El valor del reconocimiento

El valor del reconocimiento

MARTHA PÉREZ
Recuerdo la sorpresa y satisfacción que me produjo leer por primera vez, una frase en el cartón color azul donde mi maestra anotaba los números del 50 al 98 (o las letras A,B,C,D o F) para calificar como malo, regular, bueno o excelente mi aprendizaje en los primeros años de la escuela. «¡Muy bien, siga adelante!». Aquello significó para mí el rompimiento con un modo introvertido que limitaba la relación con mis compañeros; y de pronto, ya éramos seis u ocho los del clan de sobresalientes que hasta haciamos las veces de «sustitutos» de la maestra cuando ésta por alguna razón se ausentaba.

De ahí nació una vocación que más tarde pude hacer realidad convirtiéndome en docente durante casi diez años. Esa sencilla frase significó mucho para mí; fue como ganarme un gran premio y pensaba siempre en qué hacer para tenerla siempre en el cartón azul. En nuestro país existen diversas instituciones públicas y privadas, fundaciones, etc., que tienen establecido una modalidad para el reconocimiento; unas de manera interna, otras externas, y otras más, ambas modalidades; pero que sin dudas contribuyen a estimular la acción objeto de reconocimiento y a los sujetos protagonistas de las mismas, revirtiendo importantes labores y acontecimientos en favor del desarrollo de la nación y del país.

Un reonocimiento histórico, sin precedentes, se efectuó el viernes 3 de junio en el salón Las Cariátides del Palacio Nacional, durante un acto que formó parte de las actividades conmemorativas del Día Mundial del Ambiente, el 5 de junio.

Dicho acto estuvo presidido por el señor vice-presidente de la República, doctor Rafael Alburquerque, en representación del Excelentísimo señor presidente de la República, doctor Leonel Fernández; y los secretarios de Estado, de Agricultura, ingeniero Amílcar Romero y de Medio Ambiente y Recursos Naturales, doctor Max Puig.

El reconocimiento lo hizo la Secretaría de Estado de Medio Ambiente a varias organizaciones que desarrollan proyectos vinculados al buen uso y manejo de los recursos naturales para un mayor bienestar de las comunidades, con el apoyo de agencias de cooperación internacional en el país.

La Fundación Agricultura y Medio Ambiente-FAMA, Asociación de Porcicultores de Licey al Medio, el Proyecto Paraiso Caño Hondo, Asociación de Productores Agroforestales de Zambrana; Sociedad para el Desarrollo Integral del Nordeste, Consejo Comunitario de el Limón, Fundación para el Desarrollo Comunitario; Centro de Promoción Campesina «Lemba»; Programa Universidad del Campo y la Asociación de Hoteles y Restaurantes de La Romana y Bayahibe, recibieron placas de reconocimiento por impulsar proyectos respetuosos del medio ambiente que buscan mejorar la calidad de vida de las comunidades a través de la producción de energía limpia a partir de la porcicultura; el desarrollo del ecoturismo; la rentabilidad y sostenibilidad de la industria agroforestal; de acciones para la preservación de los suelos, y la autogestión económica; la participación y capacitación de los comunitarios.

Estos proyectos se desarrollan en varias provincias del país y benefician comunidades en Moca, Sabana de La Mar, Hato Mayor; Cuesta Colorada, en la Provincia María Trinidad Sánchez; comunidades fronterizas; habitantes de la Cuenca Alta del Yaque y de Bayahibe, La Romana, entre otras.

El reconocimiento a estas organizaciones fue doblemente una primicia. Es la primera vez que la Secretaría de Estado de Medio Ambiente reconoce a organizaciones vinculadas a la temática; y la primera vez que éstas reciben un galardón por el importante trabajo que realizan en favor del medio ambiente y sobre todo, de las comunidades, mediante actividades que integran los aspectos económico, social, cultural y ambiental para un desarrollo sostenible, lo que promueve iniciativas de este tipo, tanto en el ámbito local, para la elaboración de proyectos, como el internacional para su financiación.

La Ley General de Medio Ambiente y Recursos Naturales, 64-00, contempla la premiación o reconocimiento, mandato que todavía, como tal, no se ha ejecutado, dado la etapa joven aún de este ministerio, a partir de la aprobación de la Ley que le da origen. El mismo es potestad de una estructura insterinstitucional que deberá ponerlo en ejecución. Como forma de contribuir con este paso, la Subsecretaría de Educación e Información Ambiental trabaja una propuesta para que cada año la Secretaría esté en capacidad de cumplir con este mandato.

Un primer paso fue el reconocimiento hecho a las referidas organizaciones, lo que sin dudas se constituye en un primer escalón de la escalera al mérito que iremos construyendo para ir colocando en el nivel merecido y oportunamente, conforme a un reglamento establecido, a todas las personas físicas y/o jurídicas, públicas y privadas que demuestren actitudes y aptitudes, implementando actividades productivas hacia la conservación del medio ambiente y los recursos naturales para el desarrollo sostenible. El valor del reconocimiento es incalculable; expresa gratitud, solidaridad, estímulo; integra y fomenta el fortalecimiento del apoyo intra e interinstitucional. Y fortalece las políticas gubernamentales. ¡Ah!, recuerden, …háganlo «Excelente», para que en su cartón azul les pongamos «Muy bien, siga adelante», como hizo mi maestra.