El Museo del Azúcar, de la familia Canez Auguste

El Museo del Azúcar, de la familia Canez Auguste

  POR PASTOR VÁSQUEZ
El general Tancrede Auguste fue un gran industrial del azúcar, que gobernó Haití de 1912 hasta finales de 1913, en una era convulsa en que los gobiernos caían tan abruptamente como llegaban.

El presidente Auguste sucedió en el mando al malogrado presidente Circinnatus Leconte, quien murió en una explosión en el Palacio Nacional en 1912. Luego de un estallido revolucionario, dirigido por los hermanos Zamor (Oreste y Charles), obligó al industrial Auguste a abandonar el Palacio Nacional.

Desde la llegada a Haití del industrial licorero Dupré de Barbancourt, la producción cañera haitiana se bifurcaría  en una industria azucarera de gran dimensión y una producción licorera artesanal que perduraría hasta nuestros días.

Fue el general Auguste el pionero en la nueva industria azucarera haitiana, con la introducción de la máquina de vapor que vendría a sustituir el viejo trapiche, en la época del Gobierno de Tirisías Simon Sam, a finales de 1890.

En República Dominicana comenzó en la era del general Ulises Heureaux, en 1886, cuando el industrial norteamericano Santiago Ros vino al Este a implantar la moderna industria azucarera.

Después vino el esplendor de la industria en ambos pueblos de la isla. Detrás de la moderna industria vinieron los ferrocarriles, las máquinas remolcadoras, las carretas, la estructura jerárquica del movimiento empresarial, las poblaciones que se crearon alrededor de ese movimiento económico y los desplazamientos humanos a los centros de producción. Esa es otra historia.

De esa época ya sólo quedan recuerdos que se han convertido en nubosas nostalgias para aquellos que hemos alcanzado aunque sea un pedacito de ese pasado.

En nuestro país nos han ido borrando nuestra historia en cada barco que sale del muelle cargado con hierros robados de nuestros viejos enclaves azucareros.

La descendencia del general Tancrede Auguste, consciente del valor histórico que tuvo la industria azucarera, ha recuperado los terrenos y parte de las maquinarias y hasta el viejo trapiche de la familia para instalar un museo que se ha convertido en un verdadero éxito.

Mucho antes de conocer sobre la existencia de este museo, ya mis hermanos y yo veníamos planteando la necesidad de que en la República Dominicana se instalase algo similar, para que no se pierda en la nada ese  pasado.

Visité junto a mi esposa el Museo del Azúcar que lleva por nombre “Museo Françoise Canez Auguste”. La señorita Françoise era biznieta del general Auguste. Ella murió de leucemia en 1979 mientras estudiaba en París.

En el museo usted encontrará toda la historia de la caña de azúcar, desde el trapiche hasta la moderna industria, ambientado de forma tal que uno se transporta por un pasado remoto que ya sólo vive en las memorias de los que vivieron ese ayer. También está allí la historia de la destilación del alcohol que en Haití tiene su propia historia.

En los terrenos donde en la antigüedad estuvo la fábrica del general Auguste, la Fundación Françoise Canez Auguste ha obtenido, a través de un proceso de laboratorio, distintas variedades de caña de azúcar, desde la 9-80 hasta la bayaguey.

El museo está ubicado en el municipio de Tabarre, en la ruta de Petion Ville, donde estuvo la finca del general Auguste. Allí los visitantes son recibidos por Madame Canez Auguste, una dama de finas atenciones, quien preside la Fundación, y una joven llamada Carmelita hace el recorrido por los distintos estadios de la historia de la industria azucarera en Haití.