EL «TLC» no es un tratado, es un simple acuerdo

EL «TLC» no es un tratado, es un simple acuerdo

HECTOR MINAYA
La República Dominicana suscribió un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos y Centroamérica, instrumento que a diferencia de nuestro país, para Washington no es un Tratado internacional, según lo estipulado en el artículo II de su Constitución. Si fuera un tratado en real sentido del término, su aprobación exigiría únicamente las 2/3 parte de los votos del Senado.

Pero, por ser un simple acuerdo o como ellos llaman «congressional-executive agreement» con menor rango y alcance, sólo requiere simple mayoría de ambas cámaras del congreso estadounidense.

Recientemente el CAFTA-DR, por sus siglas en inglés, fue aprobado por el Senado de EEUU y al momento de escribir este artículo estaba pendiente en la Cámara de Representantes. Este sistema de ratificación demuestra la categoría de la pieza conocida, es decir, es similar a una ley federal del entramado jurídico estadounidense.

En el artículo II, sección 2 de la Constitución de los Estados Unidos dice lo siguiente: «Con el Consejo y Consentimiento del Senado (el Presidente) estará facultado para celebrar Tratados, contando con la anuencia de dos terceras partes de los Senadores presentes…»

Y más adelante, en su artículo VI señala: «Esta Constitución y las Leyes de los Estados Unidos que de ella dimanen, y todos los Tratados que se celebren o que vayan a celebrarse bajo la Autoridad de los Estados Unidos, constituirán la Ley Suprema de la Nación; y los jueces de todos los estados tendrán obligación a acatarla, a pesar de cualquier disposición contraria que pudiera estar contenida en la Constitución o en las Leyes de cualquier estado».

Estos dispositivos constituciones establecen claramente lo que es un Tratado y su alcance jurídico, especificando su rango sobre las demás leyes federales y estatales.

¿Qué significa esto? Que el «Central American Free Trade Agreement» o Cafta, no tiene la categoría de Tratado Internacional, y que sólo se volverá parte del derecho interno de EEUU mediante otra legislación especial llamada «Implementación Act» o Acta de Implementación, que no tendrá por mayor al de las leyes federales o estatales.

El Tratado, de acuerdo a la Constitución norteamericana, entra en vigencia en todos sus términos una vez aprobado por el Presidente y el Senado, lo que sería como auto ejecutable (self-executing), volviéndose Ley Suprema de la Nación.

Hay que estar claro que existe diferencia entre tratados y acuerdos dentro de la jurisdicción de los EEUU, para que no cause sorpresa si Cafta es modificado posteriormente por el Congreso norteamericano. Este es un acuerdo que no tiene la fortaleza de un tratado, nunca estaría por encima de las leyes federales, como si lo estaría en el derecho interno de la República Dominicano.

Este es un convenio, que no es nuestro propósito desmeritarlo, porque entiendo que es muy importante y beneficioso para el país, pero está por debajo de la Constitución estadounidense y podía ser modificado, atenido al principio de supremacía de una ley posterior respecto a una anterior o como ellos dicen: «last in time rule».

Cuando el país suscribió el acuerdo se comprometió a no legislar en sentido contrario ni a modificarlo sin la aprobación de EEUU y demás países centroamericanos. En contraste, Washington no ha firmado la Convención de Viena sobre tratados, por lo que se permite ajustar, desconocer y burlar convenios según evolucionen sus intereses.

Para tener una idea de este acuerdo es algo similar a la Iniciativa de la Cuenca del Caribe, con un mayor alcance, pero con igual rango pues responde a leyes federales de EEUU, en especial las de implementación.

Futuras normas podrán coartar sus alcances e interponer trabas al libre comercio, especialmente por razones de seguridad, como sucede con la Ley de Bioterrorismo.

Sin embargo, este acuerdo debe ser ratificado lo más profundo posible por el Congreso dominicano, pues así vamos a tener la garantía inmediata de que conservaremos el acceso al mercado norteamericano, donde va el 85% de nuestras exportaciones, luego que termine la Iniciativa de la Cuenca del Caribe, en el 2008.