En el palacio

En el palacio

POR MANUEL JIMÉNEZ
La temperatura rondaba los 8 grados cuando el avión de Iberia procedente de Santo Domingo aterrizó en una de las pistas del remodelado y ampliado aeropuerto de Barajas, en las afueras de Madrid, transportando una comitiva dominicana que encabezaba el presidente Leonel Fernández. El vuelo, de poco más de ocho horas de duración, había sido tranquilo y ameno, pues en el trayecto surgieron conversaciones interesantes y hasta un par de anécdotas que resultaron de lo más entretenidas, incluso para el propio gobernante. Apenas despuntaba la mañana de aquel viernes 17 de marzo, ya en la terminal esperaban al jefe de Estado una comitiva que encabezaba el embajador en España, Alejandro González Pons e integraban otros funcionarios de la embajada, así como  el cónsul general en Madrid, Marcos Cross. La comitiva fue llevada directamente del avión hasta un salón VIP en el área ampliada del aeropuerto hasta que oficiales de seguridad dominicanos completaban los trámites de migración y el retiro de las maletas. Poco después,  la caravana presidencial se dirigió hasta el hotel Westin Palace, en el centro de Madrid, donde se registró durante aquella corta escala en la capital española. La agenda mezclaba actividades oficiales y la presencia del presidente Fernández en un par de actos auspiciados por la Fundación Global Democracia y Desarrollo (FUNGLODE), fundada y presidida por el actual jefe de Estado. No hubo mucho tiempo para arreglos en el hotel. Una hora después del registro, la comitiva presidencial estaba saliendo hacia el Parque del Oeste de Madrid, muy próximo a la Fuente de Villanueva, para el desvelizamiento de un busto al patricio Juan Pablo Duarte. Antes de partir, Pedro Gómez, funcionario de la Cancillería dominicana responsable de la coordinación del protocolo, se encargó de advertir a determinados miembros de la delegación que dejaran sus abrigos en el hotel, pues de acuerdo a su pronóstico en la medida en que avanzaba el día la temperatura se pondría calurosa. Pero cuando todos estaban de pie, al aire libre en la plaza, querían colgarlo al sentir como los efectos de las bajas temperaturas les hacían temblar los brazos y las piernas, sin otra protección que una chaqueta formal. No sabían, en definitiva, si Gómez le había jugado una broma pesada. Pedro, trató de guardar apariencias y fingía no sentir frío.

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El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardon, hizo acto de presencia en la plaza antes que el presidente Fernández, quien  llegó poco después acompañado de la primera dama, Margarita Cedeño de Fernández. El busto está instalado sobre un elevado pedestal, en el que se lee “Juan Pablo Duarte: Fundador de la República Dominicana”, y más abajo lleva la inscripción  “Embajada de República Dominicana y Secretaria de Estado de Cultura”. Fernández, acompañado del alcalde Gallardon, ambos seguidos de sus respectivas esposas, caminaron sobre una alfombra roja, al centro de una guardia de honor, hasta la tarima desde donde encabezaron la ceremonia.. El público lo integraban mayormente dominicanos radicados en España, pero llamó la atención la presencia del empresario español don Pepe Hidalgo, presidente de Air Europa y con inversiones en la República Dominicana. Al término de la ceremonia, un gran número de dominicanos se acercó hasta el presidente Fernández y su esposa para tomarse fotografías, pero otros simplemente con el interés de saludarle y estrechar sus manos. Entre estos últimos conté a Mariasela Álvarez, la ex reina de belleza dominicana que se ha radicado en Madrid junto a su familia y que produce un programa de televisión que ya comienza a registrar rating, es decir que está gustando a los españoles, según me informaron. En la plaza, en la que también se exhiben otros héroes latinoamericanos, se estuvo por buen rato, pese a que las temperaturas, muy contrario al pronóstico de Pedro Gómez, seguía bajando.

 El Presidente retornó al hotel para un justificado descanso tras el largo vuelo y a prepararse para el encuentro en agenda en el Consejo Superior de Cámaras, en un edificio de la avenida Ribera de Loira, muy próximo al Campo de Naciones, una zona un poco apartada del centro de Madrid. Este Consejo agrupa a todas las instituciones empresariales de España y el encuentro adquiría trascendencia, sobre todo, por la alarma dada por la embajadora española en Santo Domingo en víspera de la gira presidencial.