El presupuesto de la UASD

El presupuesto de la UASD

La Universidad Autónoma de Santo Domingo formuló un presupuesto para el año 2013 ascendente a la suma de 13 mil millones de pesos (1% del PBI y 2.7% del presupuesto nacional), poco más de la mitad de lo consignado en la Ley 139-01 de Educación Superior, Ciencia y Tecnología. Con esa disponibilidad, las autoridades de la Universidad estatal piensan encarar problemas como el de mejorar su plataforma tecnológica, equipar aulas y laboratorios, contratar más profesores a tiempo completo, entre otros. De su parte, el Ministerio de Educación enunció a mediados del mes en curso un presupuesto para el año próximo de 99 mil 648 millones de pesos, equivalente al 4.7% de PBI. Ambas propuestas podrían armonizarse con el compromiso impostergable del gobierno de Danilo Medina de hacer figurar en el Gasto Público del 2013 una partida presupuestaria para educación equivalente al 4% del PBI.

Cuando hablamos de inversión en educación nos estamos refiriendo al financiamiento de los niveles preuniversitarios y superiores. Así lo entienden los expertos, técnicos y entendidos en la materia. Y así figura en los referentes internacionales. Pero, los del equipo económico del gobierno de Danilo Medina, al pregonar su compromiso de invertir un 4% del PBI en educación, puntualizan que se trata de una inversión dirigida a la educación preuniversitaria, lo que nos obliga a seguirle la corriente.

Este año, el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología ejecuta un presupuesto de poco más de 8 mil millones de pesos, alrededor de un 0.36% del PBI. De esa partida, 5 mil 200 millones están siendo destinados al sostenimiento de la UASD. Con presupuestos tan magros como ésos, nuestras instituciones públicas de educación superior no pueden cumplir con sus misiones, mucho más complejas y variadas que las que la sociedad dominicana les encomendaba en tiempos pasados no tan lejanos. El sostenimiento de un sistema de instituciones públicas de educación superior, acorde con las exigencias de un mundo globalizado de mercados abiertos a la competencia internacional, demanda de muchos más recursos. En el caso específico nuestro, la disposición del gobierno de Danilo Medina de invertir el 4% del PBI en educación preuniversitaria, de cierto modo facilita las cosas: Del presupuesto programado para el Ministerio de Educación, equivalente al 4.7% del PBI podríamos restarle 0.7% y sumársele al 0.33% del PBI del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología. Así, dispondríamos de un 4% del PBI para la educación pre-universitaria y de un 1% del PBI para la educación superior. Con los resultados de esa reprogramación podríamos atender las necesidades de las instituciones públicas de educación preuniversitaria y superior. Volveremos sobre el tema.