El Parkinson, temblores y psiquiatría

<p>El Parkinson, temblores y psiquiatría</p>

JOSÉ A. SILIÉ RUIZ
Invitado por el Colegio Dominicano de Psicofarmacología, que preside el distinguido psiquiatra, Dr. Pedro Pablo Paredes, tuvimos el honor de dictar la confencia titulada, «El Parkinson y las demencias». Reunidos en el restaurante Vesuvio, la ocasión nos permitió hacer una revisión actualizada de muchas de las alteraciones cognitivas y de ánimo, que producen estas enfermedades en sus diferentes estadios y el enfoque moderno de que se dispone en la actualidad para su manejo.

 Con la venia de los lectores permítanme ustedes antes de entrar en materia, hacer un poco de historia sobre el tema que nos ocupa. En el 1998, en la capital Hondureña, representando el país, participamos junto a los colegas, Dra. Ana Robles y Dr. Enrique Cantizano, en la oportunidad quedó constituida la filial para Centroamérica y el Caribe de la Sociedad Mundial de Movimientos Anormales y Parkinson. Luego por invitación de su entonces Presidente el neurólogo Barcelonés, Dr. Eduardo Tolosa en el año 2000, en la culta ciudad de Gaudí, durante el congreso mundial de dicha Sociedad en España; en la ocasión acompañado del Dr. Julian Sued, se nos honró en designarnos como delegado nacional de la entidad mundial que agrupa a los neurocientistas con interés en las enfermedades con movimientos anormales, de las que el Parkinson es la más importante.

En fecha anterior, en un conversatorio previo, habíamos tratado el tema de la Enfermedad de Parkinson en otras vertientes, en ésta oportunidad y en razón de que esta misma semana, la Sociedad que nos agrupa a los neurólogos y neurocirujanos del país, estuvimos tratando el mismo tema, en el Hotel Jaragua, El Dr. Federico Micheli de la Argentina y el Dr. José Bidó Franco, neurocirujano del país, nos expusieron sus experiencias en lo mas reciente concerniente al parkinson y al manejo quirúrgico de los movimientos anormales, procedimientos de los que disponemos en el país.

La enfermedad de Parkinson, descrita por primera vez en el 1817 por el inglés Dr. James Parkinson, es un proceso degenerativo del sistema nervioso de etiología desconocida. Se trata de un problema de salud pública de importancia creciente, que afecta entre 100 a 300 personas por cada 100,000 habitantes en los países desarrollados, y llega hasta el 3% en la población mayor de 65 años. Las principales manifestaciones de la enfermedad son motoras (bradiciencia/hipocinecia -lentitud-, rigidez, temblores, y alteraciones de la postura y de la marcha); todo esto puede acompañarse de trastornos menos llamativos como micrografía, cara inexpresiva, seborrea, disartria, trastornos de salivación, impotencia, hipotensión ortostática, etc.

Morfológicamente la enfermedad se caracteriza por la pérdida progresiva de las neuronas catecolaminérgicas. Se trata, en resumen, de una alteración en el uso por el cerebro de un neurotransmisor, la Dopamina, que tiene que ver con los movimientos y el ánimo. Esencialmente, hay alteraciones en las neuronas dopaminérgicas-mielinizadas de la sustancia negra, y parte de unos ganglios de sustancia gris en la base del cerebro. Se ha comprobado que hay una gliosis reactiva, que es una especie de cicatrización neuronal y la aparición en dichas áreas de los llamados cuerpos de Lewis. Factores hereditarios, tóxicos, traumáticos, virales, infecciosos y alimenticios, han sido invocados como iniciadores de todo este proceso de deterioro cerebral progresivo. Es a partir del 1988, cuando el investigador Paul Macgeer, publica sus encuentros en la revista Neurology, una de las mas prestigiosas de nuestra especialidad, donde planteaba que la activación inflamatoria de células microgiales, estaban alteradas en el Parkinson y en el Alzheimer.

En esa oportunidad, no se le puso la debida atención en el mundo científico, pero hoy día está sobre el tapete.

Esta teoría inflamatoria tiene muchos antecedentes, desde el 1918, cuando hubo la epidemia de Encefalitis Letárgica, muchos de los sobrevivientes quedaron con el llamado «parkinsonismo», que no es la enfermedad, pero con síntomas similares; lo cual se ve por igual, como reacción con algunos medicamentos usados en psiquiatría y en gastroenterología principalmente. En el 1983, se reportaron unos casos de parkinsonismo severo en jóvenes que habían consumido heroína contaminada con una sustancia tóxica conocida como MPTP. Esta toxina inyectada en primates producía por igual un síndrome de Parkinson, que respondía a la terapia usada para combatir la enfermedad. Luego de 16 años, a la muerte de algunos de estos jóvenes, se examinaron sus cerebros y se demostró que tenían activación de la microglía en las áreas que se afectan en el parkinson, tomando de nuevo preeminencia la teoría inflamatoria de la enfermedad.

El mal de Parkinson es la tercera causa de demencia más frecuente en el anciano, y su patogenia se ha atribuido a la enfermedad de Alzheimer, concomitantemente a la presencia de los cuerpos de Lewis, en las áreas de los ganglios basales mencionados. La demencia que se presenta en la mayoría de los casos es la llamada Demencia Subcortical ésta es: pérdida de memoria, enlentecimiento del proceso de pensamiento, alteraciones emocionales o de personalidad y disminución de la capacidad de utilizar los conocimientos adquiridos. Algunas series refieren de un 20 hasta de un 90% de demencia en la enfermedad.

La incidencia de depresión, se calcula en aproximadamente un 40% de los casos. Es evidente que esta puede añadir problemas a las alteraciones cognoscitivas e incluso llegar a producir la exacerbación de los síntomas clínicos con la enfermedad. Esta afectación del estado de ánimo puede incluso preceder a los síntomas motores en un porcentaje importante de los enfermos con esta entidad médica. Tenemos la experiencia de pacientes que con un estado depresivo, severos dolores articulares inespecíficos y alteraciones en su escritura y olfación, hemos hecho el diagnóstico de Parkinson, aun antes de que aparezca el clásico temblor que caracteriza la enfermedad. Sobre el manejo quirúrgico del que muy bien nos habló el Dr. Bidó en su conferencia, lo trataremos por cuestiones de espacio en un próximo conversatorio.