El proyecto Miguel Vargas

El proyecto Miguel Vargas

MELVIN MATTHEWS
Arrancó como un torrente de aguas cristalinas el proyecto político Miguel Vargas Presidente (MVP). Se trata de un movimiento proselitista casi espontáneo dentro de las filas del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), que procura investir con la candidatura presidencial de la organización opositora para la elección presidencial del año 2008 al político y empresario Miguel Vargas Maldonado, un ingeniero civil, de 53 años, casado, padre de tres vástagos, que dirigió la importante Secretaría de Estado de Obras Públicos en el pasado cuatrienio.

Al decir casi espontáneo, hago referencia al impulso propio de un proselitismo expansivo que se está verificando en el desplazamiento sincronizado de dirigentes, militantes y cuadros del perredeismo por toda la geografía nacional, el cual comenzó gestándose tranquilamente entre amigos cercanos antes de que emergiera al poder la administración del ex Presidente Hipólito Mejía, hasta alcanzar la proyección que exhibe hoy.

Debido al brillante desempeño mostrado por Vargas Maldonado en la estratégica cartera de la construcción estatal, particularmente debido al rol decisivo que jugó en la gerencia y edificación de las instalaciones de los Juegos Panamericanos 2003, así como su posición de neutralidad institucional, equidistante de la confrontación antagónica librada por el liderazgo perredeísta que culminó en la hecatombe electoral pasada, el proyecto ha crecido profusamente y el camino parece promisorio para que el MVP –acrónimo semejante a la sigla deportiva inglesa para el Most Value Player (el Jugador Más Valioso)– avance con amplias posibilidades de éxito, en esta primera fase, dentro de la organización social demócrata.

¿Cuáles coordenadas sirven para determinar los ejes políticos que originaron el proyecto MVP, su rápido posicionamiento interno, la sorprendente acogida externa, así como los planos futuros que auguran esas líneas? La pregunta viene a cuento porque, de todas maneras, estamos aludiendo a un proyecto de reingeniería electoral del PRD frente a la elección presidencial pautada para dentro de 33 meses.

Esas inquietudes se responden con relativa facilidad. Vienen trazadas por el fracaso de la reelección presidencial, la consiguiente humillación que produjo la derrota electoral a manos de Leonel Fernández y el PLD, la caída en picada de la popularidad del actual gobierno y el desgaste hasta niveles prácticamente irrecuperables de figuras perredeístas hasta hace poco presidenciables –

Al hablar durante un masivo encuentro de dirigentes de las provincias Peravia y Azua, realizado el sábado 27 de agosto, Juan Castillo, presidente del Comité Municipal de Baní, resumió el sentimiento generalizado de las bases perredeístas de la siguiente forma: «Si los 7 (precandidatos) se hubieran puesto de acuerdo para seleccionar uno, y perdemos, las bases echarían hoy el pleito. Pero los 7 (precandidatos) llevaron al PRD a la derrota y la base no perdona eso. «Miguel (Vargas) será el próximo candidato porque no participó en el sancocho envenenado de las 7 carnes que nos llevó a la derrota».

Sustentado en esas consideraciones, el MVP avanza como una catarata, un salto de agua grande que se organiza por doquier montado sobre sólidas estructuras de dirigentes, militantes y simpatizantes en el Distrito Nacional, provincia Santo Domingo, San Pedro de Macorís, La Romana, Hato Mayor, El Seibo, La Altagracia, Peravia, Azua, San José de Ocoa, Barahona y San Cristóbal. Parece una estrategia diseñada desde el campo hacia la ciudad.

Cuenta con el respaldo activo e in crescendo, de 23 senadores, 58 diputados, 85 síndicos, cientos de regidores, presidentes, secretarios generales de regiones, comités provinciales, municipales y zonales del PRD, así como de influyentes dirigentes nacionales como Peggy Cabral viuda Peña, Vicente Sánchez Baret, Yadira Henríquez, entre otros. El doctor Pedro Franco Badía acaba de endosar su estructura completa de dirigentes nacionales al MVP, mientras el reputado neurocirujano José Joaquín Puello, ex presidente del Comité Olímpico Dominicano (COI), está a cargo del equipo externo.

Vargas Maldonado, un político de convicciones profundamente democráticas, laborioso y de una determinación que rechaza la improvisación y la imprecisión, emerge como el representante sólido de una nueva generación de presidenciables, dispuesta a acceder al poder para modernizar al Estado, al país y sus instituciones.

La diversidad y la tolerancia constituyen los elementos básicos de su ejercicio público. Su postulado sintetiza los conceptos apertura, participación, unidad, trabajo y humildad.