El oro y la inflación

El oro y la inflación

POR MARIO MÉNDEZ
El precio del oro abrió ayer en los mercados internacionales a su más alto nivel desde enero del 1998, lo cual revela un aumento de las expectativas inflacionarias. El oro se cotizó en Londres en 484,60 dólares por onza troy, en alza de 475,75; en Zurich, en 484,40 dólares, en alza de 476,45, y en Hong Kong subió 7,00 dólares, para cerrar en 479,65.

Indpendientemente de la demanda de la industria que procesa el metal, en el comportamiento también estaría la demanda de inversiones que buscan protección contra la inflación.

Cuando las expectativas inflacionarias aumentan, los inversionistas más conservadores tienden a protegerse invirtiendo en oro.

Ante los riesgos de que la inflación aumente, la Reserva Federal ha estado aumentando gradualmente su tasa de interés.

Esta tasa está actualmente en 4% y se espera que en las próximas dos reuniones de la Reserva Federal, antes de que concluya el mandato de Alan Greenspan como presidente del banco central de los Estados Unidos, esa tasa sea aumentada en un cuarto de punto cada vez, hasta llegar en 4.50. Un informe que acaba de emitir el Banco Mundial sobre las perspectivas de la economía mundial para el 2006, advierte que hay “importantes riesgos”, el más importante de los cuales es la posibilidad de una interrupción en el suministro de petróleo.

El informe advierte que un futuro impacto en el suministro podría conducir a una mayor alza del precio del petróleo, reduciendo potencialmente la producción mundial en un 1,5% por varios años. Además, el Banco Mundial expresa su preocupación en el informe sobre el rumbo futuro de los tipos de interés, que a pesar de los recientes aumentos siguen siendo bajos y constituye asimismo otro factor de incertidumbre.

El informe indica que los desequilibrios mundiales persistentes, los indicios de un aumento de la inflación y las preocupaciones en torno a la sostenibilidad de las finanzas de los gobiernos en los países industrializados, son todos factores que podrían hacer subir los tipos de interés, provocando posiblemente una ralentización más seria de la economía mundial.