El valor de la imagen. Liderazgo

El valor de la imagen. Liderazgo

J. LUIS ROJAS.

Imagen y liderazgo

Las personas que han tenido el privilegio de ser elegidas para gestionar con eficiencia y eficacia los procesos y recursos de determinadas empresas e instituciones, sin importar las causas y circunstancias que les han llevado a dicha posición, además de poseer las competencias necesarias para tales fines, necesitarán crear y mantener un perfil de imagen pública personal creíble y sostenible, que sea capaz de motivar e inspirar a los colaboradores internos.

La imagen pública personal es la percepción que sobre un individuo se forman sus colaboradores y relacionados, como resultado de los estímulos o mensajes que éste comunica continuamente a través de su inteligencia emocional, su madurez en la toma de decisiones, el impacto de sus actuaciones y su capacidad para hacer vínculos sostenibles. Como se observa, todo cuanto hace y dice una persona incide en su imagen pública.

Todas las personas deberían preocuparse por gestionar adecuadamente los estímulos tangibles e intangibles que inciden en su imagen pública. Por ejemplo, el tipo de decisiones y actuaciones que asumen los directivos, ejecutivos y gerentes de las empresas e instituciones, terminan induciendo a sus colaboradores a que asuman actitudes y opiniones similares a las de sus superiores. En este orden, si los altos ejecutivos de las organizaciones ejercen un liderazgo excluyente, inflexible y atropellante, lo más probable es que los mandos medios y los empleados en general adopten actitudes arrogantes, soberbias y prepotentes.

Si las decisiones y actuaciones de los que dirigen las organizaciones son positivas, incluyentes y respetuosas, entonces las percepciones y actitudes que se generarán entre los colaboradores internos, permitirán el surgimiento de un clima de cooperación y lealtad. Los líderes no pueden falsear su imagen pública.