempre sea indicativa, pero hay que tomar en cuenta que el Banco Central reaccionaría en función de las desviaciones con respecto a las metas de su Programa Monetario.