En el palacio

En el palacio

POR MANUEL JIMÉNEZ
Lo vi por primera vez en el restauran del Grand Hyatt Hotel, en Sao Paulo, pero su elevada estatura y su condición de hombre de color bien encendido me turbaron por momentos y no atiné  a identificarlo de inmediato. Pero aquella figura seguía llamando poderosamente mi atención, hasta que alguien me sacó de duda.

¡Ese es El Grillo, aquel fogoso y extraordinario jugador de baloncesto de la década de los ´80, me comentó el Cónsul dominicano en Sao Paulo. En efecto, José Vargas emigró de República Dominicana hace 23 años con un contrato para jugar baloncesto con el equipo de la Universidad de Loussiana State. Desde entonces ha vivido en Europa y hasta jugó baloncesto para un seleccionado de Israel. Hace 18 años se instaló en Franca, una ciudad del Estado de Sao Paulo donde hoy en día es un “pequeño” empresario agropecuario dedicado a la ganadería de carne y de leche. Me le acerqué y tras identificarme como periodista, le pregunté si podía concederme una entrevista. Aceptó gustoso, y hasta reveló que cada mañana bien temprano lo primero que hace es conectarse a Internet para leer los diarios dominicanos. Pese a su ausencia,  nunca ha dejado de sentir preocupación por el destino de sus compatriotas en su natal República Dominicana y bajo ese ánimo se instaló desde el lunes en el Grand Hyatt de Sao Paulo interesado en estar muy cerca del presidente Leonel Fernández, a quien reconoce como un estadista de “grandes condiciones de liderazgo, visionario y progresista”.

“Los dominicanos tenemos que entender que el presidente Leonel Fernández y el Partido de la Liberación Dominicana son los únicos líderes que tenemos. Él (Fernández) ha demostrado capacidad para echar al país hacia delante”, me dijo El Grillo, tomándose la iniciativa en el curso de la entrevista.

00000000000000000000000  

“Un ejemplo de esto, dijo mostrando absoluta convicción, es el desorden que tuvimos en la administración pasada. Nos echaron el país hacia atrás, yo no te sabría decir cuantos años retrocedimos en lo económico, en lo social y hasta en lo cultural”, expuso.

A cualquiera le resultaría cuesta arriba pensar que un famoso baloncestista pueda ser ahora un exitoso empresario en la rama de la ganadería de leche y de carne. Pero El Grillo Vargas ha desarrollado “con mucho esfuerzo” una pequeña propiedad en Franca, una ciudad brasileña a la que llegó en 1989 para jugar con el equipo de baloncesto local y donde  ha quedado instalado junto a su esposa carioca y sus dos hijos. “Estoy dedicado a la atención de mi pequeña propiedad, una labor que comparto con mi empleo en un consorcio de empresas brasileñas llamado CAMEN y le informé al presidente Fernández que esa empresa está muy interesada en instalar una planta en República Dominicana para producir Etanol y energía eléctrica a partir de la caña”, me informó.

¿Pero también eres promotor de inversiones?, le pregunté con cierto asombro. “Sí, apenas hace unos días que visité República Dominicana donde se está haciendo un levan tamiento para determinar en qué zona instalaremos la planta, que estará conectada a un alcohoducto para transportar el alcohol desde la planta hasta el muelle que pensamos también  construir. Se trata de una inversión cuantiosa”, reconoció Vargas.

    0000000000000000000

El consorcio es propiedad de Marcelo Rivero Camargo, uno de los empresarios en la rama del Etanol que participó el martes en un desayuno con el presidente Leonel Fernández, en el que se hizo una exposición en cuanto a los avances que Brasil ha logrado en la producción de este alcohol combustible. El Grillo Vargas cree que nuestro país reúne todas las condiciones para este tipo de inversión, aunque reconoce que es necesario promover cambios en el proceso de corte y tiro de la caña “para que no se nos vuelva a denunciar como un país que está lleno de esclavos como vi recientemente estando en París. Eso lo sentí mucho, me dolió mucho ver una película en la que nos presentaban como un país donde hay esclavos. Eso lo sufrí mucho porque sé que no se estaba hablando la verdad, pero la gente que ve esa película lo cree y es lo que más me duele”, dijo en alusión a un documental que han estado proyectando en Europa dos sacerdotes católicos.