El microondas le echa una mano

El microondas le echa una mano

Poco a poco, los microondas se han ido abriendo un hueco en la mayoría de las cocinas, y eso a pesar de la mala fama que han tenido. Sin embargo, el tiempo ha ido dando la razón a este electrodoméstico, capaz de convertirse en un verdadero e inseparable amigo no sólo de la cocina rápida, sino también de la comida saludable, ya que, cocinados en él, los alimentos conservan casi intactos la totalidad de sus nutrientes.

El microondas no es un sustituto del horno (ni lo pretenda), pero sirve para mucho más que para calentar la leche del desayuno.

Constituye una ayuda indispensable para la descongelación rápida de los alimentos, para lo cual basta con tomar algunas mínimas precauciones. Y, por supuesto, es un accesorio que permite preparar recetas en menos tiempo, lo cual le otorga un beneficio añadido, puesto que el calor es un auténtico destructor de nutrientes y vitaminas. Además, con él se puede cocinar utilizando una cantidad de grasa mínima.

¿QUÉ PUEDE COCINAR?

Está recomendado, sobre todo, para cocinar verduras, pescados sin grasas, patatas, hortalizas, pollo y algunas carnes, en especial las blancas. Eso sí, recuerde que los alimentos ricos en agua, grasa o azúcar se cocinan más rápido que los demás.

MENÚ TIPO PARA HIPERTENSOS

Evitar el sobrepeso es una medida eficaz para reducir la tensión arterial. Una dieta correcta debe ser baja en calorías.

Desayuno: con leche desnatada + cereales integrales.

Media mañana: zumo de frutas.

Comida: un plato de verdura de hoja verde con una papa mediana + un filete de pescado al horno + un plátano.

Media tarde: una infusión + una rebanada de pan integral con queso en porciones y desnatado.

Cena: una ensalada de hortalizas frescas aliñadas con limón o vinagre de manzana + un filete de pollo a la plancha + macedonia de fruta.

LOS HELADOS IRRITAN SU GARGANTA

A pesar de la costumbre, los helados pueden convertirse en una buena opción para deleitarnos como postres.

En contra de lo que se dice, el consumo de helados no irrita la garganta, ya que, al entrar en la cavidad bucal, se calienta a unos 8-10 grados. Además, su deglución no es inmediata (por un lado, invita a ser saboreado, y por otro, debido a los mismos estímulos del frío). Por todo ello, no ejerce ningún efecto irritante.

OTRAS FALSAS CREENCIAS

Su temperatura no dificulta la digestión porque en el camino al estómago alcanzan 20-30 grados.

No engordan si no se añaden a las comidas (se debe integrar en la dieta correctamente).

Sí alimentan, ya que aportan diversos nutrientes, en especial proteínas, calcio y vitamina B2.