El Plan Sharon

El Plan Sharon

El premier israelí Ariel Sharón, con el apoyo del presidente estadounidense George Bush Jr. pretende despalestinizar Palestina, en violación de todos los acuerdos firmados por antecesores suyos, y la más primordial, haciendo caso omiso de la resolución 181 del 27-11-47 de la ONU que decidió la partición de Palestina al concluir el Mandato Británico (1917-19047).

Sharón, genocida de los campos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila donde el 12-09-82 se cubrió de infamia al dirigir un comando que asesinó a más de mil palestinos de todas las edades y sexos, ahora intenta despoblar Palestina de palestinos y anexionarse toda el área, concepción de su partido Likud de cimentar el Gran Israel.

Pero el Gran Israel es, debe ser y será, totalmente opuesto a ese diseño perverso y mefistofélico, en el sentido de un Gran Israel de amplia cooperación con los palestinos, en convivencia pacífica y trasiego de tecnología, claro, con la realidad de un Estado Palestino como tendrá que ser inexorablemente algún día, porque de no, la paz no reinará en la convulsa área donde tienen que convivir las dos etnias surgidas de un gran patriarca, Abraham, con una madre para los hebreos, Sarah, y otra para los árabes, Agar.

Fijar los límites trazados originalmente por la citada resolución de la ONU que grafiqué en mi entrega a HOY el 19 de abril último, es asir la cordura, la sensatez, la lógica, lo viable, práctico, porque no hay solución de otra manera.

Acciona un plan macabro concebido y ejecutado por Sharón para, insisto, despalestinizar Palestina por la eliminación sistemática de los principales dirigentes de tanto Hamas, como Hizbulá, permanecer en territorio de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), ocupada por el Ejército Judío, y cazar como palomas a quien el Ejército le venga en ganas ante el alegato de menor resistencia.

Derruir con bulldozers, palas mecánicas y C4 miles de residencias de palestinos «sospechosos», un argumento peregrino, pero eficaz, se une a la exterminación selectiva y no tanto, diseminar el terror para con todo, producir el aumento de la diáspora palestina, que sobrepasa los cuatro millones, y que Sharón, es claro, no admite incluir entre los temas para formalizar una paz coherente, permanente, honorable, en Oriente Próximo.

La Segunda Intifada que se inicia en septiembre 28/00 con la autorización del entonces premier judío Ehud Barak de permitir que Sharón irrumpiese en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén, un recinto venerado por el Islam, como La Meca y Medina, fue una provocación premeditada, con la alevosía que entraña el planeamiento perverso para resultados miserables, ha provocado ya más de tres mil muertos, el 80% de ellos palestinos, sin que la locura, la hemorragia de sangre, pueda nadie tener el coraje de detenerla.

El presidente Bush Jr. es el principal culpable del genocidio que realiza Sharón con su apoyo, pretendiendo con ello recabar el respaldo económico de la poderosa congregación judía en USA para su propósito reeleccionista inviable, en las elecciones de mayo dos próximas en que será barrido por el demócrata John Kerry, como aquí lo será el presidente Hipólito Mejía por Leonel Fernández con un 57%.

Ahora la amenaza se cierne sobre el rais Yasser Arafat, conforme despachos noticiosos desde Jerusalén calzado por AFP, el 23 de abril último ,que edifican en el sentido de que Sharón ha retirado las garantías a Arafat, al que obliga a permanecer en su cuartel La Mukata en ciudad Ramalá, desde diciembre 2001.

Richard Boucher, Speaker del State Departament no validó esa amenaza, enfatizando que «la posición estadounidense no ha cambiado en relación a Arafat», aunque Sharón expresó su intención a Bush Jr. en su reunión en la Oficina Oval el 15 de abril último, sin que divulgase la reacción del gobernante ante semejante propuesta, que de materializarse, no solamente esparciría la guerra y la desgracia en Oriente Próximo, sino que alejaría sensiblemente la paz.