El peregrinaje presidencial a Cuba

El peregrinaje presidencial a Cuba

En los pocos meses que van del 2009, Cuba se ha convertido en el centro de peregrinación fidelista, ya que varios presidentes latinoamericanos han acudido a saludar al líder cubano, afectado de un grave estado de salud.

Ninguno de los dirigentes del Continente no quieren dejar pasar la oportunidad para despedirse en vida de un hombre que transformó por completo el continente, desde que en enero de 1959 entrara triunfalmente en La Habana.

La peregrinación a Cuba de los presidentes latinoamericanos se parece a esas peregrinaciones marianas a que son tan aficionados los habitantes del continente, que acuden masivamente cada año a rendirle veneración a la Madre de Dios, que bajo distintas advocaciones marianas, se sitúan en santuarios de los países del hemisferio así como de Europa.

Las visitas presidenciales a Cuba ocurren en un momento que el nuevo socialismo, y otras tendencias de izquierda, adoptan otros métodos casi democráticos, y con el barniz de permitir las libertades, los gobernantes buscan la forma de perpetuarse en el poder, recurriendo a constituciones modificadas a la medida o referéndums que por el dinero del poder aseguran la mayoría requerida.

Del barrido del comunismo quedaron escasos enclaves mundiales como Corea del Norte y Cuba que, bajo estrictos controles, no permiten el libre juego de las ideas. Sin embargo, países con sistemas de libertades plenas están avanzando hacia algo curioso e interesante, que podría definirse como las dictaduras democráticas del continente.

La tendencia hacia el continuismo es que los regímenes democráticos están modificando las constituciones para permitir reelecciones consecutivas de los residentes presidenciales. Todo para justificar el mesianismo latino que se apodera de todo líder cuando llega al poder y se considera imprescindible, ya que sin él se hunde su país. Por tanto, consideran necesario modificar las cartas magnas para que se permita las reelecciones consecutivas como ya ocurrió en Venezuela y aquí se está en proceso para santificar el continuismo.

El peregrinaje presidencial latinoamericano a visitar a Fidel Castro, en su hora final, es impulsado por la culpa de las conciencias cómplices. Se corrige el daño de los antecesores, que mansamente aceptaron el ostracismo que se le impuso al régimen castrista. Éste sufría de la fiebre de exportación de revoluciones y que tan lamentablemente terminara en las selvas bolivarianas con la muerte del Che Guevara, fiel creyente de un alzamiento continental que nunca pudo concretizarse.

Pese al aislamiento, y embargo impuesto por Estados Unidos por casi 50 años, la isla antillana puede exhibir logros increíbles que ponen en ridículo a los países democráticos del continente, pese a tantas limitaciones, poseen el mejor sistema de educación, sistema de salud universal y una formación en que muchos cubanos son atraídos a los países democráticos contribuyendo al progreso de estas naciones.

El ejemplo cubano contrasta con la democracia de los demás países, esquilmados por una clase política corrupta y ciega, que solo piensa en más dinero para sus bolsillos, como ocurre con los legisladores dominicanos que pretenden mejores sueldos o extenderse en dos años más su actual período, a condición de ser dóciles a la hora de aprobar la nueva Constitución, ya en su proceso inicial de reforma.