El que mucho se agacha…

El que mucho se agacha…

José Báez GUERRERO
j.baez@codetel.net.do 
El viejo dicho de que cuando uno se agacha mucho se le ven los refajos si es mujer u otra cosa si es hombre, tiene una aplicación particular a cierta clase de periodismo que estamos padeciendo los dominicanos. Se trata de cuán predecibles se han tornado ciertos otrora excelentes articulistas, cegados en su pasión política. Es un innegable dato de la política y de la comunicación social que quien más se beneficia de una prensa vigorosa y crítica son los propios gobiernos, obligados ante la vigilancia de la sociedad a guardar cierto “prigilio”, que es como en antes se llamaba al recato y la prudencia combinados.

Y en el caso de este gobierno, hay tela para cortar muchos “fluses”, pero los sastres han sido malísimos. Es como si la opinión pública intuyera que, aún en los casos en que pueda haber más sustancia que simple cháchara, los denunciantes cuando son políticos poseen sus propias culpas, peores, y por tanto no son una alternativa, y si son periodistas, están tristemente signados por el partidarismo, o si no, por la más irracional pasión anti-peledeísta.

Y la verdad es que el país queda muy mal servido con unos políticos y periodistas tan incapaces de motivar al público a reaccionar ante sus quejas y revelaciones. ¿Cómo es posible que arreciando las denuncias de supuesta corrupción, en el mismo ojo del huracán electoral, los políticos de oposición vean sus escándalos estrellarse contra la inconmovible pared de una opinión pública favorable al gobierno?

Quizás se trate de que sus cantaletas, pese al fundamento que algunas puedan tener, poseen una virulencia tal que la forma opaca al fondo, y quedan desacreditadas por superabundantes. Ya la gente no les cree.

Han cansado al público. Y peor aún, cada denuncia posee una contraparte del propio PRD, que al compararse, hace al PLD lucir si no mejor, entonces menos malo.

Por ejemplo, la casa veraniega de Alejandrina Germán en Jarabacoa, tiene un valor de RD$6 millones. La de Miguel Vargas Maldonado en La Romana, dizque vale RD$800 millones, ¡o sea 130 veces más!

Creo legítimo que cada periodista tenga sus preferencias, incluso es más sano transparentarlas. Pero es insensato creer que el preferido de uno siempre tenga razón y el otro nunca. Ofende a los lectores ser absolutamente predecible. ¿Para qué leer u oír o ver, si se sabe qué dirán?