El niño de Belén

El niño de Belén

La fecha exacta del nacimiento de Jesús ha sido objeto de muchas discusiones a todo lo largo de la era cristiana; de hecho, si en algo han llegado a coincidir los estudiosos de la materia es que el niño de Belén no nació un 25 de diciembre, ni mucho menos en el año primero de nuestros tiempos.

 Si tomamos en consideración el relato bíblico e histórico del censo ordenado por el imperio romano, notamos que fue realizado en los últimos años de Herodes el Grande, quien a su vez murió el año 4to. antes de Cristo. Así mismo es importante destacar que no fue hasta el año 6to. antes de Cristo que el mencionado Cirenio fue designado como gobernador de Siria.

Estas referencias bíblicas, contrastables con escritos de historiadores como Josefo, nos hace colegir que el niño Dios debió nacer el año 5to. ó 6to. antes de nuestra era cristiana. Este error cronológico tuvo su origen en un cálculo equivocado realizado por un religioso romano del siglo VI llamado Dionisio el Exiguo, quien fijó el año 1ro. de la era cristiana como la fecha del nacimiento del Mesías. Con relación al día y mes de la Natividad de Jesús, se ha afirmado que no pudo ser en el mes de diciembre, pues la presencia de pastores con sus ovejas en el momento y lugar del nacimiento, indica que ese acontecimiento debió realizarse antes del mes de octubre ya que las bajas temperaturas que se verifican después de ese mes en esa región, impiden que los rebaños salgan a pastar pues el frío pudiera diezmarlos.

La realidad es que no existe evidencia histórica de celebración de la Navidad antes del siglo IV de nuestra era y todo parece indicar que el 25 de diciembre se asume como fecha con el propósito de sustituir una festividad pagana vinculada a la adoración al sol. Sinceramente, la fecha es lo menos importante de este hecho histórico que ha cambiado el curso de la humanidad. La verdad incuestionable es que el niño que nació en Belén es el Hijo de Dios, Dios hecho carne, el Salvador de la humanidad, el hombre que nos ha enseñado que es posible vivir en sociedad sin tener que ser esclavos del pecado, el amigo que siempre estará de nuestro lado aun cuando nosotros hagamos cosas para que él no esté.