El Pardo, un palacio real convertido en museo

El Pardo, un palacio real convertido en museo

POR EMELY TUENI
ESPAÑA.- Las edificaciones monumentales caracterizan a toda  Europa,  un continente de palacios y castillos reales, testigos de  historias de importantes monarquías, la mayoría de ellas quedadas en el pasado, y otras pocas continúan en los tiempos presentes.

Asimismo, muchas de esas construcciones monumentales del llamado Viejo Continente, están vinculadas con la religiosidad de sus pueblos manifestada durante cientos de años principalmente a través  del  cristianismo que ha dejado profundas huellas identificadas  en enormes catedrales e iglesias, las que poseen grandes tesoros artísticos entre pinturas, esculturas y objetos diversos de gran valor, como por ejemplo El Vaticano, con obras de grandes maestros como Miguel Ángel.

Entre esos museos, existe uno muy particular en las afueras de Madrid, que posee un encanto especial para ser visitado, por ser un sitio privilegiado por su flora y por su fauna que aún hoy se destaca por su frondosa vegetación.

Nos  referimos al Pardo, un palacio  vinculado estrechamente al pasado lejano y reciente de la historia de España, citando como ejemplo que fue la residencia durante 40 años del hombre que gobernó todo el territorio español bajo el sustento de una fuerte dictadura, el general Francisco Franco. El Palacio del Pardo es una interesante edificación que está situada cerca de un  extenso parque, una especie de bosque, donde los reyes que lo habitaron al igual que Franco solían cazar animales como ciervos y jabalís, los que todavía  se pueden observar  en el lugar protegido, del que a veces,   suelen escapar introduciéndose por la carretera aledaña enfrentándose a los peligros de los vehículos que transitan por ahí, ocasionando incluso accidentes.

Pues bien, el Palacio del Pardo es principalmente famoso por sus más de 300 tapices artísticos que pese a que la gran mayoría tienen mas de 500 años, no han sido restaurados y se conservan perfectamente, algunos de ellos fueron diseñados por el célebre pintor Francisco Goya.

Para dar una idea de la antigüedad de el Pardo, debemos decir que su construcción se  inició apenas 40 años después del descubrimiento de nuestra isla, y en su época tenía todo el esplendor que requerían las residencias señoriales de su tiempo, un verdadero escenario del poder antiguo, y a la vez reciente, donde se manifestaban el refinamiento y la sabiduría de sus dueños, en especial de los reyes españoles que le habitaron y que le dotaron de numerosas obras de arte, entre las que sin duda destacaban la decoración de los techos, y una gran variedad de cuadros como el Jardín de las Delicias, del Bosco, que hoy día se puede, ampliamente, apreciar en el Museo del Prado, así como también obras de Tiziano y toda una espléndida galería de retratos reales. El edificio tiene una arquitectura de esquema sencillo de los Austria, con parámetros de piedra y ladrillo que albergó a reyes y príncipes españoles, entre ellos a Alfonso XII, quien todavía en estos tiempos se recuerda a través de una popular película y canción cuyas letras refieren la muerte de su joven y bella esposa María de Las Mercedes, con quien estuvo casado apenas un año, y de la desesperación del joven monarca por el fallecimiento de su mujer.

 RESIDENCIA DE FRANCO

Francisco Franco, toda una figura controversial y polémica de la historia reciente de España vivió casi cuarenta años en el Pardo, cuatro largas décadas junto a su esposa Carmen. Este hombre  surgido del bando nacional, tuvo todo el poder de la Madre Patria durante un largo tiempo. Para muchos, Franco reconstruyó a España luego de la Guerra Civil, y para otros, fue un dictador. Es decir, una parte de los españoles lo adoraban, y lo siguen recordando, y otros, los odiaban en pasado y en presente.

Durante el recorrido por el Pardo pudimos observar el despacho de Franco, su escritorio, así como también uno de los comedores con una gran mesa ovalada donde él se reunía con su gabinete político tomando decisiones conjuntamente con todos sus hombres de confianza. Llama la atención su alcoba, muy sencilla con relación a lo fastuoso de la decoración  del el Pardo. Dos pequeñas camas en el centro de la habitación que recuerdan la baja estatura del sátrapa. En esta alcoba se exhiben diferentes uniformes del dictador.

A pesar de sus playas, su puerto y su historia atrayente, Nassau también es conocido por su actividad financiera. ¿Quién no ha oído hablar de las cuentas en Suiza o Las Bahamas?

Por eso se encuentra en Nassau el Museo de los Piratas. Gracias a la tecnología, los visitantes pueden hacerse a la idea de cómo era Nassau en la época donde la única ley era la carencia de ella.

Y de grandes veleros a grandes cruceros. Porque la capital es ahora refugio de lujosos buques con cientos de turistas que están dispuestos a gastarse gran parte de su dinero en visitar lugares como el mercado Straw. Este sí es el paraíso de cualquier visitante que le guste coleccionar pequeños souvenirs, artesanía o cualquier prenda que haga la estancia más llevadera.

A pesar de sus playas, su puerto y su historia atrayente, Nassau también es conocido por su actividad financiera. ¿Quién no ha oído hablar de las cuentas en Suiza o Las Bahamas? Debido a esto son famosos también los casinos… En Nassau no hay tiempo para aburrirse.

Los ciudadanos no quieren perder aun así el encanto de la época colonial. Quizá por eso proliferan los viajes en carruaje donde uno se puede sentir como un colono que vuelve al hogar en caballo. Pero los corsarios se han traducido en turistas y el estrés de otros momentos se convierte en relajación para sus visitantes, por sus atractivos coloniales.

Y si lo que interesa es adentrarse en la historia de la ciudad, nada como visitar el fuerte Fincastle con su gran torre, la curiosa Casa Gubernamental de color rosa o el Fort Charlotte.

El Museo de Sociedad Histórica es imprescindible si se quiere indagar sobre las tradiciones de la exuberante Nassau.