El mayordomo que creía ayudar al Papa revelando los escándalos del Vaticano

<P>El mayordomo que creía ayudar al Papa revelando los escándalos del Vaticano</P>

CIUDAD DEL VATICANO, (AFP).-  El exmayordomo del Papa, Paolo Gabriele, condenado en octubre a 18 meses de cárcel por haber sustraído documentos secretos del Vaticano en el llamado caso «Vatileaks», fue indultado este sábado por el papa Benedicto XVI después de pasar 117 días detenido. Laico, de 46 años, Gabriele trabajaba al servicio del Papa desde 2006 hasta su detención el 23 de mayo pasado.

El exmayordomo era un empleado modelo que consideraba necesario denunciar los escándalos del Vaticano para ayudar a la Iglesia a volver por «el buen camino». Casado y padre de tres hijos, «Paoletto» ha sido descrito como un hombre piadoso y discreto, un poco cerrado, y sin mucha iniciativa personal en el trabajo diario.

Encargado de preparar las prendas de vestir de Benedicto XVI, y siempre a su lado en el papamóvil, «Paoletto» lo cubría con un paraguas cuando llovía. En ocasiones, comía con el Papa. «Cuando me encontraba en la mesa del Santo Padre para comer, me planteaba preguntas sobre cosas de las que debería haber sido informado», dijo el exempleado durante su juicio.

Pero, al mismo tiempo, Gabriele sustraía y copiaba docenas de documentos secretos que transmitía fuera del Vaticano. El mayordomo explicó al fiscal Nicola Picardi que actuó «porque el Santo Padre no era debidamente informado» sobre lo que sucedía a su alrededor. Durante el juicio, estimó que el Papa podría estar «manipulado». Apasionado del esoterismo y del espionaje, Gabriele coleccionaba miles de artículos de periódicos.

Durante los registros, los gendarmes encontraron en su casa una increíble cantidad de papeles sobre Benedicto XVI, las rivalidades en el Vaticano, el banco del Papa IOR (Instituto para las Obras de Religión), pero también sobre la logia masónica ilegal P2, casos de espionaje, esoterismo, yoga o budismo y sus relaciones con el cristianismo.

Adulado por su proximidad al Papa, Gabriele relató que le costaba trabajo volver a su casa, al encontrarse siempre en su camino a todos aquellos que deseaban hacerle llegar un mensaje a Benedicto XVI o saber más del Santo Padre. Los investigadores hablaban de un «hombre sensible, capaz de cometer acciones que pueden perjudicarlo a él y a los demás». Se realizaron dos informes psiquiátricos de Gabriele.

El informe de un psicólogo, Tonino Cantelmi, habla de un «grave malestar psicológico caracterizado por la ansiedad, la tensión, la ira, la frustración». Paolo Roma, otro psicólogo, se refiere a «una personalidad frágil con aspectos paranoicos que esconden una profunda inseguridad personal y un deseo insatisfecho de consideración y afecto».

Durante el proceso, Paolo Gabriele se declaró «inocente» del delito de robo agravado, el único por el que fue juzgado, pero «culpable de haber traicionado la confianza del Papa».