El Titanic dominicano

El Titanic dominicano

En noviembre del 2002 un amigo ingeniero retirado me hizo la siguiente pregunta: Tengo unos pesitos guardados y me tiene nervioso el asunto de la tasa de cambio, ya va por $20 por dólar y me están perdiendo valor; ¿qué me aconsejas, lo cambio a dólares?

Mi amigo vive de la renta que le da su capital de retiro, a la sazón 3.2 millones de pesos en un Certificado de Depósito que tenía colocado al 18% anual. Con los 48 mil mensuales vivía con su mujer una vida modesta, pero tranquila. Averiguando un poco encontró que el FirstBank of Puerto Rico le ofrecía un 1.75% anual. Los 3.2 millones de mi amigo, convertidos en dólares a $20.46 del cambio en noviembre representaban US$156,403 dólares. Los intereses mensuales de Puerto Rico sólo serían $4,667 pesos contra los 48 mil que le daban aquí; cambiar sus reservas a dólares significaba una reducción de un 90% de sus ingresos; su decisión fue no cambiar.

En los primeros días de diciembre del 2002 mi amigo me llama muy agitado y me dice “Hay rumores de que el banco donde tengo mis chelitos está mal. Arriba de eso la prima que estaba a $20 ya subió a $21 a pesar que los dominicanos ausentes están llegando, ¿que has oído?” Discurrimos sobre las perspectivas económicas y mi amigo quedó muy preocupado. Pocos días después me comentó que había decidido cambiar sus pesos a dólares y ponerlos en Puerto Rico al 1.75% anual; lo que le faltara para completar los $48 mil pesos de sus gastos los sacaría del capital. “Imagínate, el mes pasado mi capital equivalía a US$156 mil y hoy son US$148 mil, perdí casi ocho mil dólares sin habérmelo comido ni bebido. Esos ocho mil dólares son cuatro veces los intereses que me dan aquí.”

No volvimos a hablar del asunto y en mayo 13, después del discurso del Gobernador del Banco Central me comentó “tu ves, bien hice yo en sacar mis cheles de aquí; excepto en marzo, que la prima bajó, todos los meses lo que yo tengo que comerme del capital es menos que lo que se come la tasa de cambio.” Pocas semanas después, el Banco Central comenzó a colocar Certificados de Participación entre el 28 y 36% de interés. Lo llamé para preguntarle Y ahora, ¿vas a traer los dólares? Me contestó con una frase lapidaria: “La República Dominicana chocó con un iceberg como el Titanic, aquí sólo se salva el que llegue al bote alante”. Hasta ahora, mi amigo va en ventaja. Aplicando la tasa de cambio publicada por el Banco Central, si mi amigo hubiese dejado sus pesos aquí tendría hoy 80 mil dólares, de 148 mil que valía su dinero en diciembre pasado. Sin embargo, él sólo ha usado US$24,683 para completar los 48 mil pesos que gastaba hasta mayo y los 85 mil que gasta a partir de junio. A Noviembre del 2003 a mi amigo le quedan $126 mil dólares en Puerto Rico, o sea ha dejado de perder US$46 mil dólares.

La gráfica muestra que si la tasa de cambio se queda fija en RD$40 por dólar, lo que mi amigo ha dejado de perder le compensa seguir comiéndose el capital hasta octubre del 2005. Si la tasa bajara lentamente hasta RD$22, él traería los dólares, pero si sigue subiendo, no los traerá hasta que se le acaben.

Si el ahorrista tiene su dinero para acumular, la situación es aún peor. La tabla siguiente muestra que dejar sus ahorros aquí le costó 50 mil dólares, a pesar de que le paguen intereses del 18% hasta mayo y del 36% a partir de ahí.

La economía clásica recomienda para evitar la fuga de capitales el incremento en las tasas de interés pasivo. Al cambio de 40 pesos por un dólar, la tasa de interés debería subirse a 40%, para que la perdida por devaluación se pueda compensar, pero si el dólar sube un peso mensual, para cuando lleguemos a 50 por uno, la tasa pasiva ajustada trimestralmente debería ser de 95% anual.

Este camino ya ha sido trillado por Suramérica con una experiencia conocida; hiperinflación y fuga masiva de capitales, República Dominicana ha entrado en ese modelo. La incertidumbre ha impulsado una fuga de capitales superior a los mil millones de dólares.

Para rescatar los ahorristas de los bancos quebrados se han producido emisiones de dinero que han disparado la masa monetaria. Los depósitos en el sistema financiero nacional según el Banco Central eran 129.7 millardos de pesos a diciembre del 2002, a octubre del 2003 han subido a 202.4 millardos, con un incremento de un 56% . Sin embargo, dado que la tasa de cambio a diciembre era de RD$20.75 y a octubre de RD$35.99, valorado en dólares, el monto de los depósitos se redujo en ese período en 627 millones de dólares. En definitiva, muchos más pesos con temor de devaluación buscando dólares. En los Indicadores Monetarios y Bancarios el Banco Central presenta la partida de “Otros” con un incremento de 78.5 millardos entre diciembre 2002 a octubre 2003. ¿Quiénes son estos Otros? “Lo constituyen los aportes al fondo de liquidez para la Banca Comercial, más cuentas por recibir”; o sea los que han servido para rellenar el hueco bancario. Igual que el relleno sanitario produce gas inflamable, el relleno bancario produce en promedio 3,100 millones de pesos mensuales en intereses, que hay que pagar con más pesos que salen a perseguir dólares.

Las medidas para combatir esta situación necesitan comprender de forma profunda la génesis del problema y el contexto de las expectativas de los actores económicos. La decisión de tratar de salvar la totalidad de los compromisos de los bancos quebrados frente a los ahorristas produjo una emisión monetaria con alta vocación de fuga. Suponga que usted tenía su CD en dólares en Baninter & Trust y logró que se lo pagaran en pesos, ¿Llevaría usted esos pesos a otro banco dominicano? Es evidente que en la inmensa mayoría no; esto mismo es aplicable a muchos de los que tenían sus ahorros en pesos. Estos desembolsos, producidos sin haber realizado ninguno de los activos, son dinero que fue a alimentar la demanda de dólares fomentando la devaluación. Como medida para contener la hemorragia de dólares se decidió subir la tasa de interés de los pesos. Esto equivale a que el dueño de un restaurante donde hay un incendio le diga a los comensales que al que no se vaya le va a regalar una botella de vino. Lo que ha inducido el incremento de la tasa pasiva es la parálisis económica. No importa cual sea su margen de beneficios operativos, la combinación de tasa de interés activa mayor y tasa de cambio devaluada hace imposible financiar operaciones; pongamos un ejemplo: Usted es ingeniero y esta construyendo un edificio de 20 apartamentos con un presupuesto de 85 millones, ha vendido en planos (pero no ha cobrado) los apartamentos a 5 millones cada uno y va por la mitad de la obra. Ahora su préstamo subió del 26% al 42% y los materiales para terminar cuestan el doble o más. Terminar el edificio y entregar los apartamentos significa perder casi 40 millones. Es preferible quebrar y perder lo que usted había invertido en el solar.

El costo de la devaluación, la inflación y el aumento de los intereses afecta no sólo al sector privado. El presupuesto del gobierno ahora tiene que incluir el doble de pesos para pagar la deuda externa. El financiamiento de la deuda interna por vía de créditos del sector bancario duplica su costo y el único medio que tiene el gobierno para agenciarse los pesos adicionales es vía más impuesto, incrementando la presión fiscal sobre una población empobrecida, e incrementando el déficit fiscal.

En unos comentarios atribuidos por el periódico Diario Libre al Gobernador de Banco Central dice este: “El FMI insiste en que no se toquen los depósitos en el BC, por lo que se imposibilita la reducción del pago de intereses o posposición de la maduración de los depósitos si se quiere llegar a un acuerdo.”

Esto significa que la opción que nos presenta el FMI es tomar mil millones de dólares para cubrir el hueco creado por los que tienen los 78.5 millardos que incrementó la partida de Otros. Entre otras cosas, el razonamiento mas elemental dice que el dólar tendría que estar a RD$78.50 para que alcancen los mil millones; ya que una parte del financiamiento del FMI es para un programa de sustentación social, no se va a dedicar los mil millones a recoger los certificados.

Tomar mil millones de dólares para pagar el hueco bancario tiene varias consecuencias: a) A la tasa de cambio de 40 pesos por un dólar aumenta los pagos del gobierno en 4,800 millones de pesos anuales (5% del presupuesto nacional), sólo para pagar esa deuda. b) Presume que la tasa de cambio se mantenga por encima de RD70 para que el préstamo alcance para el rescate. c) Asume niveles de inflación de 50% o más. d) Asume que las tasas de interés pasivo se mantengan altas para evitar la fuga de capitales.

Tomar estos mil millones es equivalente a una persona que tiene un “nacío” en una pierna y le cortan la pierna para evitar la infección general. Exprimirle el nacío y meterle una mecha es muy doloroso, pero es la solución menos onerosa. ¿De donde salió este lío? De la expansión de la masa monetaria para rescatar los depósitos de 83,000 dominicanos de buena fe (y algunos de no tan buena). ¿Como resolverla? Volviendo a la fuente del problema.

Los 78 mil millones de pesos colocados al 30% anual, que se vencen en los próximos seis meses tienen un Valor Actual Neto (VAN) de 83 mil millones. Si la tasa de cambio está en RD$78 por uno en seis meses, el valor en dólares será 1,065 millones. Si los certificados son pospuestos su maduración a diez años y los intereses reducidos a 4% anual, su VAN se reduce a 19 mil millones. Esto implica que se produce una reducción real de la masa monetaria de 63 mil 800 millones de pesos. Si la tasa de cambio se reduce a RD$30, el valor en dólares sería 639 millones, o sea que la pérdida para los ahorristas es de 40% de sus ahorros.

La pregunta inmediata es ¿Quién garantiza donde estará la prima en 10 años? Nadie. El asunto es que el gobierno decidió rescatar a 83,000 ahorristas sin preguntarme a mí ni a ocho millones más de dominicanos que no teníamos cuentas en esos bancos, por la misma razón que usted no debió poner su dinero ahí.

Si el FMI entiende que cumpliendo con el compromiso asumido con los ahorristas cumplimos con la institucionalidad, es como asumir que tenemos que hundirnos como la banda del Titanic, con dignidad, pero sin hacer nada por salvarnos. Esos compromisos fueron un grave e ilegal error, si para corregir ese error debemos violentar el derecho de los ahorristas de segunda y tercera clase que no se pudieron montar en los botes iniciales, así sea, ellos serán beneficiarios del bienestar general.

Hay que parar la hemorragia. Aunque no guste, las emisiones para salvar a los ahorristas tienen que ser convertidas en deudas de muy largo plazo y los intereses reducidos La tragedia económica dominicana se parece al hundimiento del Titanic. Solo hay botes salvavidas para unos pocos y ya se fueron una parte de ellos con los pasajeros de primera clase. Los de la clase media y las clases populares deberán salvarse como puedan agarrados de los desechos de esta economía.

Las quiebras bancarias tienen diferentes génesis, interpretaciones y consecuencias, ellas dejan en mayor o menor grado activos de rescate que pueden pagar algo del daño. Del enfoque que se le de y de la pulcritud de su manejo depende cuentos pequeños botes salvavidas adicionales puedan construirse.

Las opciones para atacar el problema de la fuga de capitales son dolorosas, pero para evitar la tragedia del Titanic, lo que tenemos que asegurar es que aparezcan botes salvavidas para todos.