El periodismo de ayer

El periodismo de ayer

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Como señalamos en la entrega anterior, tal vez dejamos que nuestros amigos lectores sacaran sus propias conclusiones de la funesta Era de Trujillo. Sólo se pudo tener en circulación nuestro periódico Juventud Democrática y El Popular del ESE, hasta que los que interveníamos en su redacción y composición hasta el día anterior, a nuestra nuevas prisiones, pues ya El Jefe no quería ni le interesaban esas facilidades, pues las falsas elecciones transcurridas le mantenían su seudo pretexto de democracia controlada, muy parecida a la que actualmente vivimos. Fuimos encerrados una vez más, unos en la Fortaleza Ozama en la famosa celda número 9, otros fuimos llevados a Santiago y posteriormente a la fortaleza de Monte Cristi y la de El Seibo: el Dr. José Antonio Martínez Bonilla, Dr. Juan Casasnovas Garrido, José Ml. de Peña González (Cuco), Félix Servio Doucoudray y su hermano Juan, y allí nos encontramos con el Lic. Heriberto Núñez, entre otros compañeros que ahora no recuerdo. Sin embargo a pesar de todas las vicisitudes, torturas mal trato y hambre de aquellos azarosos días, aún sentimos los latidos y deseos de una Patria mejor, sin corrupción, sin impunidad, con libertad y seguridad social y educación para todos los dominicanos en igualdad, y con el deseo inmenso de que la ley del silencio no se apodere del país o que de nuevo un intruso deshonesto y arbitrario tome las riendas del país y lo quiera gobernar al estilo de Trujillo. Con los recursos de las grandiosas tecnologías que se vive actualmente y es posible que nuestro pueblo vuelva a vivir los atropellos y abusos de la famosa y única Era de Trujillo. Por eso, no debemos descuidarnos y estar atentos a los síntomas y dibujos de la nueva claque que quiere seguir en el poder después de mayo del 2016, porque ya se notan los reflejos y están en acecho; por tanto, la unidad de la oposición actual es lo más necesario. Los beneficios que han disfrutado dichos personajes no piensan perderlos, son nuevos ricos y tienen el poder del dinero.

Muchas veces llegamos a pensar que no tenemos esperanzas, que el horizonte está indefinido en apariencia, pero pensemos y recordemos que lo último que el Creador nos regaló fue que nunca dejaremos de contar con su suprema protección. ¡Que Dios nos ayude en este obscuro tránsito!